Análisis de Hellblade: Senua's Sacrifice para PlayStation 4

Descubre todos sus secretos de este viaje a lo profundo de la psique humana en nuestro análisis de Hellblade: Senua’s Sacrifice para PlayStation 4.

Bajo el manto de leyendas vikingas y mitología nórdica, Senua navega en una pequeña barca camino a Hel, el inframundo. Su misión: salvar a Dillion, su amado. Sin embargo, no será una aventura sencilla ya que Senua se tendrá que enfrentar a su mayor terror. Y es que el enemigo a veces no está en lo que uno ve… Sino en lo más profundo de nuestra cabeza. Os contamos todo lo que necesitáis saber en nuestro análisis de Hellblade: Senua’s Sacrifice para PlayStation 4.

Hablar sobre Hellblade es realmente complicado. El último título de Ninja Theory llega más allá de lo que otros hack n’ slash han conseguido. La compañía decidió desde el primer momento que Hellblade fuese un juego especial. Uno que permaneciese en nuestra cabeza durante los años venideros y que lo tomaramos como un punto de inflexión en el género. Tal ha sido el cuidado que la compañía ha querido poner al juego que se han ayudado del asesoramiento de la Fundación JED para poder tratar con respeto un tema tan delicado como la psicosis.

Una historia a través de la mente

Este desorden mental es el canalizador de la aventura de Senua. Nuestro viaje a la oscuridad, sin embargo, no es en solitario. En nuestra cabeza se escuchan diferentes voces femeninas. Voces que se contradicen unas a otras, voces que nos insultan y nos humillan a cada paso que damos, infravalorándonos a cada movimiento… Otras nos ayudarán -especialmente en los combates- y nos animarán a seguir adelante en nuestra búsqueda. Algo que nos puede resultar molesto se convierte en una parte más del juego, de Senua y de nosotros mismos. Estaremos pendientes a todo lo que nos digan, a los susurros que quieran quebrantar nuestro afán por continuar. Llega incluso el momento en el que echamos de menos esas voces, sintiéndonos desprotegidas y, por primera vez, abandonados.

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“El modo foto nos permitirá hacer capturas de pantalla realmente impresionantes.”

Pero todo lo que vive Senua no es producto de su imaginación. El inframundo no es un lugar amable para los extranjeros. Y menos cuando el juego nos hace dudar sobre lo que vemos. Hellblade funciona con una única premisa que además funciona: No confiar en nada.

No sólo las voces actúan, en ciertas ocasiones, como antagonista de Senua, también hay escenarios que irán cambiando según la situación. Además, la protagonista tiene la habilidad de poder concentrarse para encontrar ciertas runas para abrir determinadas puertas y, para ello, tendremos que servirnos del propio escenario para ver más allá de lo que hay a la vista.

Hellblade no deja en ningún momento de jugar con nosotros y Senua rompe constantemente la cuarta pared para mirarnos fijamente y, en ocasiones, mostrarse desafiante a lo que le decimos. Y a pesar de que nosotros no somos ningún personaje como tal, nos da la sensación de que somos esas voces que le dicen que no avance, que le dicen que siga adelante, que la insultamos cuando hace algo mal, que la alabamos. A fin de cuentas, nosotros somos Senua y también las voces de su cabeza.

Una belleza desoladora

La narrativa de Hellblade evoluciona de dos formas diferentes: Encontrando los obeliscos en los que recordaremos las leyendas que Zynbel, el padre de Senua, le contaba cuando era pequeña. La otra, a través de la voz de su madre que actúa como narrador omnisciente de la aventura. Sin embargo, ¿cómo podemos confiar en un narrador ajeno a la aventura cuándo el juego se construye alrededor de la idea de la desconfianza? Es algo que nosotros, como jugador, tendremos que decidir en qué y en quién creer.

