Análisis de Summer in Mara para PC - Siendo parte del océano

Puede que eso de plantar lechugas y navegar en barco no nos fuera mucho, pero tras el análisis de Summer in Mara nos hemos vuelto unos expertos.

El Sol, el rumor de las olas, la arena dentro del bocadillo de tortilla de patatas… son pequeños placeres que todos aquellos que viven al lado de la playa conocen. Sin embargo, puede que, pese a apreciarlo, no seáis mucho de pisar esa zona. Bien porque no os guste, bien porque cojáis color extintor o bien porque viváis en medio del desierto, con la playa más cercana a 150 km. Por suerte, hay formas de disfrutar de todo ello sin poner un pie fuera de casa. Una de ellas bien puede ser visitar Mara, ¿y qué mejor forma de conocer este bucólico lugar que con nuestro análisis de Summer in Mara?

Entre gaviotas y cangrejos

Koa no es una niña fácil. Es testaruda, es poco más que salvaje y los modales bien piensa que es algún tipo de plato que se come. Así que imaginad el percal con el que os encontráis al ver que vais a encarnarla. Bueno, todas esos adjetivos no es lo que la definen. Casi parece que la pongamos como un pequeño monstruo, de estos que te obligan a llamar al de Hermano Mayor. Pero es que esa actitud le viene, en parte, por criarse con su querida yaya en una islita, apartadas del resto del mundo. Eso tiene que dar un carácter un tanto peculiar, ¿no?

Aunque, bueno, siendo sinceros… el resto de la gente SÍ que tiene un carácter un tanto complejo. Veréis. Nuestra pequeña Koa, hasta ciertos sucesos, nunca ha salido de su pequeña islita. Y cuando al fin lo hace por diversos motivos, el choque con el resto de personas de la ciudad es un tanto brusca. Como hemos dicho, es una niña. Es además, directa y dice lo que piensa, sin contemplaciones. Y eso, por supuesto hace que el resto del mundo actúe en consecuencia. A fin de cuentas, ¿quién es esa mocosa que ha llegado como si nada y les viene con preguntas y exigencias? El resto de NPC actúa en consecuencia a esta actitud… aunque bien hay que decir que algunos son más odiosos que otros, al menos en principio.

análisis de Summer in Mara

Onzo es de los pocos que caen bien desde el momento en que lo ves. Y poco tiene que ver que sea un chico gato

Lo curioso es que esto le da una cierta realidad al juego. Tengo que reconocer que, durante las primeras horas de aventura, la mitad de los NPC me caía mal, a excepción del joven Brram. Y es que todos te pedían algo de malas maneras, o daba la impresión de que se aprovechaban de la pobre Koa por no saber mucho como va el mundo. Por suerte, la cosa va mejorando con el tiempo. Primeramente, porque nuestra muchachita aprende algunas formas de cortesía, cosa vital en la sociedad. Seguidamente, porque conforme ayudemos a los personajes se notará un cierto deje de cariño hacia Koa. El trato será más dulce, las peticiones se pedirán con mayor detalle… en general, se verán cómo se estrechan los lazos entre ellos.

Y esto, queridos culpables, hemos entendido que es el núcleo de toda su trama. Puede que estemos ante un juego donde tenemos que plantar, navegar y hacer misiones, pero tened en cuenta desde un principio que, permeando sobre todo eso, están las relaciones con el resto de habitantes de Mara, y es lo que impulsará la historia, como un buen viento impulsa un velero.

Planta, alimenta, explora…

Vale, ya, igual a vosotros esa vertiente antes mencionada os parece bien, pero habéis venido aquí esperando más. Queréis saber qué os puede ofrecer el videojuego además de eso. Básicamente, creo que no fallo al decir que estamos ante una especie de… Harvest Moon en versión light, con algún que otro toque zeldero por su vertiente exploratoria. Veréis, el juego se basa, básicamente, en hacer recados. Tendréis que ayudar a uno u otro realizando las peticiones que nos encarguen, ya sean por motivos propios o por el propio del avance de la historia.

Así que ahí va la primera advertencia: si consideráis que el dar vueltas os va a aburrir, olvidaos del juego. Para muchos de esos recados tendremos que ir a una u otra isla, teniendo que desplazarnos manualmente con nuestro barco, por lo que, pese a ser  viajes relativamente cortos, nos tiraremos gran parte del juego dando vueltas de un lugar a otro. El mayor problema de esto, además, versa en que la resolución de esos encargos es verdaderamente simple y repetitiva: o es ir a un sitio a recoger cierto objeto, es crearlo o es buscarlo en el lecho marino. No hay más.

Nuestro amigo emplumado no tendrá que esperar más para comer.

