BitBack - Earthworm Jim

Tras leer el reportaje que publicamos recientemente sobre personajes caídos en el olvido, estoy totalmente de acuerdo en que muchos de ellos merecen ser recordados con todos los honores mediante un BitBack propio. Pero, sin desmerecer al resto, si entre todos ellos hay uno especialmente digno de tal distinción ese es sin lugar a dudas Earthworm Jim, el gusano con traje cibernético creado por Shiny Entertainment en 1994.

Y es que estamos ante uno de esos iconos de las 2D que lo tuvo todo en su día (el aplauso de la crítica, el favor incondicional del público, el reconocimiento del resto de la industria…) pero que, como muchas otras mascotas de los 90, acabó relegado al baúl de los recuerdos debido a su incapacidad para adaptarse a los “nuevos tiempos” tridimensionales.

Ciertamente, el éxito de Sonic desató la fiebre por las mascotas. Todas las compañías querían tener su juego plataformero protagonizado por una pintoresca criatura con la esperanza de disputarle el trono del género al erizo azul y al fontanero bigotudo. Así tuvimos, entre otros, seres tan curiosos como un murciélago acróbata, una estrella fugaz, un gato montés con cara de chulo, un troglodita barrigón, una zarigüeya con armadura, un ninja alienígena, un punto rojo con gafas de sol… Ante semejante fauna, la irrupción de una lombriz con traje de súper héroe la verdad es que no causaba en principio demasiado impacto.

Sin embargo, Earthworm Jim demostró enseguida que no era otro más entre la vorágine de juegos con mascota disparatada. De poco servía crear un personaje simpaticón y con cierto carisma si luego el juego se quedaba en un plataformas del montón. Y en este caso el talento de David Perry, siempre recordado por el fabuloso Aladdin de Mega Drive, y de su estudio Shiny Entertainment fue lo que marcó la diferencia entre Earthworm Jim y el resto de competidores.

Además del encanto del protagonista, las claves del éxito de Earthworm Jim se debieron a la conjunción de tres elementos: un apartado técnico escandalosamente bueno, una mecánica plataformera con toques de acción sólida y muy variada, y un increíble sentido del humor impregnando hasta el más mínimo detalle del juego.

Visualmente, desde luego, se trataba de un juego que estaba a otro nivel si lo comparábamos con los demás plataformas del momento. Hemos de tener en cuenta que se trataba de un cartucho de 24 megas, cuando lo normal en el género eran 8 o 16. Pero más que los gráficos, lo que verdaderamente dejaba boquiabierto de Earthworm Jim era la fluidez con que se movía. Fluidez que unida a la gran variedad de movimientos y animaciones del protagonista te hacía pensar que estabas viendo dibujos animados más que jugando a la consola.

Como juego de plataformas Earthworm Jim también miraba de tú a tú a los más grandes del género. Es cierto que no aportaba ninguna novedad destacable, pero esto se compensaba con una gran variedad de situaciones. Tan pronto podíamos estar deslizandonos cual Tarzán usando el cuerpo alargado de Jim como cuerda, como pilotando un batiscafo un tanto frágil, compitiendo en carreras de cohetes, montando un hámster gigante, guiando a un perro mutante por una ruta llena de obstáculos o librando una batalla de puenting contra un moco gigante. Cada nueva fase o enfrentamiento contra jefe final deparaba alguna sorpresa… y un buen desafío, ya que el nivel de dificultad llegaba a veces a ser desesperante. Para colmo, ni se podía guardar la partida ni había sistema de passwords, de manera que tocaba hacer la machada de pasárselo del tirón.

No obstante, siendo importantes los dos puntos anteriores, si por algo será recordado Earthworm Jim es por su peculiar, único y políticamente incorrecto sentido del humor. Así, bizarro, absurdo, surrealista, escatológico o irreverente son algunos de los adjetivos con que podríamos describir las constantes situaciones estrambóticas e idas de olla que salpican el juego desde que enciendes la consola (con ese título expresado a base de eructos) hasta que lo finalizas (con esa vaca que…).

Lanzado originalmente en Mega Drive, su éxito hizo que poco después apareciera también en Super Nintendo. Posteriormente fue igualmente portado a multitud de plataformas, aunque ninguna de estas versiones caló tan hondo en la memoria colectiva como las mencionadas para las consolas de 16 bits de Sega y Nintendo. Mucha culpa de esto la tiene la terrible guerra consolera desatada entre los usuarios de ambas máquinas y de la que ya hemos hablado en otras ocasiones. Y en esta guerra sin cuartel, la disputa sobre cuál de las dos tenía la mejor versión de Earthworm Jim se convirtió en una de las batallas más encarnizadas.

Recientemente he vuelto a probar las versiones PAL de ambos juegos y, con la perspectiva y la objetividad que dan los años, la verdad es que el de Mega Drive me ha parecido superior. Es cierto que en Super Nintendo los fondos son mejores y que la calidad de sonido es mayor, pero en el plano jugable Mega Drive está por encima. No es solo que en la consola de Sega el juego cuente con una fase más, sino que también se mueve mucho más rápido; hasta el punto de que puestas ambas versiones una al lado de la otra la de Super Nintendo parece ir a cámara lenta (malditos 50hz…)

En cualquier caso, si os apetece recordar o descubrir esta gran joya plataformera de los 90 os recomiendo mejor la edición especial lanzada para Mega CD en 1995. Tomando como base la versión de Mega Drive, esta edición especial contaba con una banda sonora en calidad CD que era toda una delicia escuchar además de otros añadidos como un ending adicional, una fase completamente nueva, montones de zonas secretas y rutas alternativas a los niveles ya conocidos, un nuevo arma para el arsenal de Jim y, lo que es más importante, los passwords que tanto se echaban de menos en las versiones de cartucho.