El género battle royale no se va a ir nunca. Al menos si sigue arrojando unos beneficios como los que cosecha Fortnite para móviles.

Últimamente estoy viendo numerosas coñas relacionadas con el auge del género battle royale. Incluso procedentes de personas que deberían estar más calladas que en la misa de 12. No es que sea yo defensor del género, ni mucho menos, pero hay que reconocer que si está ahí es porque a la gente le flipa el tema, y está haciendo de oro a los que supieron subirse al carro a tiempo.

Como los que juegan principalmente a PUBG y a Fortnite, las puntas de lanza del género, son más de móvil que de consola, los desarrolladores decidieron dar el salto del autobús/avión al smartphone. La jugada les ha salido redonda. Yo, que vivo en un humilde pueblo, puedo ver como el campo de fútbol ha dejado de ser la opción número uno de la muchachada el viernes por la tarde. Los chavales se encuentran ahora en corrillos, haciendo LO BATTLE ROYALE.

Esto se traduce en datos menos bucólicos pero más interesantes para Insomniac y PlayerUknown. Fortnite, por ejemplo, es de lo más rentable que hay hoy día en el mercado de las apps. Según SensorTower, y teniendo en cuenta que aún no ha llegado a Android, el juego ha amasado más de 25 millones de dólares en sus primeros 30 días en la Appstore. Las previsiones apuntan alto y estiman que, si el juego sale en Android este verano, a final de año podría haber generado la increíble cantidad de 500 millones de dólares. Solo en móviles.

Si os quedan dudas de por qué todo el mundo quiere hacer un juego de todos contra todos, volved a leer la noticia desde el principio.