Volvemos a Marte a reventar la burbuja inmobiliaria con la remasterización de THQ Nordic. Este es el análisis de Red Faction Guerrilla Re-mars-tered.

El juego original data del año 2009, casi diez años desde que aterrizó en nuestras consolas y compatibles. Era una continuación de Red Faction y su secuela, anteriores juegos con los que comparte nombre, planeta y poco más. En su momento, aun sin ser uno de los grandes, no fue un mal juego. Veamos qué tal ha envejecido en nuestro análisis de Red Faction Guerrilla Re-mars-tered.

Como es lógico no se puede analizar este juego comparándolo con las tendencias actuales pues no sería justo para él. Pero como en su momento apenas pude jugar al original, para mí es casi como si de una novedad se tratase. Por lo tanto es muy probable que este análisis se acerque un poco a ambos casos.

La acción es constante

Visitando a la familia

La aventura comienza en el año 2125, con la llegada a Marte del protagonista Alec Manson para reunirse con su hermano. Este, para nuestro desconocimiento, forma parte de la resistencia que está enfrentándose a la EDF (Earth Defense Force), la cual tiraniza el planeta. Al principio no es nuestra intención meternos en líos, pero el asesinato de Dan Manson nos obligará a liderar a los renegados.

Como podéis apreciar la historia es una mera excusa para poder desatar el caos por doquier y así liberar adrenalina. Nuestra labor será el ir liberando paulatinamente Marte de las fuerzas de ocupación, a base de desbloquear los seis sectores que controlan el planeta rojo. Para ello deberemos hacer frente a misiones principales y secundarias en las que liberar rehenes, ayudar a los rebeldes y, sobre todo, destruir cosas. Porque esa es la base principal del juego, puesto que casi todo con lo que nos crucemos es propenso a ser derribado.

Tendremos a nuestra disposición para ello múltiples armas y accesorios, que van desde minas o lanzacohetes hasta un jetpack. Pero nada de eso es tan útil o poderoso como nuestro martillo. Ya quisiera para sí Thor un Mjolnir como este, con el que cualquier muro, pared o valla parece papel cuando es golpeado. Estará con nosotros durante toda nuestra aventura, y daréis gracias por ello.

Precaución amigo conductor

Preparen, apunten… y saquen el martillo

Decimos esto porque aunque dispondremos de un arsenal variado, que iremos desbloqueando según vayamos completando misiones y subiendo nivel, la jugabilidad no es buena. Ya en el momento de su publicación pecaba de poco intuitivo a la hora de cambiar de arma o apuntar. Con un sistema de coberturas de todo menos cómodo, que hacía que la mejor opción fuese ir corriendo de un lado a otro para defendernos. Que en aquella época ya se hubiesen publicado dos entregas de Gears Of Wars, o el primer Mass Effect no le ayudaba mucho.

Para movernos por el planeta dispondremos de variedad de vehículos como camionetas o buggies, aunque también podremos tomar prestados los blindados o tanques de la EDF. Lógicamente estos dispondrán de mayor poder destructivo al portar armas y tener más protección. Lástima que a estos no los acompañe una conducción mejor pulida. No lo hace injugable, pero más de una vez terminaremos saliendo de la carretera o embistiendo a edificios u otros automóviles.

Mención especial para los walkers, una especie de robots pensados para realizar trabajos industriales, a los que con nuestra imaginación podremos hallarles otros propósitos. Tendremos tres, pesado, ligero y de combate, cada uno con sus pros y contras. El pesado es lento pero fuerte y con aguante, para llevarse por delante multitud de edificios. El ligero, más débil pero rápido y con jetpack, y por último el de combate, que dispone de cohetes de larga distancia.

Aquí mi fusil, aquí mi martillo

Se busca operario especialista en demoliciones. Razón en Marte

No todo es malo. La mejor baza que tuvo el juego en su momento, la cual sigue manteniendo, es su motor de físicas. Llamado geo-mod y utilizado en la primera y segunda entrega, fue actualizado para este capítulo a su versión 2.0. Es gracias a él que la destrucción resulta creíble y a la vez divertida. Se nota que eligiendo bien los puntos en los que poner minas, o rompiendo determinadas columnas la edificación se derrumbará antes. Esto hace que tengamos que pensar un poco las partes a destruir primero.

Gracias a ello, muchas veces nos es más fácil derrumbar sobre los enemigos todo tipo de edificaciones que parapetarnos e intercambiar disparos. Lo bueno es que esto, a la postre, consigue que el juego sea mucho más divertido que si fuese un shooter genérico. Buena parte de la aventura la pasaremos a martillazos con la pared como si de un albañil marciano se tratase.

Otra mecánica jugable que incluye, y que fue novedosa para la época, fue su sistema de moral. Gracias a él y según vayamos completando misiones o liberando sectores, la moral de nuestros aliados subirá. Esto nos dará acceso a un arsenal más variado, y también podremos llegar a recibir ayuda de los rebeldes durante nuestros combates.

Reventando la burbuja inmobiliaria

Cuando algo no está mal, no lo arregles. O sí

Imagino que lo que todos querréis saber es como de mejorado esta el juego respecto a su versión de 2009. Principalmente y como es obvio, el mayor cambio viene dado por su parte gráfica y rendimiento. Se nota una mejora en la iluminación, texturas más realistas y una mayor resolución. Aunque donde más se nota mejoría, sobre todo para los que en su momento lo jugaron en consola, es en la subida de frames.

Tendremos la opción de elegir modo calidad o rendimiento, optando por este último notaremos una mayor fluidez en nuestros movimientos. Esto cobra bastante importancia sobre todo a la hora de conducir, ya que esta fluidez hace que mejore el manejo con respecto a su versión de 2009. Seguiremos dándonos de tortas, pero menos.

El resto es prácticamente el mismo juego que se editó en su momento, con la excepción de que vienen de serie los tres DLC publicados posteriormente. También conserva intacto su modo online, el cual no estaba nada mal.

Los Walker, de lo mejor del juego

Conclusiones de Red Faction Guerrilla Re-mars-tered

Un juego divertido pero repetitivo, con unas mecánicas de disparo algo obsoletas y poco manejables, pero un motor de físicas bastante bueno. La conducción de vehículos es mejorable, pero el uso de los Walkers y del jetpack lo hacen algo más variado.

Esta remasterización es sobre todo recomendable para los que en su momento no tuvieron la oportunidad de probarlo. Incluso así no ha envejecido bien jugablemente hablando, y hoy en día tenemos mejores opciones para escoger. Lo bueno es que su precio reducido de menos de 30 euros lo hace más apetecible. De hecho para los poseedores del juego en steam, la descarga de este remaster será gratuita. Disfrutad de vuestro nuevo empleo.

Allons-y!

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Análisis de Red Faction Guerrilla Re-mars-tered
POSITIVOLos WalkersSu bajo precioAlto potencial destructivo
NEGATIVORepetitivoMecánicas de disparo obsoletasConducción mejorable
6.5Nota Final
Jugabilidad6.5
Gráficos7
Contenido7.5
Historia5
Puntuación de los lectores 1 Voto
7.4

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