Crítica de Ghost in the Shell: El alma de la máquina - Sin rastro del alma

Ghost in the Shell: El alma de la máquina destroza sin prejuicios el material original. A Rupert Sanders no le llega para otorgar un mínimo de alma y corazón al producto. El esfuerzo de Scarlett Johansson no sirve para salvar el filme.

Hollywood se ha vuelto a meter en uno de esos embolados en los que se siente tan cómodo. Disfruta haciendo pedazos lo que un buen material puede ofrecer. Su codiciosa mirada, cual ojo de Sauron, se ha detenido en las magníficas obras del manga y anime japonés.

Como muestra se acaba de estrenar Ghost in the Shell: El alma de la máquina. Su resultado es aturdidor: han destrozado impunemente una historia realmente magnífica con un pastiche que abrasa los ojos del espectador. Nuestra crítica de Ghost in the Shell te cuenta por qué.

Desde que se conoció la identidad de la actriz protagonista, Scarlett Johansson, la ira de los aficionados se ha centrado, de manera totalmente estúpida, en atacar la producción por no proponer una intérprete japonesa para la Major. Hollywood tiene estas cosas. Hay que superarlo de una vez. Hemos tenido a un Johnny Storm y a un Kingpin negros. Nadie puede dudar de lo estupendo que resulta ver a Samuel L. Jackson como Nick Furia.

Resulta que estamos ante una industria que necesita vender, y un actor de peso le da esa repercusión. Obviamente, lo más adecuado sería mantener la nacionalidad y raza de cada personaje, pero ya hemos visto que los cambios están a la orden del día. Scarlett Johansson es el menor de los problemas de la cinta dirigida por Rupert Sanders.

¿Por qué nos toman como idiotas?

Ghost in the Shell es una obra magna. Demasiado grande para intentar resumirlo en una sola película. Sanders ha obviado este hecho y se ha lanzado imprudentemente a coger trazos del filme original de 1995, de la serie y del manga. Ha mezclado de aquí y de allí y los ha representado en una pésima cinta que se queda a medias. Es como coger una lija y raspar toda la filosofía, historia y quedarse con una versión edulcorada para que nadie se vaya a casa con dudas. De nuevo estamos ante un caso flagrante de tratar a los espectadores como idiotas.

La duda existencial de la Major se resume en un cliché tan utilizado como fuera de sentido. El personaje de Scarlett Johansson se convierte en el filme en un cíborg preocupado por su pasado, en lugar de cuestionarse su propia existencia. Jason Bourne estaría orgulloso de ella, pero desde luego los fans y seguidores de la obra nipona no estarán demasiado satisfechos con el live action.

El aspecto visual del filme de Sanders hereda parte de la fuerza del anime. Aunque le confiere un aspecto  prácticamente idéntico al Blade Runner de Ridley Scott. Parece curiosa la semejanza a las puertas del regreso de los replicantes. Los efectos visuales y las escenas de acción son lo que dan cuerda y sentido al aburrido transcurrir de los minutos, aunque es evidente que el metraje se pierde en demasiadas ocasiones en momentos monótonos sin especial relevancia.

Scarlett Johansson en Ghost in the ShellCrítica de Ghost in the Shell – conclusión: esfuerzos inútiles

Ni siquiera la presencia de Takeshi Kitano salva el desastre de la adaptación de Ghost in the Shell. El actor de Battle Royale se encuentra completamente desaprovechado, aunque al menos tenemos un Batou (Pilou Asbæk) bastante bien representado.

En definitiva, para cerrar nuestra crítica de Ghost in the Shell, los fans de Scarlett Johansson tienen una nueva oportunidad de verla repartir estopa en una cinta de ciencia ficción. Es sin duda lo mejor de esta pobre adaptación. No hay rastro del alma de la máquina. Todo lo que el anime nos proporcionaba, la película de acción real nos arrebata.