BitBack: Rollergames

Ainsss… qué tiempos aquellos en los que las compañías de videojuegos nos sorprendían con grandísimos juegos que desbordaban grandes cantidades de diversión y rareza. Y en esta ocasión, he decidido escribir sobre uno de esos juegos, que aterrizó en NES, la 8 bits de Nintendo.
Rollergames es un juego en el que se mezclan los conceptos de los patines con el del beat’em up o “yo contra el barrio”.

ARTICULO Bitback Rollergames

Pues bien, por si alguien no se acuerda, era demasiado pequeño, o ni siquiera había nacido, al principio de los 90 se puso de moda el uso de patines, pero ojo, no los de “en línea”, si no los “originales”, los que llevaban las ruedas en paralelo.
La moda llego a ser tal que se realizaron, sobre todo en los U-S-A, todo tipo de espectáculos y comercialización de merchandising, y como sigue ocurriendo hoy en día, esta moda también terminó llegando a los videojuegos.

Como he comentado antes, el sistema del juego es el de un beat’em up con ciertos toques plataformeros. Bajo esta premisa, debíamos adentrarnos en las calles de una ciudad, tras elegir a nuestro personaje y enfrentarnos a cuantos maleantes se nos pongan delante, los cuales, también irán en patines.
Además de los enemigos, también debíamos hacer frente a todo tipo de obstáculos como saltos, abismos, plataformas elevadas o animales salvajes. Todo muy normal dentro de una ciudad, bueno no, pero mola.

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El grafísmo del juego, llega hasta donde la NES permitía que llegase. Y la verdad, puede que ni en su época fuese el sistema puntero, pero los gráficos cumplían a la perfecto su cometido. El tamaño de los personajes, sin llegar a ser exageradamente grandes, eran de un tamaño más que considerable. Los enemigos, como es lógico, tenían las mismas proporciones. Así que en más de una ocasión nos encontrábamos con varios enemigos en pantalla, los cuales se movían rápidamente esquivándonos y atacándonos. Aunque por otra parte, hay que reconocer que la variedad de enemigos no es que fuera muy grande, variando unos de otros, principalmente, en el patrón de colores.
Respecto del aspecto que lucían, era totalmente acorde a la época. Por decirlo de alguna, todos tenían un look retro-moderno muy ochentero.
El diseño de los escenarios, principalmente urbano, era más que adecuado. De hecho, para la época, me atrevería a decir que eran muy buenos. Incluso la paleta de colores, bastante limitada en juegos de NES, estaba usada perfectamente, lo cual, ayudaba perfectamente a dar cierta variedad a los escenarios.

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Durante el desarrollo de nuestra aventura, además de las fases típicas, también contábamos con unas escasas alternativas a la jugabilidad del beat’em up. Como en otros juegos de este tipo, había alguna pantalla en cuya principal diferencia era que desarrollaban bajo scroll horizontal automático. En estas fases, como viene siendo típico, debíamos esquivar todo tipo de obstáculos que nos encontrábamos en el camino o que nos arrojaban.

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Y por último, me temo que he de reconocer que seguramente muchos no conoceríais este juego. La verdad es que pasó, injustamente, muy desapercibido. Pero si como yo, tuvisteis la oportunidad de jugarlo en su día, me atrevo a afirmar que el recuerdo que tenéis sobre él sólo puede ser de recordarlo como el gran juegazo que era, y que es.

Ya sabéis, calzaros vuestros patines, cardaros el pelo, vestiros con mallas de fosforito color, y salir a la calle a patear a los malos malísimos.