Bit'em Up (X): Tumblepop

Ya están aquí los héroes de las aspiradoras cósmicas… bueno, puede que un superhéroe armado con una aspiradora no imponga mucho, pero os puedo asegurar que este arcade es de lo más divertido que he tenido oportunidad de jugar nunca.

ARTICULO-Bit'em-Up-680-774x250

Estamos hablando de Tumblepop, el único al que podías tener miedo de que te vieran jugar tus padres. Más que nada que si te veían manejar tan bien la aspiradora, corrías el riesgo de tener que manejarla también en casa… (perdonadme este chistaco, que hacía mucho que no hacía ninguno… jejeje…)

La diversión de este arcade reside, sobre todo, en su general simpleza. Simpleza jugable, gráfica… absolutamente en todo.

En primer lugar el argumento, o mejor dicho, la excusa que nos daban los arcade para gastarnos 5 duros en cada partida, de este juego es que nos ponemos en la piel de un cazador de fantasmas (o dos, si jugamos a dobles, claro) el cual tiene que recorrer el mundo entero cazando fantasmas y demás monstruitos. Y para poder llevar a cabo nuestro trabajo, nuestra arma es una poderosa… aspiradora. En serio, una aspiradora. Que siendo objetivos, me da a mí que igual Data East se inspiró un poco en Los Cazafasntasmas para crear el concepto del juego.

TumblepopTumblepop

El grafismo del juego, aunque con sutiles diferencias, recuerda bastante a Pang!, (aquí podéis consultar el Bit’em Up que escribimos) principalmente porque las pantallas, totalmente estáticas, y en las que nos irán apareciendo los enemigos, están adornadas con monumentos o accidentes geográficos que suelen ser emblemas de cada país o zona en la que se supone que estamos jugando en cada momento.
Así pues, deberemos capturar a esqueletos andantes y genios en Egipto frente a la esfinge. Derrotar payasos frente a una catedral de arquitectura ruso-ortodoxa en Rusia. En Brasil, frente al Cristo de Corcovado deberemos enfrentarnos a criaturas de fuego. E incluso, en la desértica roca de Ayers, en Australia, deberemos intentar capturar a trogloditas y plantas carnívoras andantes.

TumblepopTumblepopTumblepop

La jugabilidad, como ya he dicho antes, es bastante simple. Tan sólo disponemos de dos botones de acción. Uno de salto y otro para “ataque”. El de salto, nos permite tanto saltar a plataformas más elevadas, como descender a las inferiores. Y el de “ataque”, se podría decir que tiene dos opciones. El botón de “ataque” activa el poder absorbente de nuestra aspiradora, el cual estará representado por un halo multicolor. Si pulsamos y soltamos el botón, y siempre y cuando nuestro halo llegue a enemigos, estos se quedarán como atontados, pero no por mucho tiempo. La acción básica y fundamental es la de mantener el botón pulsado, de ese modo, absorberemos a los enemigos que estén en el radio de acción del halo.
Tras haber capturado a uno o varios enemigos, si soltamos el botón, saldrán todos despedidos arrollando a todos los enemigos que se encuentren por delante, los cuales se convertirán en monedas y demás objetos.

TumblepopTumblepop

El capturar enemigos también tiene su riesgo, puesto que si estamos demasiado tiempo absorbiendo, los enemigos que hayamos absorbido empezarán a despejarse dentro de la aspiradora (nos daremos cuenta perfectamente, puesto que se verá como dan golpes desde dentro), y terminarán reventando la aspiradora, y provocando que perdamos una vida.
Así que, hay que tener mucho cuidado. En ciertas ocasiones, con que capturemos a un único enemigo y lo podamos disparar contra una pared, será más que suficiente, sobre todo, cuando haya cierta cantidad de enemigos en la pantalla. Además, hay que tener en cuenta que hay enemigos que cuesta más atontarlos y otros que se despejan más rápido, pero de eso, ya nos iremos dando cuenta.

Como podéis ver, la mecánica de juego es bastante parecida a Snow Bros. (del que ya escribiremos, por supuesto), sin embargo, a pesar de que la fama de los hermanos nevados es muy grande, este Tumblepop consiguió convertirse en una extraña rareza. De hecho, personalmente, nunca me ha resultado muy fácil encontrar esta máquina, casi siempre ha sido por pura suerte y/o coincidencia. De hecho, hasta hace bien poco, no recordaba ni como se llamaba… 🙁 aunque ahora sí, :).