Tras su paso por PC, la segunda parte de esta joyita de los juegos de rol llega por fin a consolas. Así que sin más dilación, aquí os traemos el análisis de Divinity: Original Sin II: Definitive Edition.

Bienvenidos, buscadores de la fuente, a esta nueva entrega de esta aventura que promete mejorar, y con mucho, a su predecesor. Y eso es precisamente lo que veremos con este análisis de Divinity: Original Sin II: Definitive Edition para PlayStation 4.

Pero vamos, ya os voy adelantando que, en efecto, Larian Studios ha cumplido con su promesa. El juego rebosa amor por los cuatro costados y un mimo impresionante. Por desgracia, no es oro todo lo que reluce ya que hay algunas cosillas que nos han molestado. Así que no os hago esperar más. Adelante análisis.

De vuelta a Rivellon

Como no podía ser de otra forma, esta segunda entrega de la saga nos vuelve a colocar en Rivellon, el mismo mundo donde tuvieron lugar los acontecimientos del primero. Sin embargo, no es una continuación directa. Han pasado muchos, pero que muchos años, desde que terminaron aquellas aventuras.

Ahora nos encontramos en medio de una guerra. O mejor dicho, de la preparación de una guerra ya que Lucian, el enviado de los siete dioses, ha caído antes de empezar su misión. Y de esta forma, los peligros de los otros planos acechan este mundo.

Aprovechando esta situación, los maestres están haciéndose con los usuarios de la fuente y sometiéndolos a duros experimentos. Y nosotros, nada más empezar, caeremos en sus garras.

Así que, con todo esto encima, Divinity: Original Sin II, nos deja en medio de una fortaleza privados de poder y sin saber nada de nada de lo que está pasando.

A partir de aquí tendremos que andar con cuidado, tomar nuestras propias decisiones y, sobre todo, apechugar con lo que hagamos porque sí. Todo en Rivellon tiene sus consecuencias. Desde pegarle a un gato hasta atacar a un guardia. Y por supuesto, también ayudar a la gente.

Nuevas formas de jugar la historia

Lo primero que nos llamará la atención de este Divinity: Original Sin II es que tenemos dos formas distintas de jugar nada más empezar. Podemos escoger a un personaje con trasfondo, es decir, uno creado y con historia propia, o bien uno creado por nosotros. Sea cual sea nuestra elección, la trama del mundo no cambiará, pero sí que habrá muchos elementos que cambiarán según a quien llevemos.

Los personajes con historia (seis en total), tienen una misión más allá de la que nos ofrece el juego en sí. Y también una personalidad bastante fuerte. La arrogancia del príncipe, la simpatía de la poseída o el lenguaje y las idas de olla del no muerto serán muy importantes a la hora de meternos en la historia. Y, sinceramente, están mucho mejor conseguidos que los de la primera entrega.

analisis de divinity original sin ii creacion

Elijamos lo que elijamos, durante la aventura podremos reclutar a cualquiera de estos cinco personajes para que nos acompañen. Y además también podremos personalizarlos como nos dé la real gana. Si queremos hacer al guerrero un mago, adelante, nadie te lo va a impedir. Y tampoco te lo van a penalizar.

Eso sí, dependiendo del personaje que tengamos y de las respuestas y acciones que vayamos teniendo a lo largo de la historia, podremos ir desbloqueando determinados tipos de interacciones con los personajes. El príncipe Rojo será el único con un tipo de respuestas de nobleza, por ejemplo, pero si vamos salvando a gente podremos desbloquear la interacción “heróica”. Si nos vamos por los malos caminos del asesinato y esas cosas, igual lo que recibimos es otro tipo de interacción.

Ninguna es mejor que la otra, simplemente abren diferentes caminos cuando hacemos determinadas misiones. Así que ten cuidado. Hacer las cosas en Rivellon tiene sus consecuencias. Y no solamente en cómo te ve la gente. También en cómo puedes influir o interactuar o en cómo solucionar los problemas.

