Crítica de Bruja Escarlata y Visión 1×03

La idílica versión de vivir la vida de Wanda empieza a tener sus altibajos. Os lo contamos con la crítica de Bruja Escarlata y Visión 1×03.

Con los primeros episodios de la serie pudimos apreciar lo que es una vida apacible y sosegada para unos superhéroes. Una parodia de las comedias clásicas de finales del siglo pasado (usamos la expresión para que suene más lejana si cabe), algo refrescante entre todo el surtido Marvel. Sin embargo, como ya comentamos en la reseña de esos dos primeros episodios, la cosa pinta un poco rara. Por no decir bastante, ya que hablamos de una mujer que se ha casado con un robot. En definitiva, que en este tercer capítulo las cosas se empiezan a desmadrar un poco y a mostrarnos lo que realmente está ocurriendo. Si ya has visto el episodio, o te dan igual los spoilers, sigue leyendo nuestra crítica de Bruja Escarlata y Visión 1×03. Y si no es así, yo te he avisado, no me vengas luego con quejas.

La familia crece

Al final del segundo capítulo vemos como, por arte de magia (la de Wanda), ésta se queda embarazada de repente. Ya sabéis, con la barrigota de embarazada. De esta manera, la primera mitad del episodio vemos cómo la pareja se prepara para el nacimiento de su vástago, con la comedia que está caracterizando esta serie. Así pues, comprobamos cómo los poderes de la Bruja Escarlata se desbocan un pelín debido al niño, dejando el barrio sin luces o haciendo aparecer una cigüeña (bonita metáfora por cierto). También comprobamos cómo empieza a ser de importante la figura de Christine como amiga de Wanda, hasta el punto de asistir en el parto a esta.

¿Qué? ¿Pensabais que el embarazo iba a estar en varios capítulos? Los poderes y designios de Wanda son inescrutables, y antes de finalizar la semana ya está dando a luz. Visión, mientras tanto, tiene una miniaventura para encontrar y traer al médico que asiste a su esposa, aunque llega tarde. O eso pensaba, hasta que tiene que ayudarla a parir al segundo bebé. Sí amigos, dos niños de una tacada. Para aquellos que sigáis los cómics esto no os coge por sorpresa. Es más, ya os hacéis una idea de lo que está por venir, no ya en la serie en sí, sino en la propia fase 4.

Bien, primera parte del capítulo explicada, tampoco tiene más. Bueno, un último apunto en forma del anuncio típico del capítulo. En este caso haciendo referencia a Hydra. Sin embargo, la miga comienza a partir del nacimiento de los niños. Por un lado tenemos a Visión, hablando con los vecinos sobre Christine, la cual no es muy conocida. Es más, no tiene ni casa en el barrio. La conversación se vuelve cada vez más surrealista (para la mente de Visión), hasta el punto de casi desvelar qué son realmente estas personas. ¿Creaciones de Wanda? ¿Agentes secretos de S.H.I.E.L.D? ¿De Hydra? ¿Kree? Ajo y agua que no lo sabremos hasta el siguiente episodio.

Y por otro lado tenemos a Wanda y Christine. ¿Os acordáis del acento desaparecido de la Bruja Escarlata? Regresa como el turrón debido a los pensamientos sobre su hermano Pietro (ya sabéis, Mercurio, Quicksilver, el que muere por culpa de Ultrón). Es la propia Wanda la que empieza a recordar a su difunto mellizo al mirar a sus hijos (también mellizos). En este momento comprobamos que Christine no es lo que dice ser, ya que empieza a desvelar más información de la cuenta sobre la verdadera vida de Wanda. Por supuesto, esto no acaba bien para la agente de S.W.O.R.D, algo que descubre nuestra protagonista al «recobrar la conciencia». Finalmente acabamos con un plano de Christine siendo expulsada de una realidad, arropada por todo un ejército (presumiblemente de S.W.O.R.D). Final abierto que nos deja con más dudas por resolver, pero encauzando lo que va a ser la serie realmente.

Y la comedia se tornó drama

Este tercer episodio de Bruja Escarlata y Visión ha sido un cúmulo de emociones, tanto por parte de la pareja protagonista como por nosotros los espectadores. Y eso que la primera mitad de la serie es algo floja, al menos en mi opinión. Si bien es cierto que sigue en esa línea impuesta de comedia de los años 80, no llega a haber realmente ningún momento como en los dos anteriores episodios que nos haga olvidar lo que verdaderamente está ocurriendo. En mi caso, no hay un momento cómico que me haga quitar el pensamiento de «¿qué está pasando?» o de pensar en distintas teorías para la serie.

Sí es verdad que es entretenido comprobar cómo Visión está atacado de los nervios por el pensamiento de ser padre, o la locura de los poderes de Wanda debido al embarazo. Pero creo que le falta ese algo que demostró en su debut. Sobre todo en ese segundo episodio y ese Visión borracho (qué maravilla de actor). Ojo, no es aburrido para nada, pero el ritmo de esta parte es demasiado lento (al revés que el embarazo de Wanda). Sobre todo la parte de la ocultación del estado de Bruja Escarlata a Christine. Sin embargo, esa segunda parte del capítulo es la que nos hace estallar la cabeza con teorías, suposiciones y, sobre todo hechos.

Porque si en el primer episodio ya nos dejan entrever a S.W.O.R.D, es aquí donde hace acto de presencia. Si en el segundo capítulo vemos cómo Wanda no quiere salir de esta vida, es en este preciso instante en el que verificamos que ella tiene control absoluto sobre la situación. Y si pensabas que iba a ser una comedia con tintes superheroicos, pues es probable que tengas razón, pero a medias. Ya empezamos a ver cómo la comedia se convierte en drama. Sólo tengo que recordaros una cosa: Bruja Escarlata y Visión empalma con la película de Stephen Strange. Y en el final de este episodio empezamos a ver qué va a ser el desencadenante de todo.

En definitiva, un capítulo que, si bien está algo espeso en esa parte de comedia en la que quiere convertirse, muestra poderío en el guion, ejecutando a la perfección la parte de suspense y drama en la que realmente está envuelta Bruja Escarlata y Visión. Y esto, amigos míos, sólo acaba de comenzar.