Castle Wolfenstein – BitBack | GuiltyBit

Supongo que a la gran mayoría de vosotros al oír hablar de Wolfenstein lo que os vendrá a la cabeza será Wolfenstein 3D, que junto a Doom son considerados como los padres de los FPS. Pero lo que a lo mejor no sabéis muchos es que antes de ese famosísimo juego existió el primero de la saga, Castle Wolfenstein, que poco o nada tiene que ver en el aspecto jugable con esta famosísima saga.

Este primer juego y su primera secuela (Beyond Castle Wolfenstein) tienen un planteamiento totalmente distinto al que se estandarizó en la saga tras la publicación de Wolfenstein 3D, así que olvidáis de cualquier cosa parecida a una perspectiva en primera persona. El planteamiento era el de un shooter ya que el juego se nos presentaba en tercera persona bajo la perspectiva de una vista aérea.

A pesar de las limitaciones de la época (fue lanzado originalmente en Apple II y posteriormente en sistemas de 8 bits) es inevitable reconocerle ciertos méritos. Por un lado tenemos el hecho de que es uno de los primeros juegos que está ambientado en la IIGM, algo que actualmente es muy común pero que en aquella época supuso toda una revolución. Y por otra parte, estamos ante un juego en el que la infiltración es tan importante o más que la acción pura y dura, una característica que a pesar de que podamos considerar originaria de Metal Gear ya pudimos presenciar en este título.

El planteamiento general nos sitúa en el papel de un soldado aliado que debe infiltrarse en el Castillo Wolfenstein y conseguir pistas de los planes de los nazis. La forma de avanzar por el castillo es de habitación en habitación (algo lógico, para qué engañarnos), en el que la pantalla de juego sólo nos muestra una habitación, así que podríamos decir que nuestro “campo de visión” es bastante limitado. La distribución de estas habitaciones es siempre la misma, algo perfecto para quienes gustasen de dibujarse el plano del castillo para saber por donde avanzar en cada nueva partida, pero pasa todo lo contrario con el contenido de las mismas. Los cofres y enemigos que nos encontremos en las habitaciones, así como la cantidad y tipo de los mismos, varían cada vez que iniciemos el juego.

Como he comentado antes, el factor de infiltración es muy importante, pero no os hacéis idea de hasta que punto. Tened en cuenta que la munición durante el juego es muy limitada, así que no podemos ponernos a disparar a lo loco para acabar con nuestros enemigos. Por mucho que podamos registrar los cadáveres de los enemigos muertos en busca de munición, granadas, chalecos antibalas o similares, también debemos tener en cuenta que la munición máxima que podemos cargar también es muy limitada, así que no podremos coger todo lo que nos encontremos en cada momento.

La mejor estrategia es la de intentar pasar inadvertido a pesar de que en determinados momentos debamos lanzarnos a lo loco. Los enemigos pueden vernos y oír ciertos ruidos que nosotros mismos provoquemos, así que debemos aprovecharnos de ello para despistarlos, sumando a esta ventaja la posibilidad de vestir el uniforme enemigo para poder pasar desapercibido entre ellos, o al menos intentarlo.
Durante el juego nos encontraremos con dos tipos de enemigos principales, los soldados estándar a los que podremos engañar más fácilmente y los soldados de la SS que nos pondrán las cosas mucho más difíciles. Estos últimos van equipados de serie con chalecos anti-balas, así que será más arduo intentar matarlos a base de disparos. También tienen una inteligencia mucho más desarrollada, lo que se traduce en que tienen un oído mucho más fino y en que pueden reconocernos aun cuando vistamos el uniforme enemigo. Pero lo más peligroso de los soldados de la SS es sin duda el hecho de que si dan la alarma estos nos seguirán aunque cambiemos de habitación, todo lo contrario que los solados normales, los cuales se olvidarán totalmente de nosotros una vez que abandonemos la estancia en que se encuentran.

En resumen, y a pesar de que el éxito de la saga llegó con la publicación de Wolfenstein 3D, no podemos más que reconocer la calidad de este título atípico y tal vez adelantado a su época. Y por qué no decirlo, los que tuvieron la oportunidad de jugarlo en su día pueden estar más que orgullosos de haber sido protagonistas de uno de los episodios más prolíficos de la historia de los videojuegos.