Análisis de The Lost Child para Switch

Sawaki Takeyasu vuelve a la carga con el sucesor espiritual de El Shaddai. Os contamos que nos ha parecido en nuestro análisis de The Lost Child.

Siete años han pasado desde que El Shaddai: Ascension of the Metatron llegase a nuestras consolas. Con una marcada y arriesgada estética, su director quiso dar una nueva vuelta de tuerca a los pasajes de La Biblia. Sin duda, esperábamos un nuevo juego de Sawaki Takeyasu y lo hemos conseguido en forma de un dungeon crawler que parece no encontrar su identidad. Descubre qué ha ocurrido en nuestro análisis de The Lost Child.

En The Lost Child nos ponemos en la piel del investigador de lo paranormal Hayato Ibuki. Mientras descubre nuevos casos para la revista en la que trabaja, comienza a investigar una serie de extraños suicidios que ocurren en el metro. Sin embargo, a punto de convertirse en otra víctima, es salvado y se ve envuelto en una trama que cambiará el destino del mundo y el suyo como “El Elegido”.

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“Enoch vuelve. Sí, es importante que sea sin camiseta.”

Un niño que se ha perdido en una aventura regulera

La nueva historia de Takeyasu empieza de una forma bastante típica en el mundo de los RPGs pero, por suerte, se va complicando gracias a sus carismáticos personajes. Curiosamente, mientras el dúo protagonista formado por Hayato y Lua acaban siendo los personajes más planos, otros como Samael o Lucifel consiguen convertir una historia mundana en una más interesante. Las motivaciones de cada uno de los bandos del conflicto consiguen resultar bastante atrayentes, aunque tampoco es que vaya a ser un juego recordado por su historia.

Jugablemente, The Lost Child se inspira en sagas como Shin Megami Tensei. Durante toda la aventura, podemos capturar a los enemigos que nos vayamos enfrentando, llamados Astrales. Hayato va armado con la Gangour, una pistola forjada en el cielo para poder controlar a los seres mitológicos..

Esto le permite capturar criaturas que derrotamos con un disparo de esta pistola. Por otra parte, mientras Hayato y Lua suben de nivel con la experiencia que conseguimos en los combates, no ocurre lo mismo con los Astrales.

Para ellos tendremos que usar el preciado karma, experiencia que se nos otorga al eliminar enemigos de cada tipo (malvados o benévolos) y una neutral al contestar correctamente en diálogos.

Un mundo falsamente vivo

Los Astrales subirán de nivel al ritmo que nosotros elijamos hasta que lleguen a un tope y puedan “EVILucionar”. Una vez lo conseguimos, volverán a nivel 1 pero sus atributos generales mejorarán, teniendo que subirles de nuevo para volver a ser fuertes. Sin embargo, este proceso puede ser tedioso ya que tendremos que conseguir karma para volver a tenerlos a un nivel alto para que nos sean útiles.

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“Los combates se basan en introducir órdenes y escasas animaciones.”

En el mundo tendremos distintas opciones: tiendas, un templo en el que “EVILucionar” a nuestros astrales y hasta un spa que nos dará mejoras temporales a la hora de explorar los “layers” donde se encuentran nuestros objetivos.

Todas las opciones que tenemos consiguen que el mundo de The Lost Child parezca más vivo de lo que en realidad es. Habiendo disfrutado de otras títulos como Persona 5 que podíamos navegar por las ciudades, aquí nos tenemos que conformar con un menú e imágenes estáticas. Por otra parte, los diseños de Sawaki Takeyasu para los personajes y Astrales brillan con luz propia.

Brillantes ilustraciones y mediocres gráficos

No obstante, esta parte gráfica no ha impedido que se pierda parte del encanto que nos enamoró en El Shaddai. Mientras las ilustraciones son vivas y coloridas (incluso tendremos a Enoch, protagonista de El Shaddai, como Astral), las fases que recorremos son tan genéricas que duele pensar en lo que podrían haber hecho.

Cada “layer” es totalmente distinta a la anterior pero la total carencia de detalles y los gráficos tan planos hacen que pierda muchos puntos. Y, obviamente, en un juego de este género, las animaciones son totalmente ausentes, limitándose a algún efecto luminoso cuando usamos alguna habilidad.

Por otra parte, la banda sonora no resulta muy molesta pero tampoco es una que vayamos a recordar una vez dejemos el juego. Cumple con su cometido y nos acompaña bastante bien en la aventura, sin resultar cargante pero en ningún momento destaca. Sin embargo, el trabajo hecho por los actores de doblaje (tanto japonés como inglés) resulta notable y dan vida a los múltiples personajes con los que nos cruzaremos en la historia.

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“Los Astrals capturados serán vistos por primera vez de esta forma.”

CONCLUSIONES DE THE LOST CHILD

The Lost Child es un buen intento de realizar una secuela espiritual de El Shaddai pero que ha perdido gran parte de su personalidad por el camino. Un RPG en primera persona podría ser buena idea que, por desgracia, se ha limitado a adaptarse a un mundo genérico con una interesante premisa.

Pero su relativa baja dificultad para el género puede ser un gran juego para aquellos que quieran iniciarse en este sub-género de los RPGs. ¡Ah! Y referencias a Lovecraft siempre es un punto a favor.

Análisis de The Lost Child para Switch: No sin mis Astrales
POSITIVOSUn argumento que resulta interesante gracias a sus personajesCapturar y ver mejorar a los Astrals es divertido, sobre todo, a EnochLas pequeñas conexiones con El Shaddai
NEGATIVOSSe ha perdido todo el carisma y personalidad de El ShaddaiPor desgracia, es un juego bueno que no destaca en ningún aspecto
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Gráficos5
Sonido6
Jugabilidad6
Historia6
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