Mejoras en el sistema de batalla

Además de la interacción con el mundo en el que nos plantamos, otro de los puntos fuertes de Divinity son sus combates. En este sentido es evidente que había que hacer algún que otro cambio con respecto a la primera entrega. Y la verdad es que he de decir que son bastante acertados todos ellos.

Para empezar, ahora tendremos diferentes clases a elegir. Muchas de ellas nuevas. Yo me he enamorado perdidamente del poliformista y el invocador. Simplemente enamorado. Pero también están las clásicas. Además, elijas lo que elijas al principio no determinará su futuro. Si más adelante prefieres probar otra cosa, tranquilo que tendrás puntos de sobra.analisis de divinity original sin ii combate

En este sentido, los chicos de Larian Studios han tenido mucho cuidado a la hora de cruzar las clases. Si bien en el primer juego si eras un hidrosofista y un montaraz no pasaba nada más allá de la suma de habilidades, ahora hay otras cosas a tener en cuenta. Ahora hay habilidades cruzadas. Unas que puedes desbloquear con recetas y que dan habilidades que solo pueden usar aquellos que posean más de una clase en su haber. Así que sí. Vas a tener que diversificarte bastante.

Los movimientos en combate también se han agilizado un poco. Seguimos teniendo los turnos de siempre, pero ahora se intuyen mejor algunos movimientos. También tenemos la interacción con el entorno (agua, fuego, rayo, humo, veneno…) y se les ha dado más protagonismo al incluir habilidades neutras que, cuando entran en contacto con ellos, cambian su naturaleza.

Y, por si fuera poco, la inclusión de los escudos, tanto físico como mágico, consigue darle al juego una dimensión táctica que no conocíamos hasta la fecha. Muy acertado esta mejora. La mejor, sin duda, en cuanto a combate se refiere.

Más personalización

El juego también nos deja ahora un nuevo sistema de personalización que afecta, no solamente a la batalla, también al entorno y a la interacción.

Además de los puntos en características y habilidades, hay elementos que podemos elegir, si no somos personajes con trasfondo. Nuestras formas de actuar (bufón, sabio, legal…) o el cómo nos percibe la gente, son ahora elementos importantes. No todo se resuelve en Rivellon a base de hostias. De hecho, muchas misiones precisamente se cumplen si no luchas.

También han cambiado el cómo se asignan los puntos a las clases de personaje. Así, si antes necesitabas un total de puntos igual al nivel de tu habilidad para subirla (para subir a nivel 3, hacían falta tres puntos), ahora eso se agiliza. Necesitaremos un punto por nivel simplemente. Esto se hace para conseguir que sea más sencillo mezclar las clases y conseguir esas habilidades cruzadas de las que os he hablado.analisis de divinity original sin ii dos jugadores

También podremos elegir cómo funcionan nuestros aliados, los personajes con historia. Y por supuesto, cómo nos relacionamos con ellos. A veces serán estos personajes los que tengan que resolver problemas, otras seremos nosotros. Pero ojo, no los descuidéis porque se puede ir de vuestro grupo si no coincidís con sus gustos.

No es oro todo lo que reluce

Por desgracia, como os hemos dicho, hay cosas que no están demasiado bien hechas en Divinity: Original Sin II. Y muchas de ellas tienen que ver con el port a consolas más que con el desarrollo del juego en sí.

Para empezar no serán ni dos ni tres veces las que el juego ha decidido quedarse congelado tras un combate. Y además, tras uno grande e interesante. Es muy frustrante ver cómo tras una batalla de 30 o 40 minutos (depende de lo rápido que seais tomando decisiones), el juego os manda a tomar por saco y hay que volver a empezar desde donde se guardó.

Tampoco están muy bien los elementos del diario. Es muy confuso encontrar algunos elementos del juego en el diario. El del primer Divinity era mucho mejor que este y no entiendo por qué se han complicado tanto las cosas.

