Análisis de World of Warcraft: Shadowlands para PC

Llega la hora de adentrarse en las Tierras Sombrías para parar a Sylvanas y el Carcelero en este análisis de World of Warcraft: Shadowlands.

Después de salvar por enésima vez Azeroth de la influencia del dios antiguo N’Zoth, llega el momento de pasar a la siguiente amenaza. Ahora mismo el problema principal de todos los pueblos es Sylvanas, la anterior jefa de guerra de la Horda, a la que le ha dado la pájara y ha abierto el velo entre el mundo de los vivos y las Tierras Sombrías. Así pues, es momento de pararles los pies a esos planes absurdos que tiene, y para eso tenemos que meternos de lleno en estas nuevas fronteras. Así pues, ¿es refrescante esta nueva expansión? Comprobémoslo con un bonito análisis de World of Warcraft: Shadowlands.

Volviendo a los orígenes

Si estuviste en la actualización pre-expansión de World of Warcraft, ya sabrás que ahora el nivel máximo es 60, como en los inicios del título. De esta manera nos libramos de ese tedioso proceso de subida hasta desbloquear la nueva zona o las nuevas características. Además, la forma de conseguirlo varía. En vez de pasar de puntillas por cada una de las anteriores expansiones, ahora podemos elegir centrarnos en una concreta, y realizar todas (o casi todas) las misiones de la zona. ¿Que Draenor no lo viste lo suficiente? Pues te creas un nuevo personaje y a jugar la expansión entera hasta el nivel 50. Todo esto para los más habituados al MMORPG no es algo de la propia expansión pero eh, que si llevas tiempo desenchufado son cositas que mejoran la experiencia.

En cuanto a Shadowlands, hay muchos cambios realizados, siendo el primero la forma de contar la historia principal. Y he de decir que ha mejorado enormemente en comparación con las anteriores expansiones. Al inicio de nuestro periplo por las Tierras Sombrías tendremos que realizar una especie de gesta en Las Fauces. A partir de aquí iremos recorriendo todas las nuevas zonas en un orden establecido, durante el cual iremos descubriendo toda la historia concerniente a cada una de las zonas. Y ni se te ocurra esquivar la campaña, porque es necesaria para desbloquear el contenido a nivel máximo.

Aunque no os preocupéis aquellos a los que les gusta tener más de un personaje, ya que en cuanto tengamos uno con la campaña completada y la curia elegida (hablaremos más adelante de eso) tendremos la posibilidad de seleccionar una forma distinta para alcanzar el nivel máximo. De esta forma, conforme jugamos iremos obteniendo objetos y reputación, que nos servirán para mejorar la curia. Todo un acierto que consigue una inmersión perfecta en la trama de la expansión, así como agilizar este proceso para personajes secundarios.

En cuanto a la historia que se nos narra, en las Tierras Sombrías nos volvemos a encontrar con rostros conocidos de Azeroth, como son Uther y Draka, con papeles importantes en esta nueva etapa de sus carreras. La trama es bastante interesante, aunque es cierto que en algunos lugares puede hacerse algo pesada, como en ciertos momentos de Ardenweald. Pero en general, mientras conocemos más acerca de los problemas que se ciernen sobre los personajes y la historia, más queremos jugar para saber qué ocurre.

Tierras distintas, pero compenetradas

Pasemos a hablar de las distintas zonas que recorreremos. Las Tierras Sombrías están divididas en cinco lugares principales: Bastión, Maldraxxus, Ardenweald, Revendreth y Las Fauces, aparte de Oribos, la ciudad que organiza todo. Cada una de ellas se encarga de una tarea para que todo funcione. Por ejemplo, en Maldraxxus entrenan para proteger al resto de comunidades, teniendo un ejército para ello. Así, como podéis imaginar, cada uno de estos lugares tiene su propia ambientación, muy diferenciada con el resto.

Bastión muestra un paisaje idílico, con muchos tonos dorados y azulados. Maldraxxus, en cambio, es una tierra baldía, con pantanos venenosos y especies putrefactas. Ardenweald es un hermoso bosque y Revendreth está conformado por castillos de estilo vampiresco, además de una atmósfera inquietante. Por último, Las Fauces es lo que conoceríamos como el infierno, donde las almas son torturadas toda la eternidad. Como veis, cada una de estas zonas tiene su propia ambientación, la cual está perfectamente integrada y casa con los moradores de esas tierras.

