análisis de stellaris console edition

Análisis de Stellaris: Console Edition para PlayStation 4

Trasladamos la gestión de nuestra incipiente pero prometedora civilización galáctica desde PC hasta consolas con el análisis de Stellaris: Console Edition.

Uno de los géneros más explotados, pero aún así de los más exitosos del catálogo de PC es el de la estrategia. Poder administrar desde lo más bajo un reino, nación o mundo, modificando cualquier cosa a nuestro alcance y dialogando con nuestros vecinos. Sin embargo, en consolas no estamos tan familiarizados a este tipo de videojuegos, ya que es más complicado trasladar la comodidad del ratón y teclado a un mando. Aun así, existen algunos títulos o empresas que lo intentan, con más o menos acierto. Hoy vamos a comprobar una de estas apuestas, con una obra que debutó hace cuatro años. Así pues, empecemos con este análisis de Stellaris: Console Edition.

Construyendo nuestro imperio galáctico

Imperio, dictadura u oligarquía, por poner unos ejemplos. Porque una de nuestras primeras elecciones en Stellaris será la facción que administraremos, ya sea alguna prediseñada en el título o de nuestra propia cosecha. Por lo tanto, tendremos a nuestra disposición desde los típicos humanos hasta mentes colmena, pasando por pájaros humanoides y hongos. Además, cada una de estas tendrán unos rasgos propios, tanto positivos como negativos, que influirán significativamente en el trascurso de la partida. Por supuesto, el sistema de gobierno también es modificable, como ya he mencionado anteriormente.

En definitiva, ya desde el principio existe una amplísima variedad de factores, los cuales permiten personalizar cada partida para que ninguna sea como la anterior. En mi caso me decanté por un imperio cuya raza son unos pavos reales humanoides, a los que les gusta investigar y guerrear. Eso sí, no son muy dados a reproducirse, y con naves tipo aviairoide. Como veis, podéis seleccionar casi cualquier cosa a la hora de crear vuestra facción. Sigamos con el Imperio Avetaro.

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Después de cambiar la dificultad, tamaño de la galaxia y todas estas cosillas, pasamos directamente a donde nos interesa, la gestión de nuestro imperio. Y aquí podemos apreciar bastantes diferencias con respecto a la versión original de PC. El tamaño máximo de la galaxia es de 600 estrellas, cuando ese mismo número se considera normal en ordenador, amén del número máximo de imperios.

Sin embargo, donde más cambios podemos ver es en la interfaz de usuario, la cual se desglosa básicamente entre las distintas direcciones de la cruceta. Arriba los recursos, a la izquierda las diferentes opciones de nuestro imperio, a la derecha nuestras naves, planetas y estaciones y abajo las notificaciones.

Al principio todo va a resultar ciertamente abrumador, con el ayudante hablando en cada acción que realicemos por primera vez. Esto sirve de introducción a esa funcionalidad, pero hay tantísimas que llega a ser un poco pesado. Pero cuanto más vayamos avanzando, más soltura tendremos con esta interfaz, siendo muy simple de usar, y bastante limpia en pantalla. Además, podemos ocultar algunos menús, siendo personalizable en este aspecto y dejando la pantalla bastante limpia.

Sin prisa pero sin pausa

Si buscas acción desde el principio, no la encontrarás en Stellaris. En los tramos iniciales de nuestra partida estaremos mucho tiempo observando cómo los recursos aumentan. Mientras tanto, el trabajo más importante en estos momentos será sondear los sistemas adyacentes, así como cimentar un buen flujo de elementos necesarios, como créditos energéticos y minerales. Una tarea no tan fácil como parece.

Conforme vamos avanzando desbloquearemos diferentes tecnologías, que nos darán acceso a más diversidad de edificios, naves y defensas. Por supuesto, en nuestro avance meteórico aparecerán tarde o temprano otras civilizaciones. Aquí es donde podremos decidir si tomamos una actitud pacífica, o por el contrario vamos a masacrar todo a nuestro paso. Y creedme, se puede hacer. Bombardeos orbitales.

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Eso sí, hay que tener en cuenta varios aspectos, como el económico o el poder de la flota. Puede que ese imperio que nos corta el paso sea un buen vasallo en el futuro. O que su potencia de fuego sea ampliamente superior. Hay que seleccionar muy bien los aliados y las guerras, ya que no podemos estar en todas partes. Sobre todo cuando alguien te declara la guerra y casualmente en otro sistema aparecen piratas. «Tienen armamento tosco» decían. «No son rival», comentaban. Y así es como perdí una flota de guerra.

Por supuesto, las guerras pueden ganarse de muchas formas. Se pueden conquistar los sistemas reivindicados en la declaración de hostilidad, o sólo algunos y dejarlo en un empate. Aquí influye mucho el factor del hastío bélico, el cual es fundamental a la hora de conseguir tener éxito en nuestro conflicto.

Sigo con ejemplos avetaros: una civilización me declara la guerra, con una flota muy superior. Sin embargo, yo tengo un aliado con un acuerdo de protectorado, por lo que me ayuda en combate. Así, ganamos varias batallas espaciales seguidas, conquistando cuatro sistemas. Sin embargo, el rival manda una flota poderosísima que me revienta. Justo cuando lo veo perdido todo, me manda una solicitud de paz para acabar con la guerra, ya que su hastío estaba muy elevado. Conclusión: he ganado cuatro sistemas más. Gracias, querido aliado.

Una gran galaxia por explorar

Las guerras no son lo único que encontraremos en nuestra gran travesía espacial. Hay infinidad de eventos por descubrir, desde agujeros negros, hasta portales en forma de agujeros de gusano, pasando por civilizaciones muertas. Una de las que más me han gustado son las formas de vida sin tecnología espacial, las cuales podemos monitorizar, e incluso meter nuestra mano en su mundo. De esta forma podemos desde abducirlos para investigarlos, hasta introducir espías que se hagan con el mando, consiguiendo que esta raza forme parte de nuestro imperio.

Pero eso no es todo, ya que podemos desde evolucionar y conseguir más aptitudes hasta modificar genéticamente razas. En serio, si tengo que pararme a mencionar cada una de las posibilidades existentes en Stellaris este análisis se haría eterno, y seguro que no queréis eso, ¿verdad? Ya que, además, esta versión nos trae todos los DLCs hasta la fecha.

Por lo tanto, vamos a terminar con un breve resumen de lo que os encontraréis en este título. Stellaris: Console Edition nos ofrece la oportunidad de crear desde lo más bajo nuestro propio legado espacial, desde imperios hasta federaciones. Con una vasta cantidad de posibilidades a la hora de mejorar nuestra civilización, expandirla o decidir su futuro. Y aunque al principio sea algo lento, cuando empieza a coger ritmo y colonizar planetas, todo empieza a ser mucho más frenético, desde la diplomacia hasta las insurrecciones.

En definitiva, si buscas un título de estrategia al más alto nivel, con ambiente de ciencia ficción, Stellaris: Console Edition te ofrece todo lo necesario para disfrutar de una cantidad de horas enorme en tu consola. En este juego, literalmente, las estrellas son el límite.

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Análisis de Stellaris: Console Edition para PlayStation 4
Nos gusta
La infinidad de posibilidades a la hora de expandir nuestro territorio.
La interfaz de usuario en consola es excelente, no molestando y siendo accesible.
La posibilidad de crear nuestra propia especie desde cero.
Puede mejorar
El apartado gráfico es algo monótono.
La selección de algunas opciones en el sistema es algo lenta.
8.4