Análisis de Wasteland 3 para PC

Los baldíos post-apocalípticos son un poco menos espeluznantes en nuestro análisis de Wasteland 3. Coge tu arma, ahora eres de los rangers.

La temática apocalíptica nuclear ha dado muchas alegrías al sector de los videojuegos. Excepto para los habitantes de su mundo, claro. Tenemos algunos ejemplos como Fallout o la saga que vamos a desglosar a continuación, precursor de la obra de Bethesda. Y es que no hay nada más divertido que decidir qué hacer con todo lo que nos rodea, porque nosotros somos el peligro. Pero en este análisis de Wasteland 3 también somos la justicia, específicamente los rangers de Arizona. Aunque no pasan por un buen momento.

Sobreviviendo en Colorado

Wasteland 3 continúa la historia por donde lo dejó la anterior entrega. Los rangers están en la mierda y necesitan ayuda pero, ¿quién se la va a ofrecer en este mundo sin ley? Por suerte, un flipado autodenominado Patriarca ofrece recursos a los rangers, aunque antes tendrán que ayudarle con unos problemillas en Colorado, donde dirige el cotarro. Obviamente las cosas no van a ir tan bien.

Por lo tanto, ¿qué es lo que tendremos que hacer en estas tierras? Básicamente ser la mano de la justicia del Patriarca, llevando el orden por donde pasemos, además de algunos trabajitos extra, como ser un psicólogo familiar. Pero claro, si empiezo a comentaros qué vais a encontrar os arruino la experiencia, ¿verdad? Así pues, voy a centrarme en todas esas cositas que os vais a encontrar en el juego y que seguro que a más de uno os gusta (como a mí).

En primer lugar, hay una cantidad nada desdeñable de personajes secundarios con los que interactuar. Además, en los diálogos el juego nos permite seleccionar varias posibilidades de respuesta, algunas hilarantes, otras dependiendo del nivel de nuestros atributos y habilidades. Porque en Wasteland 3 no hay una manera fija de resolver los conflictos, sino que dependiendo de nuestro estilo de juego y nuestros personajes podremos optar a completar las misiones de formas variopintas. Por poner un ejemplo, unos bandidos atracan una tienda y podemos simplemente acribillarlos o hacerles ver que se pueden ir hablando con ellos.

Una de las cosas que más me han gustado son algunas misiones secundarias que te dan un tiempo límite para completarlas. Al principio de la historia ya te ofrecen una, la cual tendrás que hacer si quieres salvar a unas personas. Pero mientras nos dirigimos allí, recibimos una llamada para ayudar al Patriarca. Sólo puedes elegir una, ¿qué vas a hacer? Pues bien, yo me fui a hacer otras misiones en una ciudad, y al salir me veo cómo la gente muere en ambas localizaciones. Misión fallida en todos los sentidos, todo por no ser lo suficiente rápido. Un ejemplo perfecto de cómo son las cosas en este mundo.

Por si no fuera suficiente, conforme vamos haciendo recados subiremos la reputación con distintas facciones. Y esto tiene implicación en la historia, ya que en algunos casos desbloquearemos nuevas interacciones dependiendo de nuestra fama. Así, si somos queridos en un sitio es posible que nos presten su ayuda en un futuro con ciertos temas (que no comentaré para evitar destriparos cosas). En definitiva, cada acto que hagan los rangers contará. En mi caso normalmente son unos asesinos despiadados que arrestan mucho, pero que matan también. Son amados en muchas localizaciones.

Habilidades, posibilidades… y gatos

Bien, sabiendo qué es lo que nos vamos a encontrar en Wasteland 3 narrativamente, toca hablar de su aspecto jugable. Aquí es donde el título se luce sobremanera, ya que las posibilidades son enormes, tanto en la exploración como en el combate. Así es, la jugabilidad se podría dividir en estos dos grandes campos. Centrémonos en el reconocimiento del terreno de momento.

No todo es muerte en Wasteland 3, ya que existen numerosos asentamientos y lugares que descubrir. Para llegar a ellos utilizaremos un vehículo de los rangers mediante vista cenital, en un mapa global. Al principio no tendremos ninguna pista en el mapa, ya que se rellena con la información que reunimos de personajes secundarios, misiones o explorando el mapa por nuestra cuenta. En nuestros viajes, por supuesto, puede saltar cualquier encargo por radio. Hacedles caso, no seáis como yo, no dejéis morir a la gente.

