Análisis de Crossout, un free-to-play para PlayStation 4

Análisis de Crossout para PlayStation 4

Gasolina, ametralladoras y mucho de Mad Max en este análisis de Crossout, un free-to-play disponible en PlayStation 4, Xbox One y PC.

Puede que esté muy manido, pero va a haber muchas referencias a Mad Max en este análisis de Crossout. Es inevitable, la verdad. El juego de Targem Games tiene unas referencias claras y las explota a base puro diseño de niveles y gameplay.

Crossout tiene una historia detrás, pero está ahí más por necesidad que otra cosa. No es un juego que necesite de contexto narrativo alguno. Ya solo a través del diseño y la imaginería que tiene el jugador se puede hacer a la idea de que el mundo es postapocalíptico y violento. Y a partir de ahí lo que toca es coger un vehículo y ponernos a destruir a los adversarios. Pero lo mejor de todo es que funciona. Hasta que no me he puesto a escribir ni se me había pasado por la cabeza esto del contexto narrativo.

El juego, que va a ser free-to-play, todavía está en una especie de acceso anticipado en Steam, aunque en consolas ya se puede descargar. Por ese motivo, el juego tiene muchos problemas cargando texturas, que a estas alturas del desarrollo son bastante difíciles de defender o excusar. Aunque más allá de eso, no tiene problemas técnicos de netcode, de tearing, de popping o de otros defectos gráficos.

Escenarios que son puro Mad Max

Aunque hay pocos mapas, supongo que estar todavía en una fase temprana de lanzamiento, todos tienen un estilo claro. Como digo, la influencia de Mad Max es perfectamente cristalina en esos entornos. Desiertos, estructuras derruidas, cementerios de coches… Aunque en lo que más se puede fijar uno a nivel de diseño artístico es en los vehículos, la ambientación no funcionaría por si misma si no fuera gracias a los escenarios.

No se queda Crossout en la simple referencia. Intenta que eso sea la base sobre la que construir el juego. En ese sentido, nos podemos encontrar con escenarios a varias alturas, con diferentes edificios y estructuras repartidos  y con una variedad suficiente que permite que los enfrentamientos no sean batallas napoleónicas a pecho descubierto, sino un poco más incursionistas y con estrategia.

Pero para comprender realmente cómo se juega solo hay que leer el subtítulo del juego. “Craft, ride, destroy“. Es simple, claro y ejemplifica perfectamente la esencia del juego: construir coches, conducirlos en cualquier modo de juego que queramos y destruir por completo a nuestros adversarios.

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