Al principio tengo que reconocer que esto se me hizo, como es evidente, bastante pesado. Sin embargo, conforme iba descubriendo el mapa, esta sensación se fue diluyendo un tanto (si bien no desapareció del todo). Y es que el mar de Mara, pese a notarse un tanto vacío y con islas bastante poco explotadas, es  bastante agradable de navegar. Por ello creo que es imprescindible que el juego se disfrute poco a poco, haciendo pequeñas misiones cada día, o perdiéndonos en hacer las secundarias para así disfrutar más tanto del descubrimiento de los lugares de Mara como de sus habitantes.

Y es que, al igual que la vida en ciertas zonas, esto tiene que degustarse a fuego lento. Muchas veces la misma historia te obligará a ello, puesto que tendrás que esperar a que crezca algún tipo de cultivo,  reunir una determinada cantidad de dinero o, simplemente, crear algún tipo de receta que no tengas disponible por no haber llegado a la submisión adecuada. Momento más que adecuado para dar una vuelta por ahí y dedicarse a recoger basura o encontrar cangrejos, elementos que forman parte de los coleccionables del juego. Sí, habéis leído bien, basura, pero esto es más que nada para incentivar al reciclaje, cosa que se agradece.

El rumor de las olas es demasiado lejano

Tengo que reconocer que, pese a que el título no es el pináculo del diseño, sí que es bastante bonito de ver. El diseño de los render de los personajes son una auténtica cucada, y al cabo de un tiempo verás incluso lo bonito de los qualits. Porque en principio estas cosas del estilo de… medusas antropomorfas te van a resultar, cuanto menos, chocantes. En cuanto a los modelados 3D son simples, pero efectivos. No se notan muchas texturas y en general el diseño es bastante plano, pero sabe cumplir y no es molesto en absoluto salvo en determinadas zonas, donde la saturación de colores o falta de luminosidad nos entorpecen un poco. Por suerte, estas zonas se cuentan con los dedos de una mano.

Podemos ponerle también alguna que otra pega al sistema de las físicas. Y es que Koa parece pasar por el escenario como si fuera un fantasma, no tiene sensación de peso, cosa que se incrementa un poco al saltar. Koa es la reencarnación de John Carter en la tierra fusionada con un caballo de Skyrim. Y esto no lo digo por decir, lo digo porque he atajado muchas veces escalando rocas a base de saltos sin mayores problemas. Aparte de eso, hemos visto alguna que otra problemática a la hora de contabilizar los objetos. Por ejemplo, al llegar a 99 unidades de un ítem, este no subía en el marcador, y no cesa de marcar del 98 al 99 cuando se obtiene un elemento más de esta clase.

Respecto al sonido, sólo puedo decir que los temas que presenta la aventura son realmente buenos. Incitan a la aventura, a la calma, a la melancolía… sin embargo, son escasos, y bastante irregulares. Me explico: llegáis a una isla y suena su tema, vale. Pero es que este luego no cambia al montar en barco, se sigue manteniendo incluso aunque pisemos otra isla. Entonces se produce el cambio. O tras encontrarnos a determinados personajes, nos acompañarán después de terminar de hablar con este personaje, manteniéndose hasta que tomemos tierra. Nos da la sensación de que va un tanto a destiempo.

Los efectos, por su parte, no destacan en absoluto. Se oyen muy de fondo y son apenas perceptibles. Donde más he notado su falta, todo sea dicho, es con el agua. Sí, el rumor de las olas se escucha, pero es que al entrar Koa en el agua no hay sonido alguno. Me saca bastante de escena ver como el personaje se sumerge y no se escucha ni un chapoteo, ni siquiera cuando corre por la orilla del mar.

Conclusiones finales

Summer in Mara es un juego íntimo, encantador y que te invita a tomarte las cosas con calma. Sus personajes y mundo tienen un encanto particular, si bien las opciones que ofrece, son limitadas. Pese a ello, se hace muy disfrutable e invita a jugar todos los días un poquito.

Tiene diversos fallos que hacen que no sea una aventura redonda del todo, como el tema de las físicas o el sonido dispar, pero sabe hacerse de querer. Si os gustan los juegos del estilo Harvest Moon, diría que esta aventura puede ser de vuestro agrado, tanto para grandes como para pequeños. Si, además, tenéis vertiente de completicionistas, os recordamos que el título tiene sus propios coleccionables, a la par que el completar las distintas submisiones nos harán explorar todos y cada uno de los rincones del océano.

Análisis de Summer in Mara
Nos gusta
El encanto especial que tiene Mara...
La variedad de personajes que nos ofrece, cada uno con su propia personalidad
Las diferentes opciones para crear elementos que nos ofrece
Puede mejorar
...pese a que mucha de sus islas estén demasiado desaprovechadas
El sonido variable, que no mantiene continuidad
Se puede hacer pesado y repetitivo
7