Análisis de Graceful Explosion Machine para PlayStation 4

Os traemos en bandeja el análisis de Graceful Explosion Machine, un Shoot ‘Em Up donde las figuras sencillas y los colores planos reinan. Eso sí, no os dejéis engañar por su aspecto, que la cosa tiene miga.

Hace unos años parecía que algunos géneros de videojuegos estaban condenados al olvido debido a la dirección en la que iba el sector y las grandes compañías. Por suerte para nosotros, las desarrolladoras indie se convirtieron en las salvadoras de la situación. Hoy tenemos un ejemplo de ello en nuestro análisis de Graceful Explosion Machine, un título que nos devuelve la acción de la vieja escuela.

Ponte a los mandos de la nave

Graceful Explosion Machine se trata de un Shoot ‘Em Up, nombre que igual le suena a chino a los más jóvenes. Sin embargo, los que llevéis sus años en los videojuegos es probable que sintáis nostalgia por este género. Y es que éste ha estado presente en el sector desde casi sus orígenes gracias a grandes leyendas como son Space Invaders o Asteroids.

Dejando de lado las historias de abuelo cebolleta, la cosa se resume bastante rápido. Tenemos el control de una nave y debemos eliminar las constantes oleadas de enemigos que nos asaltan. Ni misiones ni nada similar. Solamente nosotros, hordas enemigas y un contador de puntos.

Análisis de Graceful Explosion Machine

Obviamente la cosa tiene más chicha que lo mencionado en las líneas de arriba. Y es que estamos hablando de un juego donde solamente hay que destruir las naves contrarias. Por ello, Vertex Pop ha hecho que esta sencilla tarea sea algo más grande de lo que pueda sonar. ¿Cómo? Pues dando variedad a los enemigos y, sobre todo, una superioridad numérica aplastante. Gracias a ello, es sencillo acabar contra la espada y la pared. Por ello, el mismo título nos obliga a estar en constante movimiento. Y no, no es precisamente sencillo evitar que nos dañen.

Armado hasta los dientes

Pero no estamos indefensos ante esta situación, y es que nuestra nave va bien cargada de armamento. De esta manera, contamos con dos tipos de disparo, misiles y una espada. Gracias a la combinación de dicho armamento la acción y la adrenalina a la hora de jugar son elevadas a la par que gratificantes.

Para añadir un poco de gracia al asunto, contamos con dos indicadores de energía: uno para el disparo estándar y otro para el resto de armas. De este modo, cada vez que atacamos se nos vacía uno de éstos, lo cual fomenta que vayamos variando entre disparos y así no abusar de alguno de ellos. Además, contamos con diferentes maneras de saber la energía sobrante de cada tipo de arma, ya sea por el color del disparo o incluso por la vibración del mando. Así no tenemos que estar atentos al indicador de cada munición, algo que sin duda se agradece en un juego tan frenético. Por suerte, podemos volver a recargar nuestra energía a base de los drops enemigos.

En cuanto a duración no hay mucho que decir: cuatro mundos con nueve niveles cada uno. Es decir, un total de 36 fases, una cifra bien generosa en un juego de este género.

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