Captain Tsubasa 6 es el episodio en el que arranca la acción, aunque termina dejando con ganas de más. Como si se centrara más en jugar con el espectador que contar una historia.

A veces se me olvida que las series, especialmente las que van para muchas semanas de duración, tienen que hacer un curioso ejercicio de funambulismo. Por un lado, tienen que contar una historia de forma eficaz. Por otro, tienen que mantener el interés del espectador. Día tras día. Semana tras semana. Captain Tsubasa 6 es el perfecto ejemplo de eso.

Durante las últimas semanas, Ozora y el equipo del Nankatsu han estado preparándose. La tarea no era menor. Roberto Hongo tenía que lograr que un grupo de diez chavales más malos que Paco Alcácer mejoraran en pocos días para poder hacer frente al Shutetsu, que un año antes les había metido 30 goles.

Ozora, como chico maravilla, lo ha facilitado todo, claro está. Pero era necesario para la historia que el enfrentamiento entre la estrella del Nankatsu y la del Shutetsu, Genzo Wakabayashi se retrasase. No hubiera sido creíble que el Nankatsu ganara solo por Ozora si hace un año el resultado fue radicalmente distinto. Por eso, los partidos del Nankatsu entrenando se decantaron por una narración eficaz.

Falta narración en Captain Tsubasa 6

Sin embargo, en el sexto episodio, el objetivo ha cambiado radicalmente. Los autores se han lanzado a mantener enganchados a los espectadores a costa de la historia. Captain Tsubasa 6 retrasa el momento del partido. Antes hay que perder el tiempo viendo el resto de competiciones en las que se enfrentan los dos colegios, que importan bastante poco y no tienen ninguna transcendencia.

Además, siguendo con la ausencia de interés narrativo, tras varios episodios viendo aparecer a Taro Misaki (Tom Baker, en la traducción española de la serie original), su aparición es totalmente casual. Resulta que también está inscrito en el Nankatsu (vaya colegio, que los niños llegan con el curso ya empezado) y acaba en el estadio viendo el partido entre ambos. Todo apunta a que también será habilidoso con el balón, pero las casualidades de que dos chicos tan habilidosos se muden de ciudad en el mismo curso supongo que ya lo trataré cuando se vea a Misaki en acción.

En los próximos episodios se acelerará todo, imagino. Pero de entrada es un capítulo que te deja con ganas de más en lugar de satisfecho. Y eso es muestra de que no han tocado las teclas adecuadas.