Roberto Hongo continúa entrenando a muerte al Nankatsu, en Captain Tsubasa 4, para poder hacer frente al Shutetsu en el próximo partido en el que se enfrenten.

En Captain Tsubasa 4 todo ha ido como se esperaba. Aunque el entrenamiento de la semana pasada se saldó con un pico de emoción por el partido contra Nishigaoka (Naughty Boys en su versión española), el episodio de esta semana ha sido totalmente relajado. Algo lógico si se tiene en cuenta que pronto llegará el enfrentamiento contra el Shutetsu y eso será otro pico de “acción”.

Pero, a pesar de que sea un capítulo de transición, no esta vacío de contenido. Los guionistas de la serie han aprovechado para meter unos cuantos personajes que hasta la fecha no habían salido. Y, por si fuera poco, han decidido plantar la semilla de dos subtramas que van a tener cierto desarrollo en el futuro.

Una de esas subtramas, por supuesto, apunta a ser la dominante y una de las más interesantes. La otra es solamente el prólogo de un intento extraño de relación amorosa que, por lo torpemente planteada que ha sido, casi parece que está más para rellenar contenido que para contar algo relevante. Algo nada sorprendente, teniendo en cuenta que la serie tampoco es que se tome muy en serio a si misma en ningún momento.

La estética manga

Desde el primer episodio he afirmado tajantemente que la serie original tenía mucha más personalidad en el dibujo. Y lo mantengo. El anime actual peca de ser demasiado genérico en muchas ocasiones. Las proporciones, las líneas y los dibujos no llegan a sorprender en ningún momento.

Sin embargo, tras cuatro semanas de Captain Tsubasa creo que empiezo a apreciar que intenta destacar. Los colores en otras series, sobre todo las más extensas que se os vengan a la mente (One Piece, Fairy Tail, Dragon Ball Super) tienden a moverse en un rango muy limitado. Visto desde fuera, los fotogramas de las tres series que he mencionado podrían parecer de una misma obra.

Captain Tsubasa intenta ganar personalidad con dos recursos. Por un lado, tiene una paleta de color, brillante, bastante única. Y, por otro lado, aunque los trazos en la mayor parte de los episodios también son genéricos, en los momentos más relevantes aprovechan y cambian completamente la técnica de dibujo. En esos momentos, que apenas duran unos segundos, toda la estética de los planos cambia, como bien se puede ver en el fotograma que acompaña a esta crítica.

Pero a pesar de todo, Captain Tsubasa 4 ha sido un capítulo de transición, y ya hay ganas de ver cómo se enfrentan al equipo de Wakabayashi.