Y es que el apartado artístico en la nueva expansión está enormemente cuidado. Sí es cierto que la zona de Maldraxxus, en mi opinión, se asemeja mucho a lo visto en anteriores tierras bañadas por la Plaga, pero en general el estilo es único en el mundo de World of Warcraft. Aparte, los nuevos diseños de personajes son muy acertados, tanto para los enemigos, algunos con ese aire esotérico, como los secundarios que veremos durante la aventura.

En cuanto al tema sonoro, cada expansión mejora a su predecesora, y Shadowlands no iba a ser una excepción. Aparte de que los temas de cada zona son increíbles, tanto en musicalidad como en inmersión, las voces de los nuevos personajes cumplen a la perfección. Adiciones como la del sire Denathrius añaden calidad a un aspecto cada vez más pulido del juego. Quién pensaría que el juego que apenas añadía unas cuantas líneas de diálogo en sus inicios llegaría a este nivel.

Puliendo algo que funciona

Ahora, vamos a pasar a las novedades que influyen en nuestro estilo de juego. No os esperéis muchos hechizos ni talentos nuevos, ya que por ahí no van los tiros. En el mejor de los casos se han añadido algunas habilidades antiguas, aparte de nivelar el poder entre las distintas clases. Ahora con Shadowlands lo importante está en el nexo de almas, al cual accederemos cuando hayamos seleccionado una curia. A partir de aquí iremos consiguiendo diferentes conductos que mejorarán las prestaciones de nuestras habilidades, eligiendo entre el abanico de posibilidades. Recuerda al sistema del corazón de Azeroth visto en la expansión predecesora.

Y si hablamos de similitudes, hay que mencionar Torghast, la torre de los condenados de Las Fauces. Se trata de más contenido a partir del nivel máximo, en donde iremos superando distintas capas para conseguir materiales, entre otras cosas. ¿Y es tan importante? Sin duda, ya que aparte de ser contenido de la campaña de la curia, es necesario para crear objetos legendarios con los que mejorar enormemente. Ya pudimos ver algo parecido a esto en el parche 8.3, las visiones de N’Zoth. Eso sí, como seas sanador te va a costar sangre, sudor y lágrimas completar las capas superiores.

Por supuesto, conforme vamos completando la historia y obteniendo mejor equipamiento iremos desbloqueando mazmorras y bandas. Aunque algunas de estas son bastante sencillas de entender, otras no tanto, como la última banda, el castillo de Nathria, a la cual se tuvo que bajar la dificultad. En algunas de estas es necesario leer cuidadosamente todos los detalles de los jefes, ya que en cuanto algo falle se acabó. Por lo general sigue la misma tónica de siempre. Ya sabéis, si algo no falla, no lo toques.

Coge lo mejor y mejóralo

Algo que he podido comprobar con este análisis de World of Warcraft: Shadowlands es que Blizzard ha cogido lo mejor que tenía el juego y lo ha metido del tirón en esta expansión. Son muchas las características que hemos ido disfrutando en estos 16 años de juego que se han añadido ahora, y en la mayoría de los casos mejorado. Torghast no se hace tan repetitivo, ya que varía cada vez que entramos. Las curias ofrecen una experiencia refrescante, aparte de una campaña para cada una de ellas muy interesante. Y la historia principal está hilada estupendamente, añadiendo emoción e intriga.

Así pues, y teniendo en cuenta que aún le queda cuerda para rato a esta expansión, Blizzard ha conseguido rejuvenecer su título insignia. Ya no solo por optar a volver a los orígenes en forma de quitar tedio a la subida de nivel, sino por todas las facilidades que se dan para seguir jugando. Se ha mejorado prácticamente todo, desde el cuidado con la campaña hasta el proceso de subida de nivel. Si estabas dudando de empezar en este periplo por Azeroth, ahora es el mejor momento.

Análisis de World of Warcraft: Shadowlands para PC
Nos gusta
La forma de narrar la campaña.
Mantiene lo mejor que ha añadido en anteriores expansiones, sumando todas las novedades.
El apartado sonoro, cada expansión es mejor.
Puede mejorar
La dificultad de algunas mazmorras, bandas o Thorgast, sobre todo el último si eres sanador.
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