BitBack - Street Fighter EX

Para los que llevamos más de media vida haciendo Hadokens el inminente lanzamiento de Street Fighter V es, sin duda, un acontecimiento muy especial. Y es que pocos nombres pueden presumir de haber causado tantísimo impacto en millones de jugadores y de seguir manteniéndose en la primera línea del mundillo tras casi treinta años de existencia como Street Fighter.

Durante tan dilatada carrera hemos tenido de todo: entregas numeradas, subsagas, spin offs, crossovers, revisiones a cascoporro…; auténticas obras maestras y monumentos a la jugabilidad como Street Fighter III Third Strike, sueños hechos videojuego como Capcom vs SNK 2, truños infumables que no merecían llevar tan venerable nombre como Street Fighter: The Movie y, por supuesto, rarezas como la subsaga Street Fighter EX.

Y precisamente ahora que la fiebre Street Fighter se ha vuelto a desatar con la llegada de la quinta entrega numerada, puede ser un buen momento para acordarnos una de las caras más desconocidas e incomprendidas del rey la lucha bidimensional.

En pocas palabras, Street Fighter EX vendría a ser el intento de Capcom, aunque los juegos fueron desarrollados por Arika, de trasladar el concepto clásico de combates bidimensionales uno contra uno característico de la saga a un entorno poligonal.

Situémonos a mediados de la década de los 90. Con la revolución de los juegos de lucha tridimensionales como Virtua Fighter, Tekken, Dead or Alive y compañía, el futuro de lucha 2D parecía bastante incierto. En este contexto, Capcom pensó que Street Fighter también podía tener su parte del pastel en el reñido terreno de las hostias poligonales. Y así nació Street Fighter EX en 1996.

En total Street Fighter EX contó con tres partes lanzadas entre 1996 y 2000. Las dos primeras aparecieron tanto en Arcades como en la primera Playstation, recibiendo ambas a su vez un par de revisiones (alguna con nombres tan made in Capcom como Street Fighter EX Plus Alpha). La tercera parte, en cambio, se lanzó en exclusiva para Playstation 2, siendo uno de sus juegos de lanzamiento.

Como ya hemos apuntado, no se trataba de hacer un Tekken con Ryu y compañía sino que estábamos ante un Street Fighter “de toda la vida” pero que intentaba adaptarse a los “nuevos tiempos” usando personajes poligonales en lugar de sprites. Ya veis, por tanto, que Street Fighter IV no fue tan revolucionario, pues la idea ya se había puesto en práctica doce años antes; si bien en aquella ocasión la acogida entre el público no fue ni de lejos equiparable a la que tuvo posteriormente ese cuarto capítulo.

No obstante, pese a su estrecha conexión con los Street Fighters tradicionales, la subsaga Street Fighter EX presenta sus peculiaridades y detalles que le dan cierta personalidad propia dentro del amplio universo de la franquicia más allá de la mera transformación poligonal.

Por ejemplo, en general en los EX’s los combates son menos frenéticos que en otros Street Fighters y hay menos sensación de tensión. Un ritmo más relajado al que contribuye en gran medida la banda sonora. No me entendáis mal. La banda sonora de todos los Street Fighter EX es increíble, con melodías de gran calidad y con un tono bastante alegre (de hecho, me parecen bastante mejores que la de Street Fighter IV). Sin embargo, no son temas que te pongan en situación ni que parezcan encajar con lo que se presupone que debe ser el acompañamiento musical de un juego de lucha. Vamos, que debería haber menos saxofones y sintetizadores y más guitarreo y percusión.

Gráficamente, la verdad es que eran juegos que no entraban para nada por los ojos. Los personajes eran demasiado “cuadriculados” y los fondos a base de imágenes estáticas perdían muchísimo en comparación con los escenarios llenos de vida y movimiento de otros juegos de lucha. Es cierto que el texturizado de los luchadores fue mejorando con cada entrega, pero aun así se trataba de diseños totalmente carentes del encanto de los sprites de cualquier otro Street Fighter clásico.

Y en movimiento la verdad es que la cosa mejoraba a medias. Todos los personajes realizan sus ataques característicos y se controlan como de costumbre. Sin embargo, al no utilizarse técnicas de motion capture se alternaban técnicas muy bien representadas (los agarres especialmente) con otros movimientos más robóticos y bruscos.

No obstante, hay que reconocerle a esta subsaga el mérito de ser la que más personajes nuevos incorpora a la historia de la franquicia. Ahora, otra cosa es lo bien que encajaran en la imaginería Street Fighter ya que junto a algunas incorporaciones que daban la talla, como Garuda o Hokuto, había otras que daban más bien “el cante” como Skullomania o Doctrine Dark.

Sin duda, lo mejor de los Street Fighter EX es precisamente eso, que, a pesar de lo que descolocan su apartado visual y sonoro, siguen siendo Street Fighters con todas las de la ley, lo cual siempre es sinónimo de una jugabilidad brillante. De hecho, esta subsaga aporta algunas novedades muy interesantes en este sentido que serían reutilizadas en juegos posteriores.

En primer lugar, si la memoria no me falla, Street Fighter EX es el primer juego de la saga en introducir los Super Cancels; es decir, la capacidad de enlazar un golpe corriente o un movimiento especial con un Super Combo siempre que lo ejecutemos con la suficiente rapidez. Incluso podemos enlazar un Super Combo con otro Super Combo distinto.

También se añade el movimiento llamado Guard Break que, como su nombre indica y de forma similar al Focus Attack de Street Fighter IV, es un golpe que a cambio de un tercio de la barra de “poder” rompe la defensa del oponente y lo deja atontado un instante para que podamos machacarlo a placer.

Si a esto unimos que con cada nuevo juego se iban incorporando nuevas posibilidades (como el Excel Mode del EX 2 Plus o los Meteor Tag Combos del EX 3), podemos concluir que esta subsaga es una de las que ofrecen mayores posibilidades para los jugadores más expertos en el arte de combear.

En suma. Puede que los primitivos gráficos poligonales de los Street Fighter EX hayan envejecido muchísimo peor que el preciosismo 2D de títulos como Street Fighter Alpha 3 o Third Strike, pero sí que son juegos que conservan toda la esencia jugable que ha hecho grande a la franquicia. De manera que aunque es difícil que puedan entusiasmar a nadie, tampoco creo que vayan a decepcionar a ningún fanático de la lucha 2D.