Pero claro, llega la hora de entrar en alguna ciudad. Primero tendremos que esperar un tiempo de carga que, si bien no es muy largo, aparece siempre que hay un cambio de escenario, volviéndose algo tedioso. Después de la espera, moveremos a nuestro escuadrón de rangers de hasta 6, recabando información de los personajes, comprando o haciendo cualquier estupidez, como salvar a un crío para que trabaje para nosotros. Y mientras estamos tan tranquilos de repente unos ladrones aparecen para tocarnos los nakasones. Es en este momento en el que empieza el combate.

«¿Cómo son los combates?», te preguntarás. Bueno, los que hayan jugado a la saga seguro que no, pero esto es un análisis y hay que comentarlo. Se tratan de batallas tácticas por turnos, en el que el posicionamiento y las distintas especialidades de cada personaje son importantísimas. Si de repente te cogen por sorpresa, será el enemigo el que ataque primero, pero si eres tú el que tiende la emboscada podrás presumir de esta oportunidad de sacar ventaja. Creedme si os digo que es muy importante este primer ataque, ya que un mal turno puede propiciar la muerte de algún compañero. Además, que si los pillas desprevenidos puedes colocar a tu escuadra correctamente y ejecutar a un enemigo con tu francotirador. Un clásico.

Vamos a desglosar un poco eso de las especializaciones. Cada personaje va mejorando sus atributos, habilidades y ventajas conforme va subiendo de nivel. De esta forma decidiremos cómo va a ser ese personaje, si equilibrado o centrado en algunos campos como el noble arte del lameculos o susurrador de animales. Esto último es exactamente lo que piensas, hablar con animales para que te sigan y luchen por ti. Benditos gatos y perros y su actitud suicida.

Por lo tanto, cada personaje es totalmente personalizable desde el principio del juego, ya que se pueden crear desde cero, incluida apariencia y trasfondo. Un ejemplo rápido, uno de los personajes de la pareja inicial que tienes que crear busca la aniquilación total de las cabras. En serio, el humor de este juego es increíble. Malditas cabras, es ver una y vaciar un cargador de hurones congelados (bastante efectivos, por cierto).

Eso sí, tampoco esperéis muchos detalles gráficos a la hora de crear personajes, ya que en este aspecto Wasteland 3 palidece un poco. Los escenarios son variados, con muchos elementos jugables y detalles en general, pero si buscamos algo ultradetallista este título no lo es tanto. Aunque he de admitir que las animaciones están bastante trabajadas, sobre todo cuando hablamos en primera persona con algún personaje interesante.

Mención especial para la banda sonora, ya que mezcla con maestría temas instrumentales con pistas cantadas, siendo una delicia la elección de estas. Podréis comprobarlo desde casi el principio por si dudáis. El juego está doblado al inglés, con una magnífica traducción al castellano, así que no temáis aquellos que no os manejéis bien en el idioma de Shakespeare.

Estrategia táctica variada y divertida

Por lo tanto, Wasteland 3 ofrece un título de estrategia táctica pulido, con muchísimas posibilidades y un humor característico que pega con la temática post-apocalíptica. Aunque a veces puede ser algo injusto (fallar tres ataques seguidos con un 95%), sigue siendo un desafío para cualquier tipo de jugador gracias a la elección de dificultad. Además, una estrategia consistente suele predominar sobre la mala suerte, algo bueno en este tipo de juegos.

En definitiva, Wasteland 3 consigue engancharnos en un mundo casi acabado con su profunda jugabilidad, capaz de mostrarnos las posibilidades que podrían suceder en un entorno de esta índole. Además, puedes acariciar y domar gatos para que sean tus asesinos personales. En serio, ¿le vas a decir no a un gato que te puede salvar la vida?

Análisis de Wasteland 3 para PC
Nos gusta
La cantidad de posibilidades a nuestra disposición.
Las decisiones que tomamos y las reputación que se gana cuenta.
Los diálogos y algunos personajes secundarios son sublimes.
Puede mejorar
Algunos detalles gráficos podrían pulirse más.
Las cargas entre escenarios se vuelve algo tediosa.
8.8