Análisis de Rage in Peace: Con la muerte en los talones

Hemos llorado, nos hemos reído, nos hemos enfadado… en general, hemos sentido un porrón de cosas para traeros el análisis de Rage in Peace.

Los videojuegos, a grandes rasgos, sirven para hacerte sentir cosas. Sí, a ver, están ahí para entretenerte. Pero lo hacen de mil y una forma distintas, haciendo que el espectro de sensaciones que podamos tener con cada título sea enorme. Y con todo esto, cuando te plantean echarle un ojo a un título de esos en los que hasta la más leve brisa te mata, no te esperas sentir un vaivén de emociones impresionante. Más aún cuando lo hila de manera magistral, así que qué menos que mostrároslo con el análisis de Rage in Peace.

No me importa morir, pero a mi manera

Contra todo pronóstico, la trama del juego es enormemente atrayente. Sí, lo digo ya de buenas a primeras porque, a primera vista, un juego de supervivencia de este estilo no parece cuajar con una historia profunda y conmovedora, y sin embargo, lo hace. Las cosas ocurren de la manera siguiente: a Timmy, un chaval un tanto paradito de 27 años se le aparece la muerte, comunicándole que va a morir hoy. Hasta ahí todo bien, pues a Timmy no le parece tan mal, salvo por un pequeño detalle: morirá decapitado.

Eso ya no le gusta tanto, pues su sueño era morir tranquilamente en la tranquilidad de su casa, sin dramas. A la muerte parece hacerle gracia esto, y al más puro estilo de La Muerte de Terry Pratchet, decidirá ayudar a Timmy a cumplir ese sueño. Lástima que al universo no le parezca esto demasiado bien, por lo que intentará matar a Timmy de todas las formas posibles antes de que cumpla su meta.

Tras esta aparente trama hilarante y sin sentido, se esconde, pese a todo, una historia que es en todo momento una oda a la vida. Cada escenario que visitamos, cada personaje con el que hablamos, parece dispuesto a enseñarnos una lección de vida. Por supuesto, de manera muy ambigua, pues no hay respuestas malas en lo que se refiere a buscar el sentido de la vida. No os voy a engañar: cuanto más avanzaba en la trama, más lloraba. Soy una persona de lágrima fácil, pero los temas tratados los lleva tan a la perfección que te hacen reflexionar, pensar y, a fin de cuentas, sentir.

Misión imposible: sobrevive

Pero claro, tener una buena trama no lo es todo. Necesitamos algo que nos lleve más allá, y es aquí cuando sale a relucir el estilo de juego. Como comenté, la cosa trata de salir vivo durante un determinado número de fases. Lo cuál no será sencillo, precisamente. Un ejemplo que me viene a la mente para compararlo es el título flash I Wanna be the Guy. Es decir, un título en el que absolutamente todo quiere matarte, por más absurdo que parezca. Tan pronto puedes pasar por un charco como que de él salgan pinchos mortíferos que te dejen descabezado.

Porque sí, cada muerte te deja como el jinete sin cabeza pero sin caballo, como debe ser. Por tanto, se entiende que el estilo de juego es más bien simple: sólo tenéis que avanzar, saltar y esquivar en el momento adecuado. Os vais a morir mucho, por eso la gracia está en la repetición y la memorización de que pasa en cada tramo hasta cada punto de control, desde el que podréis respirar un poco más tranquilos.

Esto, por supuesto, es un arma de doble filo. Por un lado, le da un toque de humor increíble por la cantidad de muertes surrealistas que puedes tener. Me niego a contaros más que la que he nombrado antes porque creo que el factor sorpresa es la clave. Muchas os dejarán con cara de «pero qué cojones ha pasado aquí». Por desgracia, este humor parece sobrar bastante conforme la trama avanza y se va poniendo más seria. Es como que esos elementos te sobran completamente en la ecuación.

A su vez, todo ello lleva a otro punto: la frustración. Esto depende más que nada del aguante y habilidad del jugador. A fin de cuentas, es un título en el que vas a tener que repetir tramos una y otra vez. Esto puede quemar hasta la extenuación al más pintado, por lo que es algo que debe tenerse muy en cuenta si se quiere aventurar con este juego.

Con nuestras mejores galas de cara al funeral

Visualmente, el juego, contra todo pronóstico, es la mar de colorido y llamativo. Es como que quiere contrastar, nuevamente, con la seriedad de la trama. Son recurrentes los colores brillantes, dejando los tonos apagados para momentos más puntuales. El diseño de los escenarios, pese a ello, puede ser bastante repetitivo. Esto lastra el poder disfrutar al 100% de sus detalles. Vamos, que casi los vamos a obviar de cara a lo que tenemos en primera línea de visión.

El diseño de los personajes, por su parte, cuenta con una estética chibi que es adorable. No tiene otra palabra. Si la muerte viene en esta forma que me lleve cuando quiera, mira. Hasta La Muerte de Terry Pratchet querría parecerse a esta. Claro que con esto no acaba la cosa. Contamos con escenas con mayor grado de detalle, en el que nos van mostrando algunos momentos de la vida de Timmy. Aunque el estilo de los personajes aquí mostrado se asemeja a los de las partes jugables, entramos en otro nivel.

Es arte en estado puro. Con el estilo de coloreado, los tonos, y la música, sabe transmitir en todo momento un estilo propio. Si tuviera que compararlo con algo, lo compararía con una noche lluviosa en la que estás arropado con mantas. Sí, suena muy cursi, pero es que desprende calidez y ternura por sus cuatro costados.

Puede que este sentimiento me haya invadido también por los temas musicales que acompañaban en ese momento. Al escucharlos se me vino a la mente otro juego, The Low Road, que analicé hace algún tiempo. Supongo que el contar con artistas indie en este aspecto me lo trajo a la memoria. Son tonos a los que no se está acostumbrado a escuchar en un videojuego. Y, sin embargo, casan maravillosamente bien en cada escena.

Por desgracia, durante lo que es el juego en sí, estos no brillan tanto. Al igual que los escenarios parece que estos quedan en demasiado segundo plano. Son temas bonitos, delicados y sencillos, que lucen más en unos escenarios que otros. Pero vas a estar más pendiente a los efectos de sonido para evitar alguna muerte inesperada que otra cosa. En esto también el estilo de juego puede sentirse que enturbia el producto final.

Conclusiones del análisis

Rage in Peace es un título bastante especial. Tiene elementos que atraen, mientras que otros pueden echar para atrás al más pintado. No es un juego fácil en ninguno de los sentidos, aunque sabe recompensarte por ello. No tendrás además problemas para sumergirte en ello pues el juego incluye varios idiomas, entre ellos el español, que salvo algún error tipográfico suelto, es prácticamente perfecto.

Si te ves capaz de enfrentarte a un reto que pone a prueba tus reflejos y en especial tu aguante, estás ante un título que va a encantarte. Peca, eso sí, de ser bastante corto, centrándose su rejugabilidad únicamente en el conseguir algunos trofeos, completar la lista de cosas que te pueden matar y los recuerdos. A la par, por supuesto, del modo carrera, en el que el que los tiempos se comparten con otros jugadores.

Diversión
7.5
Jugabilidad
7
Gráficos
8
Sonido
8
Nota de lectores2 Votos
9.9
Una historia emotiva, tierna e impactante
Humor a raudales que te harán pasar un buen rato
Pone a prueba la habilidad del jugador
Es bastante corto
El humor de las muertes sobra bastante en los compases finales del juego
Puede ser desesperante
7.6