Culpables y Mazmorras - La Villa

¿Harto de la gran ciudad? ¿Eres de los que al bajar a la calle se ahoga ante tanta polución en el ambiente? ¿A ti lo que te va es ir montado en burro y sudar en verano a recoger a la viña? Pues no sé qué haces aún sentado en el sofá de tu casa y no te has venido para La Villa… Ai, ¡qué maravilla!

ARTICULO CULPABLES Y MAZMORRAS la villa

Con este juego no vais a encontrar mecánicas especialmente novedosas, ni grandes comidas de cabeza para ganar a tu contrincante como en grandes juegos de recursos… ni mucho menos partidas interminables. Lo que os va a ofrecer La Villa es disfrutar con unas reglas sencillas, partidas amenas y un cierto grado de estrategia que hará que conforme vayas conociendo más el juego, querrás volver a jugarlo. Y lo más llamativo es que en este precioso pueblo, la gente muere, y como la muerte es una parte importante de nuestra vida, tendrá sus consecuencias.

Si quieres que tu legado tenga una placentera estancia en La Villa, vas a tener que crear un plan familiar, utilizar a tus hijos como trabajadores y que la prosperidad y riqueza te acompañen. Vamos, que estamos ante un juego de gestión de trabajadores con ese aire tan eurogame, donde los bonicos meeples van a ser hasta tres generaciones en tu árbol genealógico y con ellos vas a tener que conseguir más puntos de victoria que el resto de familias que convivan contigo.

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Lo primero que nos llamará la atención es el cuidado diseño gráfico del juego, que sin alardes de ningún tipo, el tablero recrea perfectamente las diferentes localizaciones que podríamos encontrar en una villa. Colorido, vistoso y muy limpio. A la ilustración le acompañan unos componentes de cartón de alto gramaje que representan distintas fichas necesarias para el juego -que más adelante os detallo- y los cubitos de madera característicos de este tipo de juegos. Los meeples también serán de madera, y a los que tendremos que colocarles unas pegatinas para indicar a qué generación van a pertenecer –quizás este sea el único punto negativo de los componentes-. A esto se le unen un bar de bolsas de tela para el desarrollo el juego y unas bolsitas de plástico para poder tener todo un poco más ordenado a la hora de recoger. Teniéndolo todo preparado, vamos a ver cómo se desarrolla la cosa.

¡Juguemos a la familia más trabajadora!

Sabiendo que estamos al frente de nuestra familia y que lo importante será cómo gestionamos a nuestros hijos, lo importante es intentar tener una estrategia principal y a muerte con ella. Todo esto es muy bonito al principio, pero conforme progreses en el juego es bastante probable que quizás debas cambiar de táctica “gracias” a los otros amiguetes que tengas a tu lado, así que queda claro que La Villa nos ofrecerá una rejugabilidad bien alta.

Primero de todo, dependiendo de los jugadores que compongan la partida -ya que es un juego de 2 a 4- se utilizarán un número de cubitos determinado, que serán los que nos ofrecerán la posibilidad de tomar unas acciones u otras en nuestro turno. Se colocarán al azar en las distintas zonas del tablero y en nuestro turno decidiremos cuál queremos recoger y así poder realizar la acción de esa zona. Esta es una decisión importante, ya que estos cubitos tienen distintos colores y cada uno nos servirá para realizar intercambios, viajar o incluso procrear… así que, cada turno vais a tener que ver qué os conviene más. Luego, cada jugador tomará un cartón que nos servirá para saber qué vida les queda a nuestros hijos, porque, como os dije antes, La Villa se caracteriza por la introducción muy llamativa de que nuestros trabajadores se van a morir. Antes de empezar a describiros qué tipo de acciones podremos realizar, será mejor que conozcáis cómo afecta la muerte al devenir del juego.

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La muerte, será vuestra mejor aliada

Este cartón del que os hablo es el que nos indicará cómo transcurre el tiempo en La Villa. Habrá acciones que nos costarán tiempo además de recursos, como por ejemplo ir a trabajar para ganar un buey hará que gastemos un par de cubitos y que nuestro contador de tiempo aumente dos casillas. Cuando este contador realice una vuelta entera, decidiremos qué meeple morirá -siempre siguiendo el orden de las generaciones-, ya que los primeros trabajadores será la primera generación, mientras que conforme progrese el juego, iremos jugando con meeples de segunda y tercera generación. A esto hay que sumarle que durante la partida nos encontraremos con la peste, representada por cubitos negros y que al utilizarlos hará que tengamos que adelantar dos casillas en nuestro contador de tiempo. Como si de la vida misma se tratase, nos encontraremos que nuestros primeros trabajadores se hacen mayores y pasarán a mejor vida.

