Bit'em Up (XX): Dead Heat

Si usamos el traductor de Google buscamos en el diccionario, encontraremos que Dead Heat significa empate o igualdad, aunque al oir estas dos palabras no puedo evitar pensar que en realidad significan morir de calor… y es que el veranito sienta muy bien, pero el calor no tanto.
Y para paliar esta insoportable calor Namco nos propone ponernos al volante de vertiginosos bólidos con su arcade, Dead Heat. Algo es algo.

ARTICULO BIT'EM UP dead heat

Podríamos resumir que nos encontramos ante un arcade de conducción más. Puede que sí o puede que no. Bueno, un poco sí la verdad, pero afirmarlo rotundamente supondría que estaríamos mintiendo.

La jugabilidad de esta máquina es totalmente arcade, lo que se traduce en frenéticas carreras en las que aceleraremos todo lo posible frenando únicamente para conseguir derrapes que nos ayuden a mejorar nuestro tiempo a la hora de tomar determinadas curvas. Es decir, que conduciremos a lo loco.
Como es más que típico y normal en este tipo de arcades, la caja representa varios asientos de conductor en los que nos encontraremos los pedales del acelerador y el freno, el volante (¡OH! SORPRESA) y el cambio de marchas que podremos “deshabilitar” seleccionando el cambio automático. Otra opción de la que dispondremos y que se puso muy de moda en este tipo de juegos a raiz de películas de conducción (sobre todo por la saga The Fast & The Furious) es el botón del Nitro. Durante la partida contaremos con una barra de turbo representada por tres bombonas de óxido nitroso que se irá rellenando tanto con el paso del tiempo como demostrando nuestra habilidad al volante. Como es lógico, dejando que se rellene por si misma lo hará más lentamente que si conseguimos adelantar contrincantes, evitar choces o similares.

Los gráficos que se nos mostrarán en pantalla, recreados en HD, representaran una amplica gama de vehículos deportivos, también influenciados por películas de conducción. Los vehículos de los que dispondremos serán tanto deportivos japoneses como potentes coches americanos, los que creo que se apodan como muscle car o algo así.
Los escenarios también están perfectamente detallados y representados, no sólo por la calidad gráfica de la máquina, si no porque los circuitos en los que correremos están situados en emplazamientos reales como las ciudades de Chicago o San Francisco.

Dead HeatDead Heat

Hasta aquí todo normal, ¿verdad? Como hemos dicho antes, estamos ante un arcade de conducción más. Pero ya llegó el momento de comentar los matices que lo diferencian del resto.
La primera de las diferencias es que antes de empezar la carrera, la máquina nos tomará una foto que aparecerá encima de nuestro vehículo durante toda la carrera. Nuestros contrincantes podrán ver nuestra cara mientras corremos contra ellos al igual que nosostros veremos también sus caras. En los ejemplos que podréis ver por internet o similares la gente siempre sale sonriente, posando y muy apropiados ellos, aunque la experiencias nos dice que si jugamos a esta máquina con algún amigo es fácil que en nuestra foto salgamos haciendo el tonto o poniendo alguna mueca. Bueno vale, puede que todos no hagáis eso, pero yo sí.
Este detalle de la foto ayuda mucho al pique en tiempo real, ya que sabrás perfectamente quién te ha sacado de la carretera, quién te ha adelantado, a quién te le has cruzado y hecho perder dos posiciones… el pique está garantizado.
Y la novedad de novedades, bastante curiosa la verdad, es que este juego es una auténtica red social en sí mismo. ¿Cómo es eso posible? Pregunta incorrecta. ¿Dónde es eso posible? Pregunta correcta, en Japón y EEUU. Gracias a las tarjetas PIN que tan habituales son por aquellas tierras, el sistema reconocerá todas nuestras estadísticas. Circuito y vehículo favoritos, estilo de conducción, y lo más importante, guardará nuestros “amigos”. De este modo, al conectar nuestra tarjeta a la máquina buscará a los amigos que también estén conectados en ese momento, sin importar que estén en la otra punta del mundo, para poder competir “cara a cara”.

Dead HeatDead Heat

Ay culpables, cuántas cosas nos perdemos por estos lares… al menos, aunque no dispongamos de las opciones sociales de esta máquina, siempre podremos jugar con algún amigo y hacernos una foto haciendo el tontaco.