Análisis de ARK: Survival Evolved para PlayStation 4

Dinosaurios y supervivencia, ¿qué puede salir mal? Este análisis de ARK: Survival Evolved viene a contarte que no es oro todo lo que brilla.

Después de dos años de continuo Early Access en Steam, llega a consolas una propuesta francamente interesante de la mano del estudio Wildcard. Poca gente se resistirá a experimentar la supervivencia en un mundo multijugador masivo y prehistórico. Dicho así, sería muy fácil escribir este análisis de ARK: Survival Evolved para PlayStation 4. Lo malo es que, siendo sincero con mis lectores, debo confesar que el juego no ha producido en mi el efecto esperado.

Tampoco es mi intención lapidar a nadie, pues reconozco que ARK: Survival Evolved surge de una idea más que atractiva. Parte de mi decepción se ve provocada por la sensación de jugar en consola a un título sin terminar. Quizás sea algo menos llamativo para los usuarios de PC, pero su precio en consola no es precisamente reducido. Hablo de su edición estándar, que si nos vamos a cualquiera de sus dos ediciones para coleccionistas, puede darte un chungo al corazón. ¡Ah! Y por supuesto, a esto súmale una suscripción a PlayStation Plus para poder disfrutar de la real experiencia MMORPG.

Dicho esto, voy a intentar que mi objetivo en este análisis de ARK: Survival Evolved para PlayStation 4 sea transmitir mi humilde opinión del juego. Que nadie se lleve ningún engaño cuando vea su carátula tan molona con una chica empuñando un rifle a lomos de un velociraptor. Que quede claro, ARK: Survival Evolved no es Turok. ARK: Survival Evolved es un multijugador masivo de crafteo, rollo Minecraft, ambientado en un mundo prehistórico.

Si no cooperas, no sobrevives

ARK: Survival Evolved requiere de la colaboración y entendimiento con otros jugadores para seguir vivo en un mundo hostil. Primero de todo debemos crear nuestro avatar con un editor capaz de parir engendros realmente grotescos. Nuestro personaje puede generarse tan deforme como queramos, hasta el punto de conseguir un erótico cómico resultado. Ni lo dudes, el 90% de los jugadores harán al neandertal más feo que puedan.

Sin mucha más presentación, aparecemos en medio de un mundo inmenso. Estamos desnudos y desarmados. A nuestro alrededor aparecen multitud de dinosaurios que nos miran relamiéndose de gusto. Todo en orden.

Comienza la aventura por la supervivencia. Primero en solitario comenzamos recogiendo piedras y golpeando árboles para obtener pajitas. Rápidamente subimos de nivel casi por caminar y es que para adquirir experiencia en ARK: Survival Evolved tan sólo tenemos que hacer cosas. Nuestras evoluciones nos permiten aumentar nuestras capacidades y habilidades o construir utensilios o componentes de refugio.

Entonces, ¡oh sorpresa! aparece otro jugador. Vete a saber si viene a trollear, está más perdido que tú o huye de un lagarto con mala leche. En el mejor de los casos, podrás cooperar con él para sobrevivir un día más.

En cuanto a los dinosaurios, seamos francos, es la parte que mola. La gracia de estos bichos no es otro que tamear o domesticar. El tameo de fieras se logra aturdiendo a golpes hasta que se queden lelos para después alimentarlos con su comida favorita. Aquí encontramos lo mejor del juego: los dinosaurios nos sirven de montura y compañeros de caza.

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