Sin duda uno de los retornos más esperados del anime del año. Arrancamos la nueva temporada con esta crítica de Captain Tsubasa 1.

Como cualquier niño que se criara en los 90 y los principios de los 2000, Oliver y Benji formó parte de mi dieta televisiva. Y ojo, no solamente en Telecinco, que uno tenía Vía Digital (posteriormente, Digital Plus). Así que digamos que ver Captain Tsubasa 1, el remake de 2018, ha sido, ante todo, un ataque de nostalgia.

Nunca es bueno acercarse a un producto cultural desde la nostalgia. No hay nada más traicionero que la puñetera memoria para recordar cómo era o dejaba de ser una serie. Pero vaya, que es imposible no recordar absolutamente todos los nombres. Que sí, que en este primer episodio he tenido que escuchar varias veces decir Tsubasa Ozora, Genzo Wakabayashi y Ryo Ishizaki. Pero no. No puedo dejar de pensar en Oliver Atom, Beji Price y Bruce Harper.

Por otro lado, aunque sea fantástico revivir la serie desde su comienzo, desde el inicio se le ven las costuras. Hace casi tres décadas, las formas de hacer animación en Japón eran muy diferentes a como lo son ahora. La expresividad de los dibujos y las formas, la animación manual y los colores dotaban a cada serie de una personalidad única.

En cambio, ahora, todo se hace más rápido. Con menos frames para tener que dibujar menos y con los mismos colores que usa todo el mundo. Lo que antes era artesanía, ahora es industrial. Y aunque la serie ha ganado en definición y en narrativa, ha perdido la personalidad que derrochaba la original.

Menos personajes, más fuegos artificiales

Lo que me ha llamado poderosamene la atención es cuánto ha apostado la serie por los artificios. En lugar de intentar hacer una representación fiel, han optado por dotarlo todo de colorines por doquier.

Sin ir más lejos, en el primer episodio se echan de menos bastantes de los personajes que conoció Tsubasa (Oliver) en la serie original. En cambio, el primer enfrentamiento de Genzo (Benji) contra los capitanes de los clubes deportivos ha estado lleno de una serie de recursos más propios de Dragon Ball que de una serie de fútbol.

Sin embargo, Captain Tsubasa 1 te deja buen sabor de boca. Tiene suficiente de la original y suficientes elementos nuevos (insisto: la narrativa, que la acción avanza y se detiene justo cuándo es más efectista) como para mantenerte pendiente.