Battletoads - Bitback

A menos que viváis en una cueva supongo que ya os habréis enterado de la vacilada que nos “regaló” Phil “The Troll Master” Spencer en la presentación de Windows 10, el nuevo sistema operativo de Microsoft. Si por el contrario resulta que sí que vivís en una cueva os habéis perdido al jefe de Xbox luciendo una camiseta con un logo inconfundible, el de Battletoads.

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En su época no hubo consola que no recibiese su correspondiente versión pero fueron los circuitos de NES los que le sirvieron como plataforma de estreno en 1991. Un juego típico con ambientación y situaciones atípicas fue lo que nos presentaron en su momento, un juego que cumpliendo con todos lo clichés de los beat’em up no podía considerado como uno más.

Antes de introducir el cartucho en nuestras consolas ya podíamos adivinar que no nos encontrábamos ante un juego cualquiera. Dos ranas antropomórficas serán los protagonistas de una aventura en la que se lanzarán a enfrentarse contra Dark Queen, quien ha secuestrado a otro batracio de combate y a la princesa de turno. Original, lo que se dice original no es que fuese el argumento, pero para qué vamos a quejarnos mientras cumpla su cometido: darnos una excusa para controlar a dos ranas y patear a cientos de enemigos.

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Al igual que nuestros héroes, los enemigos también están representados por distintas especies animales con aspecto antropomórfico, resaltando las ratas sobre el resto de enemigos. Este tipo de seres conocidos como mutantes por aquella época ganaron gran popularidad en parte por su “similitud” con otra gran franquicia protagonizada por bichos humanoides, Las Tortugas Ninja. No fueron pocas las críticas recibidas por el juego y en las que se afirmaba que se intentaba aprovechar el tirón de los quelónidos. Quienes esperasen algún tipo de justificación o disculpa se encontraron con que la única respuesta obtenida fueron una serie de campañas publicitarias en las que se hacía referencia directa a las tortugas a través de comparaciones cuya finalidad era la de ridiculizarlas.

Pero lo que de verdad hizo que este juego terminase convirtiéndose en todo un éxito no fue ni la polémica ni su “trabajadísimo” argumento, si no su particular sentido del humor y su más que memorable (por no decir otra cosa) dificultad. Tranquilos, que el apartado humorístico no consiste en una continua sucesión de chistes sobre tartamudos al nivel de Arévalo, si no más bien en una serie de gags que por sí solos no es que sean el súmun del humor pero que dotaban de cierta gracia al juego.
Por un lado tenemos la personalidad burlona, chulesca y algo vacilona de los protagonistas porque pongámonos serios, ¿hay algo más vacilón y gracioso que una rana humanoide hipermusculada con gafas de sol o con brazaletes con pinchos? Pues sí, para qué engañarnos, pero en su día hacía gracia. A esta actitud potenciada por la estética de los propios personajes del juego hay que añadirle uno de sus detalles más representativos, los ataques especiales. Aunque fuesen algo limitados, podíamos llegar a ejecutar una suerte de ataques especiales que lógicamente servían para inflingir un mayor daño a la par que se ejecutaban con cierta espectacularidad. Consistían básicamente en que ese golpe de gracia se daba gracias a que la mano o el pie de nuestros protagonistas aumentaba de tamaño, un truco gráfico con bastantes aires de estética de cómic.

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La dificultad… ¡oh, la dificultad! Ni curva de aprendizaje ni tonterías por el estilo, desde el minuto uno seremos testigos de como este juego es capaz de poner a prueba los nervios de la persona más tranquila que podáis imaginar, porque si este juego es recordado por algo es por su extrema dificultad.
Seguro que más de uno estáis pensando en que estoy exagerando, pero no, el nivel de dificultad de este juego era extremadamente alto. Mucho se habla de los casual o los hardcore gamer, pero nadie que se precie puede considerase hardcore gamer si nunca ha sufrido disfrutado con Battletoads. Como especial mención cabe destacar la pantalla de las motos, una de las más difíciles del juego y por la que me atrevería a afirmar que a día de hoy sigue habiendo muchas personas que no han llegado a superarla (esto… puede que incluso yo).

Ranas superchungas, jugabilidad de “yo contra el barrio” y una dificultad que provocará que desees tirar la consola por la ventana, ¿de verdad hace falta que os cuente algo más para convenceros de que Battletoads es EL JUEGO?