Dead Rising 4, ¿aguanta la comparativa con el juego original?

Parece ser que el paso de los años no le ha sentado muy bien a Dead Rising. Y si no, mira esta comparativa entre la cuarta entrega y el original. A ver con cuál te quedas.

En muchas ocasiones surgen comparativas de juegos nuevos con antiguos, normalmente con el juego original de la saga (y no, no hablo de gráficos como en Zelda: Breath of the Wild o Crash Bandicoot y su remasterización). Esta vez le ha tocado a Dead Rising 4, el último juego de zombies de Capcom. Sinceramente, parece que retroceden en lugar de avanzar.

Lo primero que llama la atención son los elementos “in game”. Parece haber un enorme retroceso: por ejemplo, los zombis ya no se desmiembran si les atacamos con una motosierra. Es un detalle algo chorra, pero era una seña de identidad del primero. Otro caso: nada más empezar el vídeo hay enemigos en el suelo, muertos (más aún si cabe). En Dead Rising 4 les pisamos y golpeamos y ni se mueven, mientras que en el primero se le caen hasta los brazos. ¿Pero por qué quitan eso, con lo que mola?

Pero es que no es solo esto, culpables: hay 22 minutazos de vídeo mostrando las vergüenzas de Dead Rising 4 respecto al original. Frank West coge una motosierra encendida y se acerca a los zombis. Lo lógico sería que, al estar encendida, hiciese su trabajo de carnicería. Pues no: en Dead Rising 4 hay que pulsar el botón de ataque para que empiece a funcionar, cosa que no sucede en el primero. Ya no se puede utilizar la comida como arma. Ni pesas. Ni golpear barriles a puñetazo limpio los destruye…

Y ya alarmante es el fallo técnico: que sea peor que el primero es algo un poco raro. Sí, gráficamente luce mejor, claro. Mucho más realista y demás. Pero en el minuto 8:20 se ve como Frank West coge una máquina de lanzar pelotas y estas se pierden en las paredes (en la cuarta entrega). Por contra, en la original rebotan. Lo que se espera que suceda, vamos.

Dead Rising 4 es uno de los alarmantes casos de pocas ventas en nuestro país. Únicamente consiguió adjudicar 2.500 unidades físicas en España… ¿será que estamos ya saturados de muertos en vida?