Condenados al Olvido - Syndicate

Aunque os pueda parecer mentira, el señor Peter Molyneux, Molinete o Mr. Hype para los amigos, antes de convertirse en un charlatán y vendedor de humo fue un creativo de gran talento. De su estudio Bullfrog Productions, fundado en 1987, salieron grandes y originales juegos como Populous, Theme Park o Syndicate.

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Concretamente, Syndicate (1993) era un juego de estrategia en tiempo real con perspectiva isométrica y de ambientación cyberpunk que nos trasladaba a un futuro cercano en el que el control del mundo no corresponde a los gobiernos, sino a unas cuantas megacorporaciones que manipulan a la humanidad mediante la implantación de chips en el cerebro. Estas corporaciones, a su vez, cuentan con ejércitos privados y se encuentran en una guerra abierta entre sí por el dominio global del planeta.

En 2011, Electronic Arts (propietaria de todas las propiedades intelectuales de Bullfrog) anunciaba el regreso de la veterana franquicia de la mano del estudio sueco Starbreeze, responsable de títulos tan buenos como Chronicles of Riddick: Assault of Dark Athena o el primer The Darkness.

Aunque, en un primer momento, los rumores apuntaban a que se trataría de un remake del Syndicate original o de un juego de mundo abierto en plan GTA, el proyecto terminó convertido en un FPS que acabó pasando sin pena ni gloria por los medios especializados y por las estanterías de las tiendas.

Uno de los calificativos que más se repiten si buscamos información sobre Syndicate es el de shooter genérico. No obstante, una vez jugado a fondo, ¿merece realmente Syndicate este calificativo que normalmente usamos en sentido peyorativo? Pues sí, pero con importantes matices.

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Si consideramos como shooters genéricos aquellos FPS que no aportan elementos realmente novedosos y que normalmente cuentan con una campaña corta y scriptada… Syndicate entraría plenamente en esta definición. Pero el buen hacer de Starbreeze (a pesar de no ser su mejor trabajo) y la inclusión de un modo cooperativo muy cuidado, en lugar de un descafeinado multijugador competitivo, le dan al título una entidad y una solidez que ya querrían otros juegos.

Aún así, cuando  juegas a Syndicate, uno no se puede quitar de la cabeza la sensación de que el título podría haber dado mucho más de sí y de que podía haber sido algo mucho más grande. Pero aunque Syndicate sea el más impersonal y genérico de los shooters de Starbreeze, mantiene parte de ese toque personal que tienen todos los juegos de este estudio y que los hace siempre recomendables y especiales.

Es cierto que jugablemente no encontramos nada que no hayamos visto antes. Starbreeze coge elementos de otros juegos (FEAR, Bioshock…) pero los integra en la trama futurista y cibernética de una forma tan acertada que no nos dan tanta sensación de “trillados”. En concreto, esta fusión de elementos se materializa en el chip DART-6 que lleva implantado el protagonista, cuyas funciones nos permitirán ralentizar el tiempo; detectar enemigos, aturdirlos, manipularlos y hacer que se suiciden;  piratear torretas y drones rivales para que actúen a nuestro favor… Estos “poderes”  hacen que los tiroteos, en lugar de ser monótonos y anodinos, sean apasionantes y llenos de posibilidades.

Tampoco es que técnicamente estemos ante ningún portento. Sin embargo, Starbreeze vuelve a demostrar su maestría a la hora de crear ambientes únicos. El mundo de Syndicate se nos plasma como un universo “bladerunneriano” con enormes contrastes entre las zonas deprimidas de los suburbios en las que se hacinan los “inadaptados al sistema” y las sedes asépticas, limpias y vacías de las grandes Corporaciones. Como ya vimos en Chronicles of Riddick, destacar el magnífico uso que se hace de los juegos de luces para dar vida a esta atmósfera futurista.

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Es una lástima que argumentalmente no se hayan aprovechado del todo las enormes posibilidades que ofrecía la franquicia. El guión es demasiado plano, los personajes secundarios carecen de interés y los acontecimientos son totalmente previsibles. No ayuda tampoco a desarrollar un gran argumento el hecho de que la campaña dura poco más de seis horas.

Como decíamos antes, junto a la campaña single player encontramos un modo cooperativo para hasta cuatro jugadores que, aunque tampoco inventa nada nuevo, es una experiencia realmente divertida y recomendable. Consta de un total de nueve fases, con una duración de unos 15-20 minutos cada una, inspiradas en las misiones del Syndicate original de 1993. Se trata de un modo muy trabajado, tanto visual como jugablemente, al que se nota que se le ha dado tanta importancia en su desarrollo como a la campaña.

En conclusión, Syndicate no pasará a la historia y puede suponer una decepción para los amantes del original que hubieran preferido un juego más fiel al estilo de la franquicia. Pero como FPS, sin ser un imprescindible es un título que se disfruta bastante mientras dura y que tiene virtudes suficientes para dejar muy buenas sensaciones a los aficionados a este género.

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