Bloodborne - Avance PlayStation 4

Bloodborne es el segundo gran exclusivo que PlayStation 4 recibe en  2015. De la mano de From Software, estudio veterano (con grandes joyas a sus espaldas) que ahora es  archiconocido en la actualidad por ser los padres de Demon´s/Dark Souls,  nos adentraremos en lo que podríamos llamar una secuela de estos últimos pero con ligeros cambios jugables y una ambientación radicalmente distinta: una mezcla entre época victoriana y Steam Punk. Con un apartado técnico soberbio y un trabajo artístico detrás digno de Oscar, volveremos a sufrir la dificultad extrema en nuestras carnes, esperándonos la muerte en cada esquina con cada enemigo, ya que cualquier enfrentamiento puede resultar fatal.

Misma esencia, distinta ambientación

Los japoneses From Software son un estudio muy conocido para los que ya llevamos algunos años en este mundillo. Son los padres de  Armored Core y (para mí una de las franquicias que más han marcado mi vida gamer) la saga Tenchu. En 2009 pegaron el “braguetazo” con Demon´s Souls, un juego ambientado en época medieval que desafiaba la tendencia de los juegos actuales de rebajar la dificultad y llevarnos “de la manita” a todas partes. El juego caló hondo sobre todo en los jugones más puretas, que añoraban la dificultad y los desafíos que antaño solían ser algo normal en aquellos pequeños cartuchos.  Gracias a esta buena acogida, From Software lanzó lo que podríamos llamar su secuela, aunque con ligeros cambios, titulada Dark Souls. Esta última ya fue un lanzamiento multiplataforma (el anterior era exclusivo de PlayStation 3) lo que ayudó a que la franquicia ampliara aún más horizontes. En 2014 vio la luz la hasta ahora última entrega oficial de la saga, Dark Souls II (que está a punto de recibir una expansión) que siguió la estela de sus hermanas menores, convirtiéndose en otro éxito de ventas y en uno de los mejores juegos del año pasado.

Ahora en 2015, y con la nueva generación ya asentada, From Software nos ofrece la primera secuela “espiritual” de esta querida saga desarrollada íntegramente para  la nueva generación y exclusiva de PlayStation 4. Bloodborne no tiene en su nombre ni “Dark” ni “Souls” por ninguna parte, pero su desarrollo es exactamente el mismo, cambiando la ambientación medieval por una todavía más oscura y siniestra, cambios en su jugabilidad (simplificándolo un poco) y en general un cambio de aires que le sienta de perlas.

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Potenciando la acción

El primer cambio que notaremos en Bloodborne respecto a sus precuelas es el especial incapié que se ha hecho en la acción y los combates en general. Ahora no tendremos que estar constantemente rodando por el suelo y usando nuestro escudo como si no hubiera mañana, algo que le daba un componente táctico a las anteriores entregas. No es que no nos podamos defender, ni mucho menos, ya que tendremos disponibles tanto escudos (recientemente confirmados) como un sistema en el que si disparamos con nuestro arma de fuego en el momento indicado a un enemigo, interrumpiremos su acción de ataque. Pero volviendo a lo que os comentaba al principio,  ahora el combate cuerpo a cuerpo se vuelve un poco más “arcade” al estilo de los Hack´n Slash, conservando las ya clásicas dos maneras posibles de poder empuñar el arma. Incluso el uso de magias se ha reducido considerablemente convirtiéndolas en algo anecdótico en pro de potenciar aún más la acción física.  En lo demás, el control se mantiene bastante fiel,  manteniendo por ejemplo el sistema de objetos (que ahora no se regeneran si mueres) o la barra que controla nuestra “estamina”.

También repite en Bloodborne el editor de personajes, tan completo como lo ya visto en la saga y que sus desarrolladores aseguran que nos espera alguna que otra sorpresa en él.

La  principal  novedad  que encontraremos en Bloodborne será el llamado Chalice Dungeon (Mazmorra del Cáliz), una especie de  Bloody Palace como el de Devil My Cry donde tendremos que recorrer el subsuelo de la ciudad donde se desarrolla la historia principal. Se trata de una gigantesca mazmorra que se genera de manera aleatoria  y que se compone de varios pisos plagados de enemigos y trampas. Estará dividida en niveles, donde tendremos que encontrar el cáliz en cada uno de ellos para poder acceder a la siguiente área. La gran curiosidad de este modo es que la mazmorra que se genera para nuestra partida será permanente,  pero distinta a la de los demás usuarios, por lo que si queremos explorar otras configuraciones tendremos que jugar en cooperativo con otros jugones. Aunque este modo no influye absolutamente nada en el modo principal, nos asegurará unas cuantas horas más de vida útil para el título, y será aún más divertido si lo disfrutamos con amigos. Ya que hemos mencionado el modo cooperativo, apuntar que el juego en línea de la historia principal mantendrá el estilo que ya conocemos: ayudarnos entre jugadores o “trampearnos” con las manchas de sangre con mensaje que dejaremos en el suelo.

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Un apartado técnico muy cuidado

Boodborne sufrió a lo largo del año pasado de diversos rumores sobre su tasa de FPS, el tema de moda en estos últimos meses. Todo parece indicar que el juego correrá a 30 Fps y a una resolución de 1080p, asegurando una experiencia bastante más fluida que las entregas de la anterior Gen., que adolecían de ralentizaciones constantes en momentos de mucha carga en pantalla. Gráficamente apunta a maneras y ofrece un apartado técnico de lo mejor que se ha visto hasta ahora en PlayStation 4, llamando especialmente la atención el trabajazo artístico que el juego lleva detrás, digno de una superproducción de cine. La BSO también se muestra conservadora y respetará el gameplay normal, dejándonos en silencio para la acción normal y rompiendo el mismo con melodías épicas en momentos de acción como las luchas con los jefes finales. Michael Wandmacher firma algunas de las pistas del juego, lo que nos asegura coros e instrumentación gótica de la buena para ponernos en situación.

Aunque mantiene el estilo y esencia de la saga “Souls”, Bloodborne cambia radicalmente la ambientación dejando atrás la temática medieval. Teniendo en cuenta que han sido tres entregas basadas en espada y brujería, es probable que el juego que nos ocupa se convierta en una especie de nueva IP dentro de la franquicia. Esperemos que no se repita lo sucedido con The Order: 1886 y estemos ante el primer gran exclusivo de PlayStation 4 en 2015. El 25 de marzo saldremos de dudas.