Bloodborne - Análisis PlayStation 4
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Ya estamos otra vez aquí, escribiendo unas nuevas lineas para Guiltybit y esta vez me invitaron para hacer un análisis como antaño cuando nació la web. El juego que me trae de nuevo a la web es Bloodborne que es uno de esos juegos que, para analizarse necesita de bastante tiempo y paciencia, aunque haya gente que se lo pasa en media hora (llamadme torpe si queréis), por lo que os recomiendo coger una copa de vuestro mejor whisky y acompañarme. Let´s go!

La verdad es que Sony nos pone otro de sus exclusivos sobre la mesa y os puedo asegurar que bebe directamente de juegos muy japoneses y de dificultad extrema, como fueron en su momento Dark Souls y Demon´s Souls.  Los señores de JapanStudios y From Software se han puesto chulos preparándonos un juego que hará que nos desquiciemos y deseemos pasarnos como sea ciertos puntos del juego. Y esto es algo bastante normal, sobre todo teniendo en cuenta que el responsable creativo de este juego es el gran Miyazaki.

La historia de Bloodborne no es algo que vaya a pasar a los anales de la historia como mejor guión original, y desde luego no es lo más destacable del juego. En esta aventura seremos un cazador que se enfrenta a una ciudad enferma, la cual tendremos que salvar de toda esta putrefacción a base de, cómo no, palos y más palos, a siniestros monstruos que poco a poco serán más y más complicados de derrotar, haciendo que sea imprescindible acumular experiencia para subir de nivel a nuestro querido personaje.

Empezaremos nuestra andadura por Bloodborne de una de las formas más originales del mundo mundial: despertando de un largo sueño. Esto nos servirá para darle unos toques de personalización a nuestro protagonista, sobre todo en la parte de vivencias, como puede ser la de ex-militar o ex marido de Falete (esto ultimo es broma, pero ¿a que molaría?).

Como ya he dicho anteriormente, el título de From Software bebe mucho de las fuentes de anteriores Soul´s y en esta entrega también tendremos la parte de nexo entre dos mundos: el sueño del cazador. Esta localización será nuestra base de operaciones y nos ayudará a que podamos elegir el punto donde queremos aparecer de la ciudad maldita. Pero no es lo único. Aquí también podremos acceder a nuestro armamento, tanto a la hora de conseguir nuevas armas como a la hora demejorarlas, así como a objetos comprados a base de la experiencia que acumulemos. Para darle algo más de caché, los llamaremos Ecos de sangre.

Estos elementos nos permitirán, entre otras cosas, subir las características de nuestro personaje, como por ejemplo la fuerza, vitalidad o destreza, cumpliendo el rol de la subida de niveles, pero, cuidado, ojo, atención, DANGER! Si mueres, pierdes los ecos de sangre que hayas recogido (como en cualquier juego de los de antaño, vaya). Así que si no crees poder contra un enemigo, asegúrate de no llevar nada que puedas perder al morir. Avisado estás.

En cuanto a la jugabilidad, podríamos decir que Bloodborne es jodidamente complicado, pero ¡ey! una vez hayamos muerto casi 100 veces, entenderemos que el juego solo se puede hacer de forma estratéfica y teniendo en cuenta ciertas nociones – queridos culpables, esto es una estimación del redactor, por favor, en caso de que hayáis necesitado más muertes (torpes de pacotilla) quejaos a Sony, no a nosotros-. Lo mejor del proceso de muerte es que normalmente éstas son bastante, digamos, absurdas y cómicas.

Si vamos con prisas, seguramente perdamos muchos ecos de sangre. Y esto se traduce en perder posibilidades de evolucionar al personaje. Lo cual, a su vez, significa morir más veces de las que tenías previsto. Así que tenemos que ir con paso firme y constante y nada de ir a lo loco, que nos conocemos.

Un consejo, culpable, si tienes que huir como el malo de las películas de cobardes, no te avergüences más de lo necesario porque si no puedes con un enemigo, es mejor irse a otro lado a morir de otra forma. Al menos, un poco menos drástica. Y es que la IA nos va a hacer llorar en bastantes puntos del juego por lo hijo putas que son los enemigos. Da igual que subas de nivel, ellos siguen siendo unos cabrones, aunque nos harán menos daño, si vamos más dopados de ecos de sangre. El ejemplo más claro de todo esto es el jefe final de cada fase, por así llamarla. O has subido de experiencia lo suficiente, y encima das todo lo que hay de gamer experto dentro de ti, o mejor dedícate al Picros.

Ahora viene la pregunta difícil. ¿No nos puede ayudar alguien ya que es tan difícil? Pues si, podremos y ademas podremos ayudar nosotros también. El formato cooperativo servirá para que dos usuarios más nos ayuden en nuestra partida. Pero solo podremos acceder al cooperativo cuando consigamos ciertos objetos: las campanas.

Pasemos al apartado técnico, que es el que siempre me gusta más a la hora de analizar un juego. Gráficamente, Bloodborne no esta por encima del resto de exclusivos de PlayStation 4 pero si puedo deciros que cumple con el objetivo que se le marcó. Sus luces y sombras funcionan, su texturizacion quizá es la parte que vea más floja y necesite una vuelta de tuerca pues no llega a ser lo que esperas de una next gen.

Los escenarios, imbuidos de ese aura tétrica victoriana, son muy ricos en cuanto a detalles, y van a hacer que os quedéis embobados mirándolos y pensando en el trabajo que hay detrás de todo esto. Sobre todo, como he dicho, en el tema de la iluminación, muy importante en este tipo de ambientaciones. Sí, Bloodborne es un juego algo oscuro, pero eso no significa que su diseño y desarrollo artístico no sean elaborados.

Ya, en el tema sonoro, no puedo olvidarme de mencionar a un doblaje al castellano simplemente sublime que, junto con la banda sonora que nos va a poner contra los cojones por corbata, por decirlo de forma suave, lo convierten en un apartado técnico del que sus creadores solo pueden presumir.