Culpables y Mazmorras IV - DixIt

Volvemos de nuevo a la carga con nuestra sección de juegos analógicos para hablar de uno ligero. Hablamos de DiXit, un juego muy sencillo de jugar y que aunque a priori parezca un poco extraño, tiene una dosis de descojone impresionante.

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DiXit nos plantea un juego de imaginación bastante curioso. No es un juego de agilidad y rapidez mental pero sí es cierto que al principio, sobre todo a la hora de arrancar, puede que haya algunos a los que les cueste más que a otros. Antes de empezar os diré que, si os quedáis en blanco, no pasa nada, enseguida surge todo en cuanto haces dos rondas.

Empecemos pues por definir el objetivo del juego. Hay que llegar a la meta o, en su defecto, ser el que más cerca quede de ella en un tablero de 30 casillas y avanzaremos dependiendo de si los demás jugadores aciertan o no qué carta es la que intentas describir. Y es precisamente aquí donde está la gracia del juego.

La mecánica es simple. Todos los jugadores reciben 6 cartas de la baraja y las miran solo ellos. Uno cualquiera se convierte ese turno en “el cuentacuentos”. Éste deberá de elegir una de sus cartas en secreto y decir algo sobre ella, por ejemplo, una frase, una idea, algo que le haya ocurrido hace poco y que se le pueda asociar, un sonido… lo que quiera vamos. Entonces, cada jugador restante busca la carta de su mano que pueda asemejarse a lo que ha dicho “el cuentacuentos” y se la da a él bocabajo. Ahora hay que averiguar la carta del “cuentacuentos” de entre todas las demás.

cartas dixit

Ya os digo que las cartas no son precisamente “normales” sino que tienen un algo que, a mi personalmente, me recuerda al Principito o a Las Tres Mellizas… ¿no?

La cosa es que si puedo decir cualquier cosa de las cartas, ya pierde gracia todo, ¿no? Pues no. Los puntos para avanzar en el tablero no se consiguen haciendo que TODOS averigüen la carta, sino haciendo que lo hagan solo unos cuantos. Me explico. Tras barajar las cartas, “el cuentacuentos” pone todas las cartas (la suya y las que le han dado los demás) bocarriba sobre la mesa y cada jugador individualmente y en secreto, elige una de ellas.

Para ello hay unos cartoncitos de colores para cada jugador. Por un lado son lisos y por el otro tienen un número. Nosotros elegiremos el número de carta que creamos que es la verdadera y lo pondremos en el centro de la mesa bocabajo.

dixit 2

 

Una vez que todos han votado (menos “el cuentacuentos“, evidentemente) se les da la vuelta a los cartoncitos y empieza el recuento de votos. Que es tal que así:

  • si todos los jugadores aciertan la carta del “cuentacuentos” , TODOS menos “el cuentacuentos” ganan 2 puntos;
  • si ningún jugador acierta, ocurre lo mismo, 2 puntos para todos MENOS para “el cuentacuentos“;
  • en cualquier otro caso, tanto “el cuentacuentos” como los jugadores que lo hayan acertado se llevan 3 puntos;
  • todos los jugadores cuya carta haya sido elegida por algún otro, gana 1 punto.

Así pues, como podéis ver, la gracia no está en ponerlo fácil para que acierten, sino intentar encontrar algo que algunos jugadores puedan entender y otros no, pero no rebuscarlo demasiado porque, si nadie lo acierta, avanzarán bastante.

La partida dura aproximadamente 30-45 minutos, depende de los jugadores y las risas que os echéis, porque ya os digo que saldrá cada ocurrencia que  vaya tela. Cuando se acaben las cartas de la baraja o alguien llegue a 30 puntos se acaba la partida.

Eso sí, el juego dice que pueden jugar de 3 a 6 jugadores, pero yo he jugado con 8 y es exactamente lo mismo. Hay problemas a la hora de votar, porque no hay cartones para todos, pero con papel y lápiz se soluciona bastante rápido. Hay una variante para 3 pero no deja de ser más divertido cuantos más sean, así que mi recomendación es que juguéis 5 ó más jugadores a la partida.

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Así pues, un juego rápido, fácil y divertido, de precio bastante asequible (entre 20€ y 30€) y que se puede rejugar miles de veces porque, por mucho que juegues el propio DiXit te obligará a inventarte nuevas cosas sobre la carta para que la gente no la reconozca y, por lo tanto, pierdas.

No desesperéis si al principio no le pilláis el tranquillo, ya que puede que os quedéis en blanco un poco, pero cuando hayan pasado una o dos rondas y le vayáis viendo la gracia, seguro que os vienen mil ideas a la cabeza. Y si no, mejor, más absurda y más asegurada estará la risa.

FICHA NOTA DIXIT