BitBack - Boogerman

Una de las muchísimas virtudes de las consolas de 16 bits es que fueron los sistemas en los que pudimos disfrutar de los catálogos de juegos más variados, y no sólo en el aspecto tecnológico o jugable, si no en cómo eran capaces de darle la vuelta a cualquier género. Y este precisamente es el caso de Boogerman, el juego favorito de aquellos a los que la gente le hace corro en el autobús (y no para admirarlos precisamente) que llegó originalmente a Mega Drive para terminar aterrizando un año más tarde en Super Nintendo.

Como buen plataformas que es este juego recogerá todos los tópicos del género en cada una de sus pantallas aunque de un modo bastante particular, digamos que todo el juego está concebido bajo el punto de vista de… a ver cómo podría decirlo… “caca, culo, pedo, pis”. Estamos ante uno de los títulos más escatológicamente incorrectos, pero al estar enfocado a un público más bien infantil pensad que toda temática escatológica del juego es bastante inocente.

Tomaremos el control de Snotty Ragsdale un millonario que por decirlo de algún modo fino, digamos que es algo particular. Al principio de la aventura nos encontramos infiltrados como un trabajador en el laboratorio del Profesor Stinkbaum, quien ha construido una máquina para enviar toda la basura y contaminación a la dimensión X Cremento (X-Crement en versión original). A Snotty no le olía bien el tema (¿habéis visto que bien asocio conceptos?) y una vez infiltrado se puso a investigar hasta que un extraño suceso le obligó a tomar el rol de su alter-ego, Boogerman, y saltar hacia esa extraña dimensión y desentrañar todo el misterio que se esconde tras la máquina, el origen de la contaminación y la propia dimensión.
¿Un millonario con una doble identidad superheróica? Llamadme desconfiado, pero igual los señores de Interplay “se basaron algo” en Batman para diseñar el concepto del personaje.

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Las habilidades de nuestro héroe son de lo más… sí, especiales. Pocos superhéroes serían capaces de hacer gala de semejantes superpoderes y mantener la dignidad.
Mocos. Uno de los poderes básicos de los que dispondremos de serie será la posibilidad de hurgarnos en la nariz y lanzar los mocos contra los enemigos para derrotarlos.
Gases. Esta habilidad es doble puesto que podremos realizarla de dos maneras distintas, tanto en forma de eructo como de pedo. En cualquier de las dos podremos pulsar el botón oportuno y lanzar un ataque básico o dejar el botón pulsado unos instantes para “recargar” gas y así lanzar un ataque más poderoso y con un mayor radio de acción.
Y como no podía ser de otro modo también podremos ir dando saltitos para llegar a lugares inaccesibles o para aplastar enemigos.

Por cierto, con ambos ataques gaseosos podremos destruir ciertos elementos de los escenarios (rocas principalmente) que nos abrirán el acceso para encontrar ciertos items escondidos con más esmero del habitual.
Repartidos por la pantalla nos encontraremos todo tipo de objetos de los que servirnos de distintas maneras. Los mocos y las latas con una B dibujada servirán para rellenar el “mocómetro” y el “gasómetro” ya que estas habilidades no son ilimitadas. Otro objeto bastante recurrente son los desatascadores que no podremos usar hasta no llegar al final de cada pantalla. En ese momento se creará una escalera con los que hayamos recogido y en caso de que sean suficientes podremos llegar a una plataforma elevada donde podremos recoger otros objetos, vidas extra (representadas con la cara de Boogerman) en su mayoría.

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Otro tipo de items son una especie de bolsas de pedos que sólo servirán para acumular puntos. Las capas sin embargo son bastante más funcionales ya que nos brindarán un toque de vida más. De salida dispondremos de dos toques por vida y son representados con la capa de nuestro héroe en color rojo. En caso de que encajemos el golpe de un enemigo perderemos un toque y la capa se volverá amarilla, dejándonos totalmente expuestos a recibir un toque más y perder una vida. Con los item-capa podremos aumentar un toque hasta un máximo determinado, justo un toque más que con la capa roja, momento en el que la capa alternará de modo intermitente los colores rojo y amarillo.

Y dejo para el final el objeto más “divertido” del juego, la guindilla. Gracias a este picante vegetal podremos aumentar considerablemente nuestras habilidades básicas gaseosas, convirtiendo nuestros eructos y pedos en auténticas armas flamígeras. Igual que en su forma básica, los ataques con fuego también variarán en potencia si sólo hacemos un ataque simple o lo hacemos recargándolo. A esto además hay que sumarle la habilidad de planear e incluso poder volar gracias a que si pulsamos el botón gaseoso tras saltar (mientras estemos en el aire) podremos planear durante unos segundos (tras un salto lateral) o incluso alcanzar plataformas inalcanzables (tras un salto en vertical, sin desplazamiento lateral).

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A todo esto hay que sumarle una ambientación más que adecuada a la tónica general del título. Los escenarios no es que sean especialmente asquerosos gracias al diseñado supercolorido e infantil, pero esto no quita para que en todos y cada uno de los emplazamientos que visitemos nos encontraremos basura, porquerías y mocos en distintas formas y estados. Todo muy agradable, oiga “usté”.
Un elemento característico de todos escenarios son los retretes que nos encontraremos y cuya función es exactamente la misma que la de las tuberías de Super Mario, abrirnos camino hasta fases de bonus en las que podremos recolectar más y más objetos.

Un juego bastante completo y no apto para personas con cierta sensibilidad ante determinadas funciones del cuerpo humano.