Análisis de Romance of the Three Kingdoms XIV para PS4

China vuelve a verse envuelta en una espiral de guerra estratégica. Veamos cómo se desenvuelve con nuestro análisis de Romance of the Three Kingdoms XIV.

Siempre es un placer recibir un título de sagas longevas, ya que denota buena salud. Eso ocurre esta vez con Romance of the Three Kingdoms, una franquicia que hizo acto de aparición allá por 1985. Yo ni siquiera existía como célula haploide. De la mano de Koei Tecmo (que hace más cosas que Nioh 2 chavales) tenemos la última entrega de la serie, la cual vamos a desgranar aquí mismo y en directo. Sin más, bienvenidos al análisis de Romance of the Three Kingdoms XIV para PS4.

La guerra nunca es fácil

Y es que los inicios en este título la verdad es que no son sencillos. Para empezar disponemos de la capacidad de elegir entre diferentes capítulos, tanto históricos como ficticios. Sin embargo, si vamos del tirón a uno de estos sin haber probado alguna entrega anterior (o incluso aunque las hayamos jugado) nos podemos perder ante el inmenso abanico de posibilidades. Así pues, lo lógico y normal es empezar por el principio, el tutorial.

Aunque empezamos por lo más básico, que es conseguir recursos y mantener la estabilidad en nuestro territorio, conforme vamos avanzando en el aprendizaje de las mecánicas la cosa se va tornando cada vez más compleja. Incluso llega al punto de ser tan denso todo que cuesta hacerse con todas las claves a la hora de manejar nuestro incipiente imperio. Así pues, la curva de dificultad puede llegar a ser algo empinada en los inicios del juego, aunque a poco que empecemos a completar batallas iremos acostumbrándonos a todo lo que nos puede ofrecer este Romance of the Three Kingdoms XIV.

análisis de romance of the three kingdoms xiv

Vale, ahora ya somos un experimentado general, ¿cuál es el siguiente paso? Obviamente, nuestra siguiente parada son los combates en sí, los cuales podemos encontrar al empezar un nuevo juego. En esta sección, como ya he mencionado anteriormente, podemos seguir la historia china, como la Rebelión de los Turbantes Amarillos, la cual es la primera de todas (y la idónea para empezar, todo sea dicho). Por fin empezamos a ver todas las bondades de este juego, con la capacidad inicial de incluir incluso más ejércitos. De esta manera podemos volver la batalla más complicada, o divertida según como se mire.

Ya en el terreno de juego, el cual es un mapa único para todos, comenzamos a ver las primeras diferencias con respecto a muchas entregas de la saga, como el susodicho mapa, en el que sucede todo. Así, esta última entrega vuelve al sistema de gobernantes, piedra angular de la jugabilidad. Y es que serán fundamentales a la hora de elegir estrategia, debido a las distintas personalidades de cada uno de ellos.

Pero, ¿qué es eso de los gobernantes? Se tratan de personalidades únicas, las cuales pueden ser asignadas tanto a regir ciudades como a dirigir batallones, por poner algunos ejemplos. Además, tendremos a nuestra disposición una cantidad enorme de oficiales, los cuales incluso podremos crear a nuestro gusto. De esta forma, empezaremos a construir nuestra estrategia a partir de estos personajes.

Por supuesto, no faltan en la jugabilidad acciones tan básicas como la diplomacia, la construcción de distintas estructuras y, por supuesto, el choque de ejércitos. Aquí incluso podremos desencadenar diferentes habilidades conjuntas si los oficiales se compenetran entre sí. Sin embargo, cuando nos hemos hechos con las riendas del juego a veces da la sensación de que algunas características no son lo suficientemente profundas, dejando pocas selecciones a nuestra disposición.

Ya para acabar este apartado, he de comentar por supuesto los controles en PS4. Para intentar hacerlo más veloz e intuitivo se han utilizado diferentes atajos. La verdad es que estos funcionan muy bien, pero es en los menús interiores donde la cosa empieza a torcerse, ya que para seleccionar alguna opción dentro de ellos hay que moverse hasta la susodicha. Aunque parezca una tontería no lo es, ya que son varias veces las que no interpreta bien el movimiento de cruceta del mando.

Una China bastante simple

Pasemos ahora al apartado gráfico del título, el cual cumple sin más. Si bien el mapa contiene muchos elementos para darle ese factor diferente a la hora de desplazarse, es demasiado simple. Las texturas y gráficos no llegan en ningún momento a destacar, así como los eventos de historia, narrados con imágenes estáticas. Finalmente, las animaciones tampoco son nada del otro mundo, dando la sensación de que en este aspecto podrían haber sacado mucho más jugo.

También he de comentar las ralentizaciones que he sufrido a lo largo de mis sesiones de juego. Pero no me refiero a animaciones ni gráficas, sino en los propios menús, ya que en algunos momentos el juego tardaba mucho en reaccionar después de haber indicado que se saliera de la opción, por poner un ejemplo. De esta forma, pensaba que no le había dado bien al botón, y al hacerlo un par de veces más veía como la ejecución de todos los comandos se realizaban de golpe. No añadiría esto si no fuera algo que me ha ocurrido en más de dos o tres ocasiones, aunque no llega a influir realmente en la experiencia de juego.

Vamos ahora con el apartado sonoro, el cual sigue el mismo estilo que el gráfico. Cumple, sin honores. Y eso que al principio me pareció acertadísimo, con melodías con ese toque oriental que tanto casa con la temática de la saga. Sin embargo, conforme vamos jugando a las batallas al final se torna repetitivas. Las voces de los personajes están en japonés, bastante bien logradas con respecto a los personajes, dándoles la identidad que se presupone de ellos por su actitud.

Un dato negativo para los hispanohablantes: no nos llega en español. Por lo tanto, disponemos del inglés a la hora de llevar la batalla a China, algo que puede ser un impedimento para muchos, y más en este tipo de juegos en el que entender todo a la perfección es importantísimo.

Para acabar de desglosar este análisis, pasemos a la duración del título. Tenemos juego para rato, ya que cada capítulo puede durar varias horas, además de tener varios bandos con los que completarlo. Y si eso no fuera poco, siempre podemos seleccionar el capítulo libre y crear nuestro propio escenario con los bandos que queramos. Tenemos estrategia china para rato.

Una entrega digna de estrategia, pero mejorable

Estamos ante un título sólido, que ofrece una experiencia estratégica exigente al principio, pero muy disfrutable cuando llegamos a dominarla. Con un montón de posibilidades a la hora de elegir cómo nos desenvolvemos en el fragor de la batalla y en el mapa, Romance of the Three Kingdoms XIV es una apuesta recomendable para todos aquellos estrategas que busquen saciar su apetito.

análisis de romance of the three kingdoms xiv

Eso sí, después de varias sesiones podemos encontrar algunas de las opciones que nos presenta algo escuetas, amén del apartad audiovisual mejorable. Pero eso no quita que estemos ante una opción muy seria en este género. Aunque no sé por qué siempre tienen que atacarme todos a mí primero, hasta mis aliados. Tampoco es que hubiese conquistado su ciudad sin su permiso…

Análisis de Romance of the Three Kingdoms XIV para PlayStation 4
Nos gusta
La cantidad de posibilidades en cada batalla.
Inmersión histórica con los capítulos y eventos.
El mapa único da mucho juego.
Puede mejorar
El apartado sonoro se vuelve repetitivo.
Las animaciones y los gráficos son mejorables.
En algunos casos los oficiales son el factor decisivo en la batalla.
7.3