Crítica de The Reflection 1x12

Con The Reflection 1×12, el último del anime, esos pensamientos de “qué es en realidad una crítica” son más fuertes que nunca.

A lo largo de esta serie he reflexionado conmigo mismo sobre qué es una crítica y sobre el valor que tiene. Con The Reflection 1×12, el último del anime, esos pensamientos son más fuertes que nunca. Me han enseñado que el objetivo último de una crítica es orientar y recomendar ver, leer, escuchar o jugar a algo. O, incluso, recomendar no hacerlo.

the reflection 1x12

¿Qué es una crítica?

Pero yo creo que una crítica es mucho más que eso. Y creo que la crítica, en general, es también más importante (no que la obra que trata). No obstante, siempre he confiado en que no es trabajo (único, al menos) de la crítica el separar la paja del trigo ni decir qué es bueno, qué está mal o qué está bien como verdad absoluta. Especialmente porque no creo en las verdades absolutas.

Una de las cosas que, a mi ver, sí que debe poseer una crítica es una lectura. El autor debe poder ver nuevas cosas en la obra que comente y debe poder transmitirlas. Ese es uno de mis mayores objetivos como crítico y una de las metas que me marco.

Quizá por eso doy tanto la vara con cosas que, a vista de todos los demás, son secundarias. E incluso puede que por eso me moleste tanto que The Reflection juegue con un tema de soslayo durante todo el recorrido de su historia y, finalmente, lo deje de lado. Y lo hace para centrarse en un tema mucho más infantil y maniqueo: la luz y la oscuridad. Qué es lo bueno y lo malo y cuál es la línea que lo separa. Aquella premisa del Reflection y los reflecteds divididos por el humo y por la luz.

Recorrido

Ese ha sido el punto que la serie se ha empeñado en tratar. Sin acierto. Y ha dejado otros muchos temas en el tintero porque ha querido prestarle toda la atención a aquel otro asunto. Ha tocado el tema de la segregación para dejarlo en un tercer lugar. Ha hablado sobre la maduración personal pero ha decidido que era mejor olvidarse de ella y poner un deus ex machina desastroso para intentar justificar el desastre de la recta final. Incluso se ha atrevido a proponer visiones de lo que es ser un héroe. De manera rudimentaria, básica, tradicional y sin añadir nada al discurso. Todo para olvidarse de ello con el personaje de Ian y dejarlo en otra historieta de venganza.

Decidió dejarlo todo a un lado para centrarse en lo que proponía su historia: el Reflection. Y ahora, al final del camino, resulta que no ha dado ninguna respuesta. Es más, todo lo que ha generado han sido nuevas dudas. Se ha cambiado de discurso en el último momento y ha acabado dando el discurso de Kingdom Hearts. Casi palabra por palabra y argumento por argumento. Nadie me había dicho que Wraith era Ansem.

Además, vuelve a recurrir a herramientas sucias y sin justificación para explicar giros que no tenían que haber sido metidos con calzador. Eleanor desapareció porque era una especie de elegida, pero ahora resulta que se había dispersado en los corazones de sus compañeros. Es una bonita metáfora sobre el recuerdo de aquellos que se han ido. Y un giro de tuerca estúpido a lo de la llave espada que liberaba corazones, también.

Fallos

X-On, el personaje carismático y enigmático por excelencia en toda la serie, ha concluido su arco sin haber explicado nada de su pasado. Algunos detalles recogidos en flashbacks y algún diálogo (bastante sorprendente, todo sea dicho) aportan matices sobre él, pero ni de lejos responden las preguntas. Decisión que, en realidad, puede ser hasta acertada.

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Las chicas, esas que llevan apareciendo desde el episodio uno como si fueran a cambiar el mundo, se destapan como un grupo de heroínas al son de Ian. Se supone que era una sorpresa, aunque es algo que podía verse venir desde el segundo capítulo.

En esa escena, al margen de la queja por la obviedad, se puede ver de trasfondo una queja por el choque de culturas y de gustos generacionales. No solo a nivel de gustos (I-Guy se queja de que las chicas no tengan música de los 80) sino de las dos grandes fuentes de animación; mientras que Ian es una copia descarada de Batman y Iron Man, el cuarteto de idols japonesas parece directamente sacado de Sailor Moon. Otro asunto interesante, la comparación de animaciones, que la serie ha matado a sangre fría.

El ¿mejor?

Hablaba, entonces, de lo que es una crítica. No es blanco o negro, no hay una cosa que esté bien o esté mal. Y, desde luego, no es nada fácil (para mí) llegar a aquella meta que decía. No sé si puedo hacer justicia a lo que la obra me transmite porque, contando con todos los fallos, giros estúpidos, olvidos y ridiculeces de este capítulo de The Reflection, creo que es, con mucha diferencia, el mejor de la serie.

Además del discurso maniqueo de Kingdom Hearts, este último episodio toma un valor cíclico. Nos desvela que el final de esta historia puede haber sido el principio de otra y que el principio de esta misma pudo no estar tan claro como parecía. Aunque por el camino no haya dicho nada de valor y se haya quedado a medias en todo lo que ha propuesto, ha contado una historia. Una con valor en los pequeños recuerdos de los personajes.

Es el nivel de producción lo que más brilla en este capítulo. Aquello que había lastrado todo el resto de la serie. La dirección es muy respetable y la música es la mejor de The Reflection con mucha diferencia. Hasta la animación parece potable en este episodio y las escenas de acción son intensas. Pero lo que es más importante es que por fin ha logrado el objetivo principal de una historia: ha transmitido. La escena en la que Ian se levanta con su canción característica de fondo y recuerda el nombre de todos sus compañeros es prototípica, pero funciona. Por una vez en este anime, funciona.

¿Recomendación?

Todo esto me conduce al primer punto. Al final del día, con este capítulo funcional (con mucho recelo y a regañadientes podría, incluso, decir que de notable) pero incoherente e inconexo con el resto de la serie, ¿puedo recomendar The Reflection? No me gusta centrarme en esta idea porque quiero pensar que mi trabajo no es el de ser juez. Y preferiría dejar mi lectura en el aire y que todo el que quiera la vea y la disfrute, o no, y saque sus propias conclusiones. Me gustaría que todo esto sea un complemento que profundice o que complemente el trayecto de la obra para ciertas personas. Pero, sintiéndolo mucho y por llevarme la contraria, no puedo. Diría, en realidad, que recomiendo no verla.

the reflection 1x12

Menos mal que nunca creí en las verdades absolutas.