Un lugar inexplorado, nuevos monstruos, nueva dificultad… el análisis de Monster Hunter World: Iceborne no ha sido un camino de rosas precisamente.

La adrenalina, la emoción, las ganas de llorar en una esquina. Ya están aquí, dispuestas a hacer nuestra vida plena ¿Que cómo? ¡Pues con Monster Hunter, claro! Y ojo, no cualquier Monster Hunter. El rey de reyes nos ha dejado el listón alto, y, para qué negarlo, hemos disfrutado como enanos con el análisis de Monster Hunter World: Iceborne. ¡Soltad el Rango Maestro, que vamos a arrasar!

Todo es culpa del ecosistema

La saga de monstruos de Capcom no es que tenga precisamente una historia con visos de ganar algún premio de literatura. Sus historias son simples, directas, de esas que te llevan a la acción rápidamente. Esta expansión no va a ser menos, claro está. Sí, ya, ya, la historia de World ganaba enteros respecto a otras entregas de la saga, pero aun así compartía los elemetos arriba descritos, aunque la narrativa mejorase. A los fans les gustó. A mí me gustó. Todos contentos.

análisis de Monster Hunter World: Iceborne

El problema de ello es cuando Capcom decide explotar eso siguiendo las mismas pautas en Iceborne. Nos deja sin ningún tipo de “emoción” porque, básicamente, podemos mirar la historia de World y ver como Iceborne sigue sus pasos variando lo mínimo. Lo cierto es que me llevé una decepción en este sentido. Sí, ya sé que no puedo pedirle peras al olmo, pero me parte el alma ver el gran potencial narrativo que tiene Capcom con el juego y lo poco que lo aprovecha. Ahora es cuando tengo reminiscencias de Monster Hunter Stories.

Aquí hemos venido a ver cazar monstruos

Bromas aparte, tengo que ir al grano con lo importante, que es lo jugable. ¿Qué sería de un Monster Hunter actual que no ofreciera un buen apartado jugable? Pues otro Freedom de PSP en el que tienes que dejarte los dedos para mover al personaje y a su vez mover la cámara. Pero como el fisioterapeuta de Capcom prohibió eso tras demasiadas demandas, tenemos un juego súper potable en este aspecto.

Y si su versión no expandida ya era buena en ese aspecto… está claro que la que tenemos en nuestras manos debe brillar. Debe tenerse en cuenta que, al fin y al cabo, simplemente son pequeños añadidos a un juego que ya funcionaba bien, tal y como decía. No voy a explicar cómo era el juego base, para ello ya tenéis un análisis de lo más hermoso justo aquí.

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análisis de Monster Hunter World: Iceborne

La novedad más destacable y la que más juego da (valga la redundancia) es la garra retráctil. Este nuevo añadido le da un nuevo enfoque al juego. Con ella todo es mucho más dinámico a la par que estratégico. Veréis, la garra permite aferrarse a un monstruo. Acto seguido, podremos decidir si golpearle con todas nuestras fuerzas o posicionarlo para darle el golpazo de su vida contra un obstáculo.

Sí amigos, pese a que es la mar de interesante ver como con nuestras armas le hacemos daño extra al monstruo gracias a este artilugio, lo verdaderamente carismático, a mi modo de ver, es la posibilidad de estampar al monstruo contra algo descargando en él toda la munición de nuestra eslinga. Ver como el bicharraco carga hacia adelante en un mar de dolor, y se lleva una bestialidad de daño hace que ame un poquito más mi trabajo.

Lo cierto es que, en lo personal, al principio me pareció bastante roto. Casi puede decirse que le haces una bestialidad de daño en un corto período. Sin embargo, como todo, tiene sus tempos, y hay que saber cuándo darle uso para no desaprovecharlo o quedar expuesto ante cualquier vil criatura.

Los cabalgatrufos también el dan un toque más rápido a todo, aunque no creo que merezcan más líneas aquí. Te montas en un bicho, te lleva a donde sea y no gastas resistencia en el proceso. Agilizar la caza ya no es sólo cosa de los ballesteros y las mega bombas barril.

Por último, es imposible no nombrar la joya de la corona. El Rango G, renombrado aquí como Rango Maestro. Lo que todos aquellos cazadores pedíais con ahínco. Y, bueno, para qué engañarnos, el daño de los monstruos se nota. Pegan duro, tienen movimientos que saben cómo sacarnos las lágrimas. Nos pide técnica, paciencia y, cómo no, trabajo en equipo si queremos agilizar las cosas. Aunque ahora la dificultad se balancea según el número de jugadores, ojo con eso.

