Condenados al Olvido - Enslaved: Odyssey to the West

Antes de liarla parda reinventando para Capcom el universo Devil May Cry (polémico cambio de look de Dante incluido), los británicos de Ninja Theory trabajaron en Enslaved: Odyssey to the West, juego de acción y plataformas que en varios aspectos me ha recordado a muchos títulos de Ubisoft para la anterior generación; y no precisamente para bien.

Enslaved era uno de los nombres que tenía más en mente cuando comenzó esta sección. La calificación de más de un 8 en metacritic junto a sus “bajas” ventas (menos de un millón de unidades) lo convertían, al menos en teoría, en un “condenado” ideal. ¿Y en qué ha quedado la cosa?, pues tendréis que leer el reportaje entero para saberlo pero os adelanto que Enslaved me ha dejado sensaciones muy encontradas.

Antes de entrar en materia, me gustaría comentar que Enslaved está inspirado en la novela china del siglo XVI Viaje al Oeste, que así a bote pronto seguro que no os suena de nada, pero si os digo que esta obra también sirvió de inspiración para crear Dragon Ball, igual os interesa más. No he leído el libro (ahora aparecerá un usuario diciendo que cómo puedo opinar si no lo he leído) pero la verdad es que me han resultado curiosas las similitudes entre Enslaved y Dragon Ball. Unos parecidos que si sois fans del manga de Akira Toriyama apreciaréis enseguida.

Frikadas aparte, Enslaved nos plantea una historia postapocalíptica en que los pocos humanos supervivientes son cazados como esclavos por un ejército de máquinas. Los protagonistas, Trip y Monkey, se conocerán “accidentalmente” al escapar de una de las naves de estos esclavistas, iniciando juntos un viaje que acabará teniendo dimensiones mucho más épicas de lo que ellos mismos imaginan en un principio.

Además de ágil como el animal que le da nombre, Monkey es un guerrero fuerte y temible con su bastón. Trip, en cambio, es débil y no demasiado atlética pero es una experta en todo lo relacionado con la tecnología. La compenetración entre las habilidades de ambos personajes será, por tanto, la clave para avanzar en la aventura.

enslaved_1

No obstante, esta relación entre la pareja de protagonistas (aunque más adelante se les une un tercer héroe) va mucho más allá del elemento jugable para convertirse en una de las piezas fundamentales del guión. De esta manera, lo que empieza siendo el típico caso de “condenados a entenderse” empieza a evolucionar hasta convertirse en digamos… una muy buena amistad.

Entramos aquí en uno de los aspectos que más me han maravillado del juego: la expresividad de los personajes. Lo que verdaderamente hace creíble el cambio que se va produciendo entre el dúo principal, además de otros muchos sucesos de la historia, no son los diálogos, sino la animación de los rostros. Y no es que los diálogos sean malos, lo que ocurre es que la expresividad facial es tan real y manifiesta tan claramente lo que el personaje siente que ante muchos gestos sobran las palabras. Hay que puntualizar aquí que en Ninja Theory ya habían demostrado anteriormente con Heavenly Sword que eran auténticos maestros en esto de dar “vida” a los polígonos. Esta soberbia actuación “virtual” se ve además reforzada por un doblaje al castellano de bastante calidad.

En el plano artístico, Tameen Antoniades deja claro también su gran talento creativo, destacando especialmente los coloridos y bellos escenarios en que la vegetación y la naturaleza engullen las ruinas de lo que un día fue nuestra civilización. Por desgracia, este magnífico trabajo de diseño queda un poco deslucido por algunos defectos gráficos como dientes de sierra, clipping y carga tardía de texturas.

Una vez vista la “cara” de Enslaved, le toca el turno a la “cruz”, que se encuentra precisamente donde también flojean los demás títulos de Ninja Theory; es decir, en el gameplay.

enslaved_2

Jugablemente hablando, Enslaved se estructura en dos secciones: combate y plataformas. Si valoramos ambas en conjunto, la verdad es que el resultado es satisfactorio. El juego entretiene, se deja jugar y acaba dejando, en general, buenas sensaciones. El problema viene cuando analizamos cada parte por separado. Es ahí cuando nos damos verdaderamente cuenta de las carencias del juego, incluyendo varias decisiones bastante cuestionables por parte del equipo de desarrollo.

Para empezar, el sistema de combate se antoja sencillo. Es cierto que hay una cantidad de golpes respetable y que podemos “comprar” algunas nuevas habilidades acumulando los orbes que encontraremos dispersos por los escenarios y que sueltan los mechas enemigos al explotar. Sin embargo, se acaba echando de menos un mayor repertorio de combinaciones, más armas, más movimientos de ejecución o contraataque… En definitiva, se echa en falta un poco de esa complejidad tan sublime a la que nos han malacostumbrado los buenos hack’n slash.

Mucha más traca tiene el tema de las secciones de plataformas, si es que se merecen ser llamadas así. ¿Y por qué digo esto? pues sencillamente porque Enslaved representa un completo insulto para el venerable género de las plataformas. Siguiendo la trayectoria de simplificación de mecánicas tan usada en otros juegos (fundamentalmente de Ubisoft), tenemos un sistema de plataformas completamente automático y descafeinado en que, simplemente con pulsar una dirección y un botón, encadenaremos las piruetas y acrobacias más espectaculares. Muy bonito visualmente hablando, pero lamentable a efectos jugables. ¿Qué fue de aquello de tener que medir los saltos hasta el milímetro para no morir despeñados?¿Dónde quedó la importancia de la habilidad del jugador? Y no se trata ya solo de la cuestión del automatismo, sino que además el juego nos lleva “de la manita” al destacar con un brillo las plataformas, barras o asideros que debemos tomar para llegar al objetivo. Vamos, a tomar viento cualquier atisbo de desafío o de dificultad.

enslaved_3

El juego peca igualmente de cierta repetición en las situaciones, aunque esto se queda en un defecto menor ante la gravedad de lo expuesto en el párrafo anterior.

Estamos pues ante un clarísimo exponente de lo que son los juegos de Ninja Theory, o sea, títulos visual y narrativamente muy trabajados pero que jugablemente no dan del todo la talla. No se puede negar que como diseñadores y animadores estos tíos son la leche pero, a pesar de que David Cage se empeñe en demostrar lo contrario, los videojuegos no son películas interactivas.

Si tu experiencia como “jugón” comenzó con Playstation 3 y Xbox 360 o si te has “institucionalizado” en las mecánicas pobres y simplonas que nos impuso esa generación (todo sea por el negocio…), Enslaved te resultará un muy buen juego. Si, por el contrario, eres más de la “vieja escuela” y con los Assassin’s Creed o Prince of Persia ya has tenido bastante ración de saltos automáticos, Enslaved se queda en un título entretenido sin más, que entra por los ojos y que cuenta una historia interesante (aunque el final recuerde demasiado a cierta película) pero que carece de la necesaria profundidad jugable para llegar a destacar.