Culpables y Mazmorras - La polilla tramposa

En el mundo de los juegos de mesa hay varios tipos de jugadores y la Polilla Tramposa pretende convertirnos a todos, aunque sea de forma temporal, en uno de los más puñeteros que hay: el tramposo.

ARTICULO CULPABLES Y MAZMORRAS la polilla tramposa

Que levante la primera mano el culpable que nunca haya hecho trampa en un juego. ¿Veis? Todos lo hemos hecho alguna vez pero luego nos sentimos mal (espero que al menos lo hagáis) y decimos que no lo volveremos a hacer. Es como cuando te comes un helado y te sientes gord@ y dices “ni un helado más este verano”. Pero bueno, vamos a lo que vamos.

La Polilla Tramposa se juega por turnos y consiste en quedarse sin cartas antes que los demás. Cuando uno de los jugadores haya logrado este reto que parece sencillo, se acaba la ronda y todos los demás suman puntos por cada carta que tengan. Cuando se juegue una ronda por cada jugador el que tenga menos puntos ganas.

Hasta aquí un juego sencillo. Vamos a empezar a complicarlo. La mecánica es muy similar a la de juegos como “El burro”, “el hijoputa”, o incluso el “Uno”. Las cartas están numeradas del uno al cinco y cada vez que nos toque tendremos que descartarnos de una carta bocarriba que sea un número superior o inferior que la que ya está puesta. Si tenemos un tres sobre la mesa valdrán el dos y el cuatro, y, por supuesto el cinco enlaza con el uno y viceversa.

cartas polilla

Ahora bien, hay cartas especiales muy parecidas al “burro” como ya hemos dicho, y están representados por unos bichos muy “cuquis” (literalmente, hay cucarachas) que putearán un poco a los demás jugadores.

-La araña hará el que la juegue le dé una carta de su mano (que no sea la polilla) a otro jugador a su elección

-El mosquito puede llegar a ser doloroso ya que cuando se pone sobre la mesa todos los demás jugadores deberán de poner su mano sobre él lo más rápido posible. El que más tarde se lleva una carta de CADA jugador (menos la polilla, claro). Advertencia, este movimiento puede reventar manos, romper dedos pero por favor, tened cuidado con las cartas. Los dedos se amputan o arreglan, las cartas no.

-La cucaracha (os lo dije, que había una) permite a cualquier jugador poner una carta del mismo valor sobre ella, pero solo la primera lo consigue. Esta también es problemática para las cartas, que pueden (y suelen) quedar hechas un guiñapo. Si aceptáis una recomendación, en vez de poner la carta lo que hacemos mis frikis y yo es poner la mano y el primero que la ponga puede poner la carta en sí. Lo dicho, las manos se arreglan, las cartas hay que comprarlas de nuevo.

-la hormiga hace que TODOS los demás jugadores roben una carta del mazo. Así, porque ella lo vale.

guardian polillaPero hay una carta más y muy especial que es la que le da nombre a todo el tinglado este: la polilla. Esta carta no puede jugarse de cualquier forma sobre la mesa. Solo un jugador, llamado el guardían, podrá soltar esta carta como si fuese cualquier otra. El resto de jugadores solo podrá deshacerse de esta carta mediante trampas. Sí, sí, trampas. Tirarla debajo de la mesa, esconderla en la manga, echarla en la mesa sin que nadie se dé cuenta, meterla en un libro… cualquier cosa vale. Bueno, meintras no te pille el guardián.

Si por casualidad éste te pilla tendrás que chuparte una carta suya y además pasarás a ser el guardián y el guardíán no puede hacer trampas. Si por casualidad falla al señalar a un tramposo, entonces es el guardián el que se queda con una carta del mazo. Pero amigo, las trampas tienen sus reglas y todo. No puede hacer más de una trampa a la vez, solo una carta por vez y si el guardián dice que ha pillado a alguien entonces nadie puede hacer trampas. Tampoco puedes hacer trampas con la última carta que te quede y… ¡Ah! las cartas siempre tienen que estar a la vista, no puedes poner tu mano debajo de la mesa o similares.

polilla 2El juego ha sido creado por niños (hablando de trampas y viene el demonio), pero hay que reconocer que tiene su gracia el condenado, sobre todo por el hecho de que puedes hacer trampas y que los demás te vean, menos el guardián claro. Os aseguro que es constante el escuchar cartas caerse al suelo o de pronto alguien se ríe a carcajadas porque ha visto algo que los demás no. Y os sorprenderíais de ver la de artimañas que tienen para hacer trampa los más modositos. Te la meten doblada los joíos.

Como dije al principio cuando un jugador se queda sin cartas hace que los demás se sumen puntos por cada carta que tenga encima. Uno por las normales, cinco por las especiales y diez por las polillas. El que menos puntos tenga al final será el más tramposo de todos y ganará.

Las partidas son cortitas y rápidas, de unos veinte minutos. Ya os digo, no os imagináis cómo de rápido puede pasar la mano de tu vecino de cinco cartas a una. Y tú mientras tanto intentando esconder una carta sin que nadie se dé cuenta. Al final descubres que eres un inútil haciendo trampas pero que te la trae al fresco realmente ganar porque te lo pasas muy bien con este juego. Además, el precio no suele (ni debe) superar los 15€ como mucho, así que ¿a qué esperáis para probarlo?