Un clásico de la competición vuelve tras más de una década oculto. V-Rally 4 nos brinda de nuevo la oportunidad de embarcarnos en peligrosos tramos con la ayuda de nuestra habilidad al volante.

Si hay algo apasionante en el mundo del motor, eso es sin duda el mundo de los rallies. En videojuegos se ha logrado trasladar con éxito en múltiples ocasiones, siendo la saga V-Rally uno de los principales pilares. Ahora vuelve tras largos años de ausencia y te vamos a contar nuestras impresiones en el análisis de V-Rally 4.

He sido seguidor del mundo de los rallies en los videojuegos desde que los ordenadores de 8 bits (y 16) sacaran a principios de los 90 el mítico Carlos Sainz Rally, aprovechando los mundiales conseguidos por el piloto madrileño. Poco más se puede añadir de todo un campeón que sigue en activo más de 30 años después, ganando el Dakar de este mismo año, su segundo.

Aquel Carlos Sainz puso los cimientos de lo que serían los juegos de rallies. Diferentes tramos. Distinta superficie. Se jugaba ya por aquel entonces con la configuración necesaria del coche: neumáticos, frenos, etc. Aunque el título que más nos abrió la puerta de los rallies fue Colin McRae, otro conocido piloto de la época, tristemente fallecido.

En Colin McRae se pudo disfrutar de todos aquellos elementos ya en un juego tridimensional, con magníficos gráficos que por aquel entonces nos volvieron a todos locos. Y qué control. Qué finura a la hora de moverse. V-Rally también era otro de los grandes representantes del subgénero y ambos se convirtieron en las sagas referencia del motor.

V-Rally llegó hasta la tercera entrega siendo un título muy apreciado por los aficionados. La noticia de la cuarta parte supuso una alegría para todos, aunque una vez que nos ponemos a los mandos del juego ya podemos apreciar que no han logrado arrancarlo del todo.

El estudio Kylotonn Racing ha sido el encargado de resucitar la estupenda saga. ES conocido por dar forma a los últimas entregas de WRC, por lo que cuenta al menos con cierta experiencia. Sin embargo, sigue manteniendo los mismos errores, por lo que bien podría haber dejado descansando a V-Rally un tiempo más.

El menú de opciones es escueto, por decirlo de forma suave. En frente de nosotros tenemos un mapamundi, tras realizar la primera prueba a modo de tutorial, pero todo es más simple que el mecanismo de un chupete. En el mapa nos irán apareciendo los diferentes campeonatos a los que apuntarnos y, además, los ingenieros, managers o partidas online que podemos contratar/jugar. Muy bien para la propia competición, pero demasiado embarrado a la hora de contratar los mecánicos.

Sorprende demasiado que las opciones a tocar sean tan pocas. Al inicio nos dejará elegir entre el cambio de marchas y si activar o no los frenos ABS, aunque luego nos deja configurar algo más cada coche, antes de entrar a un tramo. Tampoco mucho, no os creáis. Los valores son muy pocos y todo se soluciona con una barra numérica. No esperéis tipo de neumáticos, marcas de frenos ni nada similar. V-Rally es ante todo un juego arcade, se aleja mucho de la simulación en la configuración.

De hecho, también es muy arcade cuando saltamos al fango de los rallies. Al iniciar el juego nos dan la oportunidad de correr un rally normal, con copiloto en castellano (esto sí, un acierto), o competir en el modo V-Rally, donde varios coches compiten a la vez en un pequeño circuito. Más adelante aparecerán más ofertas, como los buggies o los , pero nada que termine siendo atractivo.

No anda muy bien de efectivos en cuanto a los modos de juego, pero eso hemos visto recientemente que no nos importa demasiado, ahí tenemos el ejemplo del magnífico PES 2019. Sin embargo, la conducción deja mucho que desear. Se mueve entre un arcade puro y un punto de simulador, el que nos deja las configuraciones, que además podemos dejar por defecto y se conducirá sin problemas.

La física de los coches es claramente mejorables. Se nota sobre todo en los accidentes que tendremos sin duda. Cuando veamos los saltos, las vueltas de campana y los golpes nos daremos buena cuenta de ello. El peso del vehículo es obviado y a veces parece un globo, más que una pesada máquina. Podemos dar miles de vueltas de campana, que si caemos de pie, pisamos el acelerador y aquí no ha pasado nada.

Al menos tenemos la oportunidad de conducir el coche en diferente terrenos. Asfalto, grava, nieve, barro,… No faltan todas las condiciones posibles que se pueden dar en un campeonato en la realidad. El paso de una a otra se nota, y sobre todo si intentamos conducir con un reglaje equivocado. Perderemos gran tiempo intentando controlar el coche.

El que debería ser el modo rey del juego, el V-Rally, queda oculto entre el resto. Hay una especie de modo carrera en su interior, pero teniendo todo mezclado al final el jugador tan solo se dedicará a correr y aumentará los gastos de forma automática, sin prestar demasiada atención. No hay elementos que te hagan querer ganar dinero con retos. Simplemente están ahí y el jugador los hará casi sin interés.

V-Rally 4 ha querido además dar un espacio a la mujer. Aunque se han quedado a medio camino. La primera voz que escuchemos en el juego será precisamente femenina e incluso en los rivales veremos también nombres claramente de mujer.  Sin embargo, tampoco es algo que influya directamente en el propio juego, aunque es bueno que así sea al menos.

Dejamos para el final los aspectos más técnicos. Todos ellos claramente mejorables. Un solo tema te machacará día y noche en el juego. No hay más. Los desarrolladores podían haber incluido más variedad, pero no han creído necesario hacerlo. La canción está bien las 10 primeras veces que la escuchas. Cuando sobrepasas las 50, te entran instintos asesinos.

Gráficamente es demasiado pobre. No solo está lejos de los grandes referentes actuales, las sagas Gran Turismo o Forza, sino que además te da la sensación de que ni siquiera están trabajados con alegría. El diseño de los coches recuerda más a la generación anterior, y tampoco estarían en un gran puesto en ella. Hay elementos climatológicos, pero no afecta demasiado visualmente (el agua parece no mojar al coche) y las cámaras internas, supuestamente más espectaculares por ver el salpicadero del coche, no causan excesiva sensación.

Ni siquiera el sonido es salvable. Del conjunto es incluso lo menos destacado, pero los motores suenan de forma chusquera y los golpes propinados al vehículo no recuerdan para nada los accidentes reales. Y lo cuenta una persona que, desgraciadamente, se ha dado alguna que otra piña con el coche.

En definitiva, V-Rally 4 no va a ser recordado por ser un enorme juego de rallies. El legado de la saga bien podría haberse quedado descansando en su confortable colchón y no haber conocido nunca esta cuarta parte, cual Calavera de Cristal. Las opciones son pocas y a la hora de la conducción utiliza un motor de físicas paupérrimo y el peso del coche no se ha tenido en cuenta. Los accidentes solo hacen perder tiempo, los daños no son graves y los giros auténticamente irreales. Hay mejores opciones sin duda, pero, ojo, un jugador sin demasiadas pretensiones puede encontrarle el puntillo. A veces hasta es divertido.

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Al fin y al cabo los rallies molan"Conducir" coches clásicosRecordar lo bueno que era Colin McRae
V-Rally 4 no tiene clara su propia identidadLa física del juegoLa saga no se merecía resucitar así¿Eso que suena qué es?
5.3Nota Final
Gráficos5.2
Sonido4.5
Jugabilidad5.5
Diversión6
Puntuación de los lectores 1 Voto
4.6

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