Con este análisis de Shadow of the Colossus no solamente descubriréis cómo le ha sentado al juego el lavado de cara, sino también qué hacen de él una de las grandes obras de toda la historia del videojuego.

Mientras me preparaba para realizar este análisis de Shadow of the Colossus sentía cómo la presión podía conmigo. No solamente no he tocado nunca la obra original de Fumito Ueda, sino que tampoco he tenido ningún contacto con algún otro de sus títulos.

Sí, pensaba que esto iba a ser una gran traba a la hora de escribir estas palabras. Pero, cuanto más lo pienso, más ventaja veo el haber llegado a este remake completamente limpio. Y, por ello, aquí dejo mis más sinceras impresiones de uno de los juegos más mágicos que he tenido el placer de jugar.

La epopeya de los colosos

No estamos ante el primer retorno de Shadow of the Colossus. Ya en 2011 Sony decidió devolverlo a la vida junto a ICO en forma de remasterización. Sin embargo, esta ocasión es totalmente distinta, ya que no estamos ante un reescalado gráfico, sino ante un juego completamente rehecho desde cero.

Para esta labor, la compañía ha contado con Bluepoint Games. No solamente se trata del estudio que remasterizó la trilogía Uncharted o Gravity Rush, sino que también fueron los encargados de llevar ICO y Shadow of the Colossus a PlayStation 3, por lo que es sin duda el mejor candidato para traer de nuevo el juego a la actualidad.

En lo que se refiere al juego, la premisa no podría ser más sencilla. Tomamos el papel de un joven que busca devolver a la vida a una doncella, por lo que viaja a tierras lejanas en busca de Dormin, una entidad capaz de traer de vuelta los espíritus de los fallecidos. Sin embargo, éste le ofrece su ayuda a cambio de que acabe con los 16 colosos que asolan en dicha tierra.

análisis de shadow of the colossus

Puede sonar simple, sin embargo, ésta es gran parte de la gracia de Shadow of the Colossus. No tenemos ni información de la misteriosa espada de nuestro protagonista, o su tierra de origen. Aquí tan solamente tenemos lo necesario para la trama que ocupa el juego, ni más ni menos. Además, a esto hay que sumarle los pocos diálogos que hay en el título.

Quizás esto os eche para atrás a muchos. Pero lo mágico aquí es que con solamente esto Shadow of the Colossus logra que todo funcione mucho mejor que juegos con decenas de páginas de guion. ¿Cómo es esto posible? Pues gracias a la kinestésica del juego. Con detalles tan sencillos como el colocar al personaje en una esquina de la cámara o jugando con la paleta de colores del entorno logra dar durante todo el juego una gran sensación de soledad y de ser algo diminuto de un mundo enorme. Todo ello sumado logra darle al juego un aire de epopeya digno de las grandes obras griegas.

Imparable ante las montañas

He mencionado que el objetivo de Shadow of the Colossus es acabar con los 16 gigantes del juego. ¿Y qué pasa durante el resto del juego? Pues nada, ya que éstos son los únicos enemigos que encontraremos. Así, todo consistirá en ir desde el templo principal hasta donde se encuentra el coloso de turno y matarlo. Y vuelta a empezar. Sí, hay objetos ocultos, pero su utilidad es únicamente para desbloquear arte conceptual.

Para que esto no sea tan coñazo como puede sonar de primeras, Shadow of the Colossus tiene sus claves. La primera, sin duda, es dotar al paisaje de una belleza que quita el hipo, haciendo que los viajes sean una auténtica maravilla visual. A esto, también hay que sumarle los mismos colosos.

La clave para vencer a éstos no es aporrear botones para dañarles hasta su muerte. En su lugar, hay que treparlos para encontrar sus puntos débiles y clavarles en éstos nuestra espada. Suena sencillo y poco variado, sí, pero el gran diseño de cada uno de éstos junto al diseño de niveles hace que cada uno de ellos sea un auténtico desafío a nuestro ingenio. No quiero poner ejemplos para evitar spoilear, pero ya os digo que no os cansaréis de ir a por otro coloso más.

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