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análisis de Monster Hunter World: Iceborne

No, no me he olvidado. Monstruos. Sí, tenemos mucho monstruo nuevo por estos lares, aunque bien se podría decir que en su gran mayoría hablamos de subespecies o viejos conocidos que vuelven a la palestra. Podría quejarme, pero el plantel se ha quedado la mar de apañado. Y cada uno de ellos, pese a conocer a su contraparte “normal”, nos llevarán a tener el doble de cuidado.

El momento de relax es necesario

Sí, necesitaba hacer un pequeño inciso tras tanto monstruo y tanto colmillo. Veréis, una de las cosas que más me gusta, además de cazar en este juego, es hacer el gamba por ahí y jugar con el camarada felyne. Y Capcom ha sabido darme lo que quería. Primeramente, con la inclusión de los baños termales, que realmente no hacen nada más que bonito, pero oye, jugar con el gato en el agua, aunque sea para matar el tiempo hasta que vengan los colegas, es lo más.

A eso sumadle que ahora hay fauna de corona. Sí, los lagartos, buitresaurios… todas esas cosas ahora también tienen tamaño máximo y mínimo. ¿Y quién es la guapa que se entretiene con eso? La menda. Encima me ponéis nuevos ajustes de personalización del hogar del cazador y mirad, a mi no me da la vida. El broche lo pone la abuelita gato más adorable de todas haciéndote un estofadito calentito. Falta que te arrope y te de un beso en la frente antes de dormir para que sea perfecto.

Iceborne, una tierra de hielo escarchado

Gráficamente hablando mantiene el mismo motor que World. No hay nada nuevo que destacar, salvo los juegos de luces de muchos monstruos nuevos al hacer determinados ataques o la acertada paleta de colores de varias subespecies. En lo referente a la zona nueva, Seliana, es digno de cualquier postal navideña. El cómo interactúa la nieve con nuestro personaje, quedándose pegada en la ropa al girar, los surcos que deja a su paso, el cómo te impide correr a una velocidad normal… es terriblemente realista, y está terriblemente bien hecho. No puedo ponerle pegas en absoluto.

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En otro orden de cosas, tenemos algunos temas nuevos de gran calidad, que hacen que te enfrasques aún más en la caza que tienes por delante. No quierp destriparos el de un monstruo en concreto, pero es simplemente maravilloso. Los arreglos instrumentales de ciertos viejos conocidos también son dignos de admiración.

Y por si lo dudábais: el doblaje al castellano continúa con nosotros, con la impecable calidad que mostraron con el juego original. Aunque me caiga mal la encargada, hay que reconocerle la vivacidad que le imprime su actriz de doblaje. Que no se diga que me dejo llevar por rencillas personales.

Conclusiones del análisis de Monster Hunter World: Iceborne

Monster Hunter World: Iceborne sabe mantener el interés de los fans que han seguido la saga durante años. El Rango Maestro sabe ofrecer la dosis de dificultad que todos necesitábamos, si bien ofrece más elementos para que la cacería sea bastante más sencilla, como es la garra retráctil. ¿Es esto contraproducente? Pues realmente es algo que cada cuál deberá valorar, pero tal y como he dicho, el uso de este objeto le da un toque aún más estratégico al asunto.

Una pena que la historia no diera un empujoncito por otros derroteros para así darle más frescura, porque entonces estaríamos ante una expansión de diez. Aunque, sin lugar a dudas, con un sin fín de wyverns que sumar a nuestras notas de cazador, y los que están por venir, va a haber juego para rato. Y no podía gustarnos más.

Análisis de Monster Hunter World: Iceborne
La expansión no nos ha dejado fríos: sabe añadirle lo necesario para caldear el ambiente, a pesar de desaprovechar grandes oportunidades.
Nos gusta
La garra retráctil y sus funciones
¡El Rango Maestro!
La nueva sala online, ideal para dejar de dar vueltas
La caterva de monstruos que engrosan la lista del juego
Puede mejorar
Esa historia podía haber dado tanto de sí...
Los monstruos, en la lejanía, siguen sufriendo de ralentizaciones, a la par hay texturas que tardan en cargar
La cámara a veces juega malas pasadas
Los tiempos de carga siguen siendo excesivos
8.6