MachineGames ha creado una obra que pretende ser madura, a la par que acribilla de balas a cientos y cientos de nazis. Dentro, análisis de Wolfenstein II: The New Colossus.

Tiros, tiros y más tiros. Nazis, nazis y más nazis. En esa olla metes un poco de narrativa bien cuidada, una pizca de diversión a mansalva y un icónico antihéroe y tienes un juegarraco de los pies a la cabeza. El pasado E3 trajo, se puede decir que casi de sorpresa, el anuncio de la secuela de Wolfenstein: The New Order. ¿Está guapa? Mucho. Dentro análisis de Wolfenstein II: The New Colossus.

Lo más importante de este título es que, por suerte, se parece mucho al primero. Quiero decir; The New Colossus cuenta con un gameplay brutal, igual que el antecesor. La gracia es que aquí se ha buceado mucho más en la faceta argumental, con momentos de lo más interesantes. Pero como diría un leproso: vayamos por partes.

Jugablemente, redondo

La vertiente jugable es continuista con respecto al anterior, pero tiene algunas inclusiones de lo más interesantes. Antes podías sentirte el puto amo empuñando dos pistolas, dos escopetas o dos ametralladoras. ¿Qué tal si os digo que ahora se pueden combinar? Así pues, la fórmula da lugar a una enorme piscina de posibilidades a la hora de afrontar un encuentro.

Digo esto porque, por supuesto, el sigilo sigue estando presente, y un mix de ir suavecito e ir como un elefante en una cacharrería mola mucho. En una mano podemos llevar una pistola con silenciador para acabar con el comandante y que no pida refuerzos; en la otra una metralleta muy potente para desplomar a los enemigos en caso de que nos pillen.

Una inclusión estupenda que he divisado en este análisis de Wolfenstein II: The New Colossus es el avance de las armas. No es gran cosa; por el mapeado hay esparcidos kits de mejoras que sirven para mejorar las prestaciones de nuestros bichos. El misterio es reducido; por ejemplo, la pistola puede incluir un silenciador; la metralleta puede contar con balas perforantes y, también, un cargador ampliado; la escopeta, por último, es capaz de disparar balas de tres en tres o rebotar en las paredes. Imaginad esas armas mejoradas combadas entre sí en un frenesí de balas incipientes. Bestial.

Claro que si vaciamos los cargadores, por lógica, habrá que recargarlos. Aquí Wolfenstein II flojea, como su predecesor. Hay que andar buscando balas y pulsar el cuadrado constantemente para coger munición, salud o armadura. Si pasamos corriendo por encima se cogerá automáticamente, pero en pleno combate no hay carrera que valga. Presionar un botón de manera constante para recargar balas puede resultar tedioso y muy cansino.

La cantidad de armas es tan amplia como un Hippowdon bostezando. Igual me he pasado, pero bueno. Pistolas, escopetas, subfusiles… Y encima, por supuesto, armas pesadas. Estas están muy guapas, pero claro, reducen nuestra movilidad, y en dificultades altas esto puede ser un hándicap tremendo. Aún así, el gameplay es la hostia, frenético y sigiloso a partes iguales.

Análisis de Wolfenstein II The New Colossus

Malditos… Bastardos

Narrativamente, con vértices

Se nota que MachineGames ha puesto especial ahínco en la narrativa del juego. Ya lo dijeron en una entrevista, de hecho. The New Order coqueteaba con la idea de la dualidad y la disonancia ludonarrativa; en el análisis de Wolfenstein II: The New Colossus hay mucho más de eso. B.J Blazkowicz es un asesino de nazis cuyo historial de muertes, hasta donde sabemos, es de cero. Eso le causa una constante flagelación mental que, a veces, le pesa demasiado.

Hay muchísimas más cinemáticas y escenas cargadas de emotividad que antaño. Como digo, Blazko discute mucho más consigo mismo acerca de lo que hace en el campo de batalla. Además, hay mucho mensaje detrás de cada conversación; por ejemplo, cuando Grace (uno de los novedosos personajes) le pregunta a Blazko por qué no utiliza una bomba nuclear, este es tajante: “No quiero matar civiles”. Wow, vaya pullita al Estados Unidos real, el que detonó bombas de hidrógeno en tierras niponas, ¿no?

De Estados Unidos también hay mucho en el juego. La sociedad yanki está muy bien representada en el título. Son gente racista, clasista y que desinhibe ciertos derechos como la libertad de prensa. ¿Un muro en Nueva Orleans que separa a los ricos de los pobres, a los afines al régimen nazi de los opositores? Vaya, me suena. ¿Una conversación que habla de la superioridad de la raza blanca y el comercio libre de esclavos? Coño, quizá el racismo estadounidense me suena de algo. ¿Y periódicos difamando y publicando noticias falsas con fines propagandísticos? ¡Pues claro, coño!

El problema es que, a veces, el juego se pierde en su propio ser. Quiero decir, demuestra una evolución y un progreso en términos de querer contar algo delicado. La muerte y el genocidio a través de notas, diarios, cinemáticas o acciones in-game es una manera interesante de acercarse a este hecho histórico… Pero luego te clavan una escena de Grace y otro personaje insultándose como adolescentes de 16 años durante… ¿3o segundos? O una escena sexual que sí, que distende la tensión de los tiroteos y el ritmo frenético del juego, pero quizá sobran ciertos momentos inmaduros.

Análisis de Wolfenstein II The New Colossus

La propaganda sigue estando presente con, por ejemplo, el sello musical Neumond

Conclusión

El análisis de Wolfenstein II: The New Colossus acaba aquí. MachineGames ha creado un título muy potable en términos de jugabilidad y que busca trascender en su faceta argumental. La primera la cumple sobradamente; la segunda, sin embargo, flojea un poco. Aún así, el reflejo que hay de la sociedad estadounidense en esta obra es alarmante. Durante las ocho o diez horas que dura tenemos un constante intercambio de balas contra putos nazis desechables. ¿Algo mejor?

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La jugabilidad es excelente; tanto el sigilo como la acción desenfrenada brillanEl juego viene traducido al castellano y gráficamente es excelenteLa historia busca crecer y trascender; es un juego de acción y no un shooter como DOOM
La rapiña descontrolada puede llegar a ser cansina y saca de la dinámica del juegoA veces la historia no llega a ser tan madura como se pretende
8.5Ratatatatata
Jugabilidad9
Gráficos9
Sonido8.5
Narrativa8
Puntuación de los lectores 2 Votos
8.1

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