Condenados al Olvido - Aliens vs. Predator

Desde la publicación del primer cómic de Alien vs Predator en 1989 de la mano de la editorial Dark Horse, la franquicia basada en la combinación de los universos de estos dos grandes monstruos (literalmente hablando) de la ciencia ficción no ha hecho más que extenderse por los distintos medios de entretenimiento de masas; dando lugar a numerosos cómics, libros, películas y, por supuesto, videojuegos.

CONDENADOS ALIEN VS PREDATOR

Aunque desde los años 80 se habían desarrollado videojuegos sobre cada personaje, el primer título en unir a estos dos seres extraterrestres apareció para Super Nintendo en 1993, editado por Activision. De ahí hasta nuestros días han sido muchos los videojuegos basados en este crossover publicados para múltiples plataformas y que han tocado géneros tan distintos como el FPS, Beat’em up o la estrategia en tiempo real.

De todos ellos, probablemente los que más han calado en la memoria de los aficionados, junto quizá al Arcade de Capcom sobre placa CPS-2, fueron los Shooters en primera persona desarrollados por los británicos de Rebellion para Atari Jaguar (1994) y PC/Mac (1999).  Por ello, no es de extrañar que cuando Sega se propuso traer de vuelta la franquicia en la presente generación encargara la tarea a la propia Rebellion. Sin embargo, el currículum reciente del estudio con sede en Oxford no invitaba demasiado al optimismo (Shellshock 2: Blood Trails, Rogue Warrior) y así, el Aliens vs Predator  de 2010 es un juego regulero que, aunque atesora pequeños destellos de calidad, no  destaca en ningún campo.

Al igual que en los juegos nombrados anteriormente, Aliens vs Predator fundamenta la experiencia en la inclusión de tres campañas distintas; una para cada especie en liza (Marine, Predator y Xenomorfo). Cada una de estas campañas tiene su propio argumento y sus protagonistas cuentan con sus peculiaridades jugables y de control. La idea es sumamente atractiva pero es llevada a la práctica de forma poco ambiciosa. La duración de las tres campañas es bastante escasa (ninguna dura más de 6 horas) y sus argumentos están poco trabajados, basándose en el impersonal sistema de llevarnos de un sitio a otro cumpliendo los objetivos que nos asignen. Además, aunque historia y personaje varían, los escenarios son, alterando un poco el orden, los mismos para las tres campañas con lo que pasados los minutos iniciales se pierde bastante la capacidad de sorpresa.

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La campaña del Marine es, sin duda, la más genérica de las tres; asemejándose en control y planteamiento a lo que estamos más que acostumbrados a ver en otros FPS. No obstante, hay que reconocer que en los espacios cerrados la ambientación oscura en plan Doom III, la tensión que provoca el rítmico sonido de los sensores de movimiento y el hecho de que los xenomorfos pueden acecharnos desde cualquier posición -gracias a su capacidad de adherirse a cualquier superficie y de reptar por pequeños conductos-, crean una atmósfera muy conseguida que recuerda enormemente al film de culto Aliens (James Cameron, 1986). En espacios abiertos, en cambio, se rompe bastante esta “magia”.

La historia del Predator es, personalmente, la que me ha resultado más interesante. Aquí el uso de armas de fuego y la ambientación angustiosa se sustituyen por el sigilo, las ejecuciones silenciosas y el combate cuerpo a cuerpo. Al igual que hemos dicho antes con la película Aliens, hay que destacar la labor de Rebellion a la hora de representar en pantalla los elementos clásicos de la cinematografía de este cazador implacable como las armas, el camuflaje, la tecnología, los tipos de visión…

En cuanto al Alien, la mecánica se fundamenta también en la sorpresa y los ataques cuerpo a cuerpo. Sin embargo, a la hora de adaptar las características tan particulares de esta especie al plano jugable, Rebellion no tiene tanto éxito como con el Depredador. La habilidad de correr por paredes y techos, por ejemplo, complica bastante el control y hace que nunca acabemos de estar del todo cómodos manejando al Xenomorfo.

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Tampoco es que el juego brille especialmente en el plano técnico donde probablemente lo más destacado sea el gran trabajo realizado con los efectos sonoros. El sonido saturado de las ametralladoras de los Marines, el pitido de los ya citados detectores de movimiento, los chillidos siseantes de los Aliens o los sonidos guturales de los Predator están calcados a los de las películas; lo que contribuye bastante a que la experiencia sea más auténtica e inmersiva.

Es muy posible que el modo online contribuyera en gran medida a mejorar la sensación de mediocridad que el título deja desde el principio. A parte de los modos clásicos y del famoso modo “horda” se incluían otros más originales dando como resultado un apartado online que, según me comentan, en su momento era tremendamente divertido. Lástima que –como me ocurrió con Kane & Lynch 2– ya no haya ni un alma para poder comprobar esas supuestas bondades (al menos en Xbox Live).

En resumen, un juego correcto pero que no da en ningún momento, ni en el apartado técnico ni en el jugable, la sensación de exprimir al máximo el enorme potencial que atesora esta franquicia y que, por supuesto, no consigue hacernos olvidar el grato recuerdo que nos dejó el Alien vs Predator de 1999. Además, la falta de usuarios que sigan jugando a su online hace que el juego quede “cojo” al perder uno de sus pilares fundamentales. Aún así, el concepto de las tres campañas es realmente bueno y teniendo en cuenta los precios a los que el juego se puede conseguir a estas alturas –a mí me costó 9€ la edición coleccionista- la posibilidad de jugar con el Xenomorfo o el Predator resultará atractiva para todos los seguidores de estos personajes del cine fantástico.

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