Crítica de Ingobernable, un lío mayúsculo en todos los sentidos

El presidente ha sido brutalmente asesinado. La Primera Dama, acusada, se convierte en fugitiva. Es el punto de partida de Ingobernable, la segunda serie mexicana de Netflix. Con buenas intenciones, y líos de guion cada poco tiempo, la serie anda a trompicones hasta un desenlace inverosímil.

En esta crítica de Ingobernable no leerás que la serie es floja, ni que te aburrirás viéndola. Al contrario. El cómputo general de la nueva serie mexicana de Netflix es positivo. Pero adolece de situaciones muy inverosímiles que le resta autenticidad. La actriz Kate del Castillo es la reina indiscutible de la ficción. Su fuerza en la pequeña pantalla es indiscutible y lleva las riendas en todo momento. Su sola presencia hace que suba enteros la trama y hasta sus compañeros parecen cubrir el expediente. Una lástima que haya momentos que lastran el resultado.

Ingobernable comienza con un trágico suceso que conmociona al pueblo mexicano. El presidente Diego Nava cae desde el balcón de un hotel tras una fuerte discusión con su esposa, Emilia Urquiza. Pronto las fuerzas del orden y el propio gobierno inician la búsqueda de la Primera Dama, acusada del asesinato del mandatario. Emilia, interpretada magníficamente por Del Castillo, huye las calles de México sin perder la majestuosidad ni los zapatos de tacón.

En los 13 capítulos de la serie los personajes aparecen como amigos y enemigos de la protagonista según les dé. Es una de sus bazas. Es imposible saber de qué lado está cada uno de ellos. De hecho, los primeros capítulos son un desfile de personajes desconocidos que no dejan de serlo. Al principio puede abrumar en parte, pero una vez que te habitúas resulta estimulante conocer quién es quién.

Analizamos Ingobernable

Crítica de Ingobernable, en el centro casi nos perdemos

Los primeros episodios sirven para asentar las bases de la huída y conocer el grupo que acompañará a Emilia en el viaje. Lo mismo ocurre con las personas que la persiguen. Sin embargo, en el ecuador, una vez que las presentaciones finalizan y la situaciones argumentales se estabilizan, Ingobernable da un bajón considerable. El principal problema se encuentra en el giro a la acción. En los momentos que se mueve entre las argucias políticas, se encuentra muy a gusto. Sin embargo, cuando los protagonistas tienen que coger un arma, disparar o correr, baja muchos enteros. Además de que los pocos efectos especiales utilizados dan el cante.

Cuando la serie encara su recta final vuelve a surgir el interés por el desenlace. Las producciones latinas tienen ese don de dar giros inesperados cuando uno menos se lo espera. En Ingobernable, aunque intenta alejarse de la etiqueta de ‘culebrón’, en cierto modo no lo consigue al cien por cien. Tiene ese aire de telenovela impregnado en el ambiente que puede incluso echar para atrás. Quizá por la presencia de la propia Kate del Castillo. Sería un error en cualquier caso. En los episodios finales, a lo que iba, resurge un renovado interés por lo que pueda ocurrir, aunque el final roza la insatisfacción. Rebuscado cuanto menos.

En definitiva, Ingobernable es una grata sorpresa. Es de ese tipo de ficción que puede no atraer en un principio. Sin embargo, cuando comienzas a verla, termina enganchando. Tiene problemas en las escenas de acción y el final de temporada puede no agradar, pero muestra con solvencia una trama política elaborada.

Crítica de Ingobernable, conclusiones

Los actores que acompañan a Kate del Castillo cumplen sin más. Quizá el más acertado es el español Maxi Iglesias en su papel de friki informático. Aunque su rol es secundario, coge importancia a medida que pasan los episodios. No obstante, el desfile de personajes no tiene que ser una traba para seguir la serie. Sus miras hacia House of Cards quizá sean demasiado optimistas, pero se queda en un homenaje de andar por casa bastante apañado.