Crítica de Tadeo Jones 2, un desastre magníficamente animado

La secuela de la cinta de animación se ha convertido en la película más vista de España. En nuestra crítica de Tadeo Jones 2: El secreto de Midas intentamos averiguar los motivos por el que ha llegado tan lejos.

Las aventuras de Tadeo Jones, la película original, no me llenó en absoluto. La animación estaba lejos de encontrar los niveles de Pixar o Dreamworks, por poner los ejemplos en los que se fija, y la película era una mezcla de clichés de aventuras de acción con poca personalidad. En la crítica de Tadeo Jones 2: El secreto de Midas tampoco encuentro demasiado a lo que agarrarme para salvarla.

Una publicidad acertada, una canción interpretada por el triunfito de más éxito y, eso sí, una animación mucho más cuidada son las bases de su éxito. No tiene más. Quizá la oportuna fecha de estreno, y una ausencia de rival claro que pueda hacer que los niños, y sus familias acompañándolas, cambien de opción en la taquilla también sean culpables de gran parte de su éxito.

Crítica de Tadeo Jones 2, maravillosa animación para una débil película

Tadeo Jones 2 no es un desastre en absoluto. Tampoco pretendo machacar la producción. Su máximo exponente es la calidad de la animación. Si la primera película me pareció bastante lejos de las grandes del género, la secuela no tiene nada que envidiarlas. Fantástico el trabajo realizado.

La calidad de animación de Tadeo Jones 2 está a la altura de las grandes del género

Sin embargo, poco más que rascar tiene estas nuevas aventuras del este aprendiz de arqueólogo. El argumento en esta ocasión lleva a Tadeo a viajar fuera de su Estados Unidos y visitar, por ejemplo, España. Momento en el cual tuve que decir basta. Si ya es vergonzoso que las obras internacionales recurran a las tópicas, y lamentables, burlas a España, lo es mucho más cuando el producto es patrio.

En la primera película ya tuvimos un atisbo de lo que podía suceder, viendo al protagonista vestido de torero. Pero en esta secuela se aprovecha la ambientación española para llenar la acción con clichés más rancios si cabe. Aparece un taxista andaluz cateto, con fuerte acento, leyendo el Carca (el diario Marca), el vestido de faralaes se utiliza para avergonzar al público y la paella es utilizada de manera burda como instrumento para sacar unas risas. Me parto…

¿En serio los clichés más absurdos de los españoles tienen que utilizarse para intentar hacer comedia en una película española? ¿No tenemos ya suficiente con la lamentable imagen que nos llega del exterior? Seamos más inteligentes. La excusa de ser una película infantil no me vale en esta ocasión. Por muy bien que se lo pasen los niños, la imagen de su país ya está bastante alterada por otras circunstancias como para que desde el cine se refuerce a base de estupideces.

Crítica de Tadeo Jones 2: las aventuras del rey Midas

Crítica de Tadeo Jones 2, conclusiones

El resto de la película vuelve a recoger las bases de una producción de aventuras y las mezcla como buenamente puede para concluir la trama. La momia, el persona cómico de esta segunda película, cuando se quita el germen “español” que le infecta durante buena parte de sus apariciones, es el personaje que más aporta a la función. Ni un villano mil veces visto, ni la historia romántica de los personajes principales funciona. De hecho, el tema musical principal entra y no parece cuadrar con el montaje. No hay sincronización alguna y parece que la música viene de algún otro lugar.

En definitiva, Tadeo Jones 2: El secreto de Midas reproduce fielmente las típicas aventuras de acción de las últimas décadas. Cuenta con una magnífica animación, creada en nuestro país, por lo que todavía cuesta creer más el por qué de las situaciones que viven los personajes. Si se pueden hacer un estupendo trabajo en una de las áreas del filme, por qué no en todo. Vuelve a ser una oportunidad desperdiciada de crear magia animada en todos los sentidos. Y eso, por mucho que la taquilla mande, debería hacer pensar a sus creadores para una posible tercera parte. Ojalá que consigan un producto más redondo.