El sistema de apuntado tampoco es que sea una maravilla. Eso sí, en este caso viene directamente heredado del primer Divinity: Original Sin. Vamos, que no lo han tocado apenas, por lo que si os desesperaba en el primero (como a mi), en este también lo hará. No es que destruya la partida, pero sí que vais a fallar más de una vez porque de pronto le da por atacar al suelo en vez de al personaje seleccionado.

Un mundo impresionante

Como veis, pocos fallos le hemos encontrado a este Divinity: Original Sin II. Sin embargo, aquí os tengo que advertir de una cosa, si sois de los que venís de nuevas. No os confundáis con este juego. No se trata de un Final Fantasy, un táctico o un título de esas características. Sí, hay batallas por turnos y sí, es un juego de rol. Pero hasta ahí las similitudes.

Divinity: Original Sin II es un juego para disfrutar tranquilamente. Hay que explorarlo todo (absolutamente todo), apuntar muchas cosas en una libreta y resolver todos los puzles que uno pueda. El juego no os lo va a dar mascado y muchas veces tendréis que enteraros de las cosas con subterfugios y con mucha atención. Por no hablar de que la mayoría de las informaciones las tienen los pnj con los que os encontréis por el camino.

Os aseguro que no hace falta, para nada echarle mano a una guía para pasarse el juego. Pero si sois de los que no leéis los textos o los que vais a por la acción sin más, seguramente os costará pillar todo lo que hay en él.analisis de divinity original sin ii escenario

En este sentido, no tengo más remedio que quitarme el sombrero ante Larian Studios. Si ya el primer juego era una maravilla en sus escenarios, mundos y personajes, este lo supera con creces. El diseño sigue siendo muy parecido, con más definición, eso sí, pero con ese carisma que desprendía el primero. Los personajes, tanto jugadores como no jugadores, tienen millones de caminos a tomar según hagamos o deshagamos. No siempre podremos rescatar a los secuestrados. A veces ni si quiera llegaremos a tiempo a salvarlos. Y eso depende solo de nosotros.

Además, por fin han solucionado el problema de la banda sonora. Un fallo que en el primer juego daba mucha rabia porque fastidiaba los combates a base de bien. Ahora podremos disfrutar de la banda sonora sin ningún tipo de interrupción. Y ya os adelanto que es maravillosa. Simplemente maravillosa.

Conclusiones del análisis de Divinity: Original Sin II: Definitive Edition

Creo que queda bastante claro que el juego es un juegazo. Si os gustan los juegos de rol (los de mesa), este es vuestro título. Podréis jugarlo solos o con algún amigo o familiar. Y ya os digo que da gusto explorar cada uno por su lado y ver cómo el otro las pasa canutas para sobrevivir.

Es un juego para ir tranquilos, para verlo todo y para analizarlo todo. No es un juego que te puedas pasar en 10 o 20 horas. Si quieres, puedes ir a saco, pero no conseguirás, ni de lejos, entender y disfrutar de la enormidad de este título.

Es cierto que hay algunos fallos en el port a PlayStation 4, pero no son desesperantes (quitando el que hace petar a la consola). Además, esperamos que se solucionen con futuros parches.

En conclusión, y para cerrar el análisis. Juégalo. Disfrútalo. No pases de él. Es un título que debes tener sí o sí. Y que debes de jugar una y otra vez hasta que salga el próximo, si es que algún día lo hace.

 

Análisis de Divinity: Original Sin II: Definitive Edition para PlayStation 4
Las nuevas escuelas de habilidades y las mezclas son genialesLa interacción con el mundo (personas y objetos) es casi perfectaEl sistema de personaliación ha mejorado
Hay bugs en el juego en la versión de PlayStation 4 que pueden romper la partidaUn sistema de diario muy enrevesado y poco claroSe acaba
9.8Nota Final
Gráficos10
Sonido10
Jugabilidad9.5
Historia9.5
Puntuación de los lectores 1 Voto
10.0