Visualmente, Hellblade es espectacular. Ninja Theory ha tirado la casa por la ventana en cuanto a los escenarios del juego. Todos están llenos de detalles, cambian, se transforman y en cada uno de ellos se nos cuenta una historia que nos hace temer por nuestra vida. Por otra parte, los enemigos a los que nos enfrentaremos son bastante similares entre sí.

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“Todos los escenarios de Hellblade son un espectáculo visual.”

Por otra parte, los jefes son otro cantar. Imaginativos, únicos y con diferentes habilidades que nos harán exprimir toda nuestra habilidad con la espada. Pero si algo destaca por encima de todo es Senua, nuestra protagonista. No escatima en expresiones faciales y desde el primer momento que la vemos en acción, sabemos que algo no va bien en ella. Esta calidad consigue meter al jugador de lleno en la historia y hacernos sentir parte de la misma. La total falta de HUD y de explicación de como funciona el combate lo hacen totalmente único. De esta forma, consigue centrarse en la aventura de Senua como punto principal del juego.

La banda sonora también forma parte de la narrativa del juego. Las melodías se adaptan perfectamente a cada situación dándonos una necesaria sensación de urgencia o de solemnidad siempre que sea necesario. Además, el doblaje de Senua y de cada una de las voces que la acompañan ponen la guinda en este aspecto.

Un sencillo juego casi perfecto

El único problema que se le puede sacar a Hellblade es respecto a su jugabilidad. Senua se maneja con total perfección a través de todo el lineal camino de nuestra aventura. En ocasiones, tendremos pequeños desvíos -que probablemente nos llevarán a un nuevo obelisco- pero, por norma, el juego es bastante lineal. Nuestro camino se verá interrumpido por batallas contra los diferentes enemigos. No son excesivamente complicadas y una vez descubramos el patrón para cada uno de ellos, se convertirán en un paseo. Lo mejor de estos combates es que están integrados perfectamente en la historia y ninguno nos parecerá un pegote.

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“Senua no escatima en expresiones faciales, sobre todo, cuando nos mira directamente a los ojos.”

Sin embargo, a veces nos veremos abrumados por los enemigos hasta que llegue nuestra muerte. Aquí entra en juego la polémica muerte permanente que tiene Hellblade. A medida que vayamos muriendo en combate o en determinadas situaciones, la putrefacción irá subiendo por el brazo derecho hasta que llegue a nuestra cabeza, momento en el que muramos definitivamente y nuestra partida se borre, obligándonos a empezar.

No obstante, es muy difícil que esto llegue a ocurrir. La dificultad del juego se adapta según lo bien o mal que hagamos en combate. También podremos elegir si queremos que el juego sea fácil o difícil. Pero la dificultad adaptable es la que mejor se fusiona con la historia. A medida que nosotros mejoremos como guerrero, la aventura se hará más difícil.

CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS DE HELLBLADE: SENUA’S SACRIFICE

Hellblade: Senua’s Sacrifice es un juego difícil de recomendar. No hay que negar ni por un segundo que el último juego de Ninja Theory es excelente. Probablemente, se recordará por el trato tan respetuoso que se le ha dado a un trastorno mental que otros juegos han intentado sin éxito. No todos podrán conectar con Senua o con esta forma de contar una historia. Y aquellos que busquen un juego de acción se verán decepcionados por los pocos combates que tiene y por la simpleza del combate. La historia de Senua es única y nos removerá, nos conmoverá y nos hará sentir parte de ella. Sin embargo, no hay que dejar de recordar que tenemos ante un juego corto por su propio bien.

Análisis de Hellblade: Senua's Sacrifice para PlayStation 4
POSITIVOSUn espinoso tema llevado con respetoDoblaje, sonido y ambientación espectacularSenua es una protagonista maravillosa
NEGATIVOSDemasiado linealSistema de combate simple
9Nota Final
Jugabilidad7
Gráficos9
Sonido9
Historia8
Puntuación de los lectores 2 Votos
9.3