BitBack: Excitebike

A día de hoy estamos acostumbrados a ver a Mario protagonizando juegos deportivos de lo más variopinto. Por muy novedoso que parezca, Nintendo nos sorprendía con juegos deportivos en los tiempos de NES, aunque de un modo más genérico. Sin el bigotudo fontanero como protagonista. Y de entre todos los deportes que pudieron elegir, pudimos disfrutar de un simulador de motocross con Excitebike.

Si hay algo que tenían en común todo este tipo de juegos era su simpleza. Y esto, cuidado con quien piense lo contrario, no era un factor negativo. Era precisamente esa simpleza la que convertía estos títulos en una auténtica adicción para los culpables más jugones.

Nada más empezar a jugar nos encontramos con unos pixeladísimos gráficos bidimensionales, de los que molan. Vale que eran algo limitados, tanto en diseño como en paleta de colores, pero hay que tener en cuenta que es un juego de 8 bits. Y en esos casos, más que los gráficos, la jugabilidad y diversión eran los principales atractivos de un juego.

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La jugabilidad es común a los dos modos de juego disponibles. El modo A es una especie de modo competición para un sólo jugador. En el modo B sin embargo nos enfrentaremos contra otros contrincantes que son controlados por la CPU.
Así pues, el planteamiento es el de avanzar con nuestra moto a través de la pista de cross sorteando todo tipo de obstáculos y evitando caer al suelo. Los dos botones de acción del mando de NES servirán para acelerar. Por lo visto los frenos en Nintendo son para los cobardes. Bueno, va, el truco era dejar de acelerar, que era como si frenásemos.

Pero ¿para qué dos aceleraciones diferentes? En el coche solo llevamos una, ¿no? Pues una de ellas es la “normal” y la otra es más potente (ésta es la que no encuentro en mi coche por más que busco), aunque esa potencia se puede deber a que conduzcamos la moto con una marcha más baja o algo similar. Con la segunda, se puede observar cómo la moto vibra mucho más (en 8 bits, claro), así como que el ruido de motor se escucha más revolucionado, pero la mayor diferencia es que si abusamos mucho de esta aceleración podemos llegar a “quemar” el motor y por lo tanto, tener que esperar unos segundos para poder continuar la carrera.

Al ser un juego de motocross, uno de los obstáculos que más nos encontraremos serán los que nos hagan saltar por los aires. Caer de la manera adecuada, tanto en pista como sobre algún otro obstáculo elevado es algo fundamental, ya que de no hacerlo del modo correcto terminaremos mordiendo el polvo, con la consiguiente pérdida de tiempo.

La disposición general de los escenarios también es común para ambos modos de juego. Una pista con cuatro carriles dispuestos en una perfecta horizontalidad. Aunque cada carrera tenga más de una vuelta en su recorrido, jamás llegaremos a girar. Para poder dar más de una vuelta lo que sucede es que en el momento que lleguemos al final, el patrón de obstáculos volverá a repetirse.

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En el modo de juego con rivales, la jugabilidad varía muy poco realmente. Este factor diferenciador es debido a la presencia de otros motoristas en la carrera. No lo he comentado antes, pero durante la carrera podemos cambiar entre los cuatro carriles de la pista de cross, cómo si no íbamos a evitar ciertos obstáculos. Cuando nos enfrentemos al resto de motoristas debemos de tener cuidado de no ir por el mismo carril que otro motorista, en caso de que choquemos con uno por detrás, terminaremos en el suelo. Lo mismo al revés, si nos embisten por detrás será el otro quien se caiga. O incluso al cambiar de carril. En un cambio de carril, quien esté yendo por delante será quien pueda seguir adelante, el más regazado irá de bruces contra la pista.
En el modo de juego en el que correremos solos todo es mucho más sencillo, salvo por el detalle de que podemos elegir entre cinco torneos distintos, cada uno más difícil que el anterior. Los cambios visuales de uno a otro son bastante limitados a excepción de la inclusión de algún obstáculo nuevo según aumente la dificultad, y la paleta de colores, que varía de un torneo a otro.

Cómo puede llegar a ocurrir que os terminéis sabiendo de memoria todos los circuitos… bueno, pensándolo bien habría que ser muy culpable para llegar a esto. Sea cual sea el motivo, que os sepáis todos los circuitos, aburrimiento, no tener nada mejor que hacer… disponemos de un “tercer modo de juego” que en realidad es un editor de circuitos. Además de colocar los obstáculos con toda la maldad que queramos, también podemos definir otros factores como el número de vueltas de ese circuito.
Eso sí, no seáis muy retorcidos colocando los obstáculos, que al fin y al cabo seréis vosotros mismos quienes los sufriréis posteriormente.

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Así que ya sabéis culpables, si os da vergüenza coger vuestras motos porque todavía no os han quitado los “ruedines”, aquí tenéis una gran oportunidad de descargar adrenalina a las dos ruedas.