Bit'em Up (XLIII) – Rhythmvaders

Lejos quedan aquellos años en los que podíamos disfrutar de clásicos y novedades por igual en las salas recreativas. Por cinco duros podíamos jugar a auténticas obras maestras que ensombrecían a cualquier título de 16 bits. Afortunadamente sigue habiendo bastantes distribuidoras que siguen apostando por los arcade, y de entre ellas me gustaría afirmar que Taito es uno de los más prolíficos en este aspecto.

bit'em up rythmvaders

Cierto que las salas recreativas no han llegado a desaparecer del todo, sobre todo si tenemos en cuenta el mercado japonés, donde todavía sigue siendo un sector con relativo auge. Aun así todas las distribuidoras han bajado bastante la cantidad de novedades que pueden llegar a publicar, y aunque parezca extraño, deberíamos alegrarnos bastante de ello.
Al publicarse con muchísimo más cuidado nos encontramos con novedades que han sido mucho mejor diseñadas y que  buscan sobre todo sorprender al público. Y es en este aspecto donde Taito gana con creces, sus recreativas pueden llegar a ser raras, pero ninguna de ellas defrauda ni deja indiferente.

Y Rhythmvaders, la recreativa  que nos ocupa hoy, hace gala de toda esa esencia raruna pero espectacular que tan suya ha hecho Taito a lo largo de los años. No nos engañemos, este juego no supone ninguna novedad pero sí que tiene mucho mérito hacer algo que ya existe y no simplemente mejorarlo, si no simplificarlo para conseguir una mayor inmersión en el juego.

Rhythmvaders

Esta recreativa bebe directamente de las típicas máquinas de baile pero con unas sutiles diferencias que consiguen que se desmarque del resto fácilmente. En primer lugar olvidaros de la típica plataforma que ha de usarse con los pies, en este caso contaremos con dos controladores tradicionales por aquello de tener que usarlos con las manos, porque tampoco son muy tradicionales al uso que digamos.

La jugabilidad sí que sigue los patrones típicos de los juegos de baile y/o musicales. En pantalla se nos irán mostrando distintas acciones que deberemos replicar lo más precisamente posible con los controladores para superar la pantalla, acumular puntos y poder acceder a nuevas fases cada vez más complejas. Como en muchos en otros juegos desde el principio tendremos la posibilidad de elegir con qué canción queremos jugar. De momento parece ser que la variedad es bastante limitada ya que el juego parece estar limitado de momento al mercado nipón, encontrándonos con un tracklist formado principalmente por temas J-Pop.

Lo mejor de los controles es su sistema hipersimplificado pero que permite una gran variedad de movimientos. Dispondremos de dos pulsadores que tienen un eje que los asemeja ligeramente a un joystick. A través de este sistema deberemos ejecutar todo tipo de combinaciones posibles: pulsar, pulsar y mantener, pulsar repetidamente, mover en una dirección, mover en una dirección y mantener e incluso mover de una dirección a otra repetidamente (de lado a lado básicamente).

Que no os engañe el concepto de simpleza ya que en ningún momento implicará facilidad en absoluto, si acaso todo lo contrario. Mientras que en la mayoría de juegos de este tipo los patrones a seguir se nos muestran de una manera ordenada y lineal (todo recto y en el mismo sentido) en el caso de  Rhythmvaders los patrones se nos irán indicando a través de guías que girarán y cambiarán de forma según el ritmo de la canción.

Rhythmvaders
Cuanto más calmada o tranquila sea la canción se supone una menor dificultad en el juego que irá creciendo según elijamos canciones con ritmos más frenéticos. Y por si esto no fuera suficiente, los gráficos que se mostrarán en pantalla también variarán en función del ritmo que esté sonando en ese momento. Aunque pueda haber momento relativamente tranquilos (los menos) en los que la pantalla se nos muestre en negro con las indicaciones de nuestros movimientos, en su mayoría presenciaremos un espectáculo gráfico no apto para epilépticos en los que el juego hará gala de un psicodélico y surrealista juego de luces y de colores.

Todo un espectáculo que a día de hoy es imposible confirmar si terminará llegando en algún momento a algún lugar del viejo continente, aunque las perspectivas no son muy buenas la verdad. Cuando fue presentada en abril de 2014 sólo se hizo mención de su implantación en Japón, ni siquiera se hizo mención a EEUU, así que difícil que podamos terminar viéndola algún día por aquí…