Aquí no queda la cosa, ya que la muerte es igual o más de importante que el resto de decisiones en el juego. Nos encontramos con un Libro de Registros de La Villa, donde incluiremos a nuestros muertos según dónde hayan fallecido. También existe el cementerio, que se irá llenando según no queden huecos en el Libro de Registros y esto determinará cuándo se termina el juego. Lo importante es que cuantos más trabajadores tengas en el Libro de Registros, más puntos recibirás al final de la partida. Sí, como estás leyendo, matar a tus trabajadores en el momento y lugar adecuados, te puede dar la partida. ¿Quién iba a decir que matar a nuestros hijos iba a ofrecernos tal satisfacción?

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¿Y mi hijo puede ser una estrella del rock?

Conociendo ya que matar nos otorgará puntos, veamos qué podemos hacer con nuestros hijos, ver cómo se ganarán la vida y cómo vamos a intentar ganar nosotros la partida:

· Talleres: aquí podremos enviar a nuestros hijos a trabajar en diferentes acciones. Desde la creación de pergaminos, como trabajar para conseguir un buey y una vaca, hasta carretas para poder viajar. También podremos hacer uso de nuestro grano conseguido en el campo para conseguir monedas que podremos utilizar para hacernos con puntos de victoria o comprar cosas.

· Mercado: como su nombre indica, aquí se colocarán unas fichas que representarán a distintos mercaderes venidos de otras villas que quieren colarnos sus productos. Como cualquier venta ambulante, podremos conseguir puntos de victoria a buen precio o nos encontraremos con abusos, por lo que en tu mano está el querer comprar o no.

· Matrimonio: claro, hay que hacer que nuestra familia crezca y aquí podréis gastar vuestro turno de acción para poder procrear y hacer uso de nuevos hijos.

· Los viajes: siempre existen inconformistas que quieren conocer mundo y aquí también tendrán su sitio. Si dispones de una carreta y cubitos suficientes, podrás ir visitando distintas ciudades, que te reportarán distintos beneficios.

· El pozo de los deseos: por si es tu turno y no sabes qué hacer con los cubitos en tu poder, aquí podrás lanzar unos cuantos al pozo y verlos convertidos en otros colores que te vengan mejor.

· El ayuntamiento: si quieres que tus hijos se vayan a vivir la buena vida en la política, aquí también vas a poder decidirlo. Cuidado con que el poder no te pervierta…

· La iglesia: sí, sí, puedes hacer que tu hijo sea un monaguillo que no va a parar de recibir collejas. Lo gracioso de esta zona es que al final de cada ronda se realiza “la misa” y a través de una bolsa negra donde se encuentran cuatro frailes pasando el tiempo, se mezclarán con los meeples que han decidido coger el camino del señor y al azar se verá quién pasa a ser un proyecto de cura. Esto te otorga puntos de victoria muy jugosos.

· La granja: podremos ir al campo a sembrar trigo que nos servirá para comerciar en distintas zonas del tablero.

Con todas estas zonas, vas a tener que intentar gestionar de la mejor forma posible toda tu descendencia y ver si al final de la partida todos tus esfuerzos han servido para algo o pasarás a ser un villano más sin importancia…

Conclusión…

Si llegados a este punto todavía no sabes si vas a querer hacerte con La Villa, quizás te ayude saber que es un juego que ronda los 60/90 minutos dependiendo del número de jugadores y que está a un precio muy apetecible: rondando los 30€ según dónde lo compres. Es fácil de explicar y de jugar, hecho para jugadores avezados y no tan hechos al mundillo de los juegos de mesa. Muy rejugable, ya que según con quién compartas tablero, vas a tener que tomar un camino u otro. Existe un componente estratégico alto y en el que, de vez en cuando, podremos intentar fastidiar al resto. Y por si esto te parece poco, quizás debas saber que en 2012 se llevó el premio al juego ganador de la edición 2012 del premio Spiel des Jahres, en su versión Kennerspiel, que viene a ser algo así como el premio al juego de “los jugones”.

Por ponerle algún pero es que cuantos menos jugadores, menos diversión… pero ojo, es totalmente disfrutable en pareja. ¿Te unes a La Villa, culpable?

Gracias a http://estanteriadejuegos.blogspot.com.es/por las fotos utilizadas en el artículo.