Diaries of a Spaceport Janitor - Análisis PC

Diaries of a Spaceport Janitor – Análisis PC

Diaries of a Spaceport Janitor es un juego de recoger basura. Tiene un gran mérito, porque hace de este hecho algo precioso y magnífico.

ESCRIBE LO QUE HAS HECHO HOY

“Querido diario,

soy Janitor, una chica Alaensee mestiza, con sangre de monstruo. Podría ser extraña, pero solo soy una más del puerto espacial en el que trabajo recogiendo basura. No es un buen trabajo, tampoco está bien pagado. Pero el puerto me gusta. Hay mucha gente y mucho movimiento. Se nota vivo con sus pequeños comercios. No obstante, aunque es bonito, sueño con dejarlo algún día y visitar otros planetas y otros mundos. Pero hoy no ha sido ese día: he ido a las mazmorras de la ciudad y me han maldecido, ahora una pequeña calavera me persigue atrayendo la mala suerte.

Pero da igual. Tengo que ir a acostarme, que mañana tengo que ir a trabajar para comer algo, que hoy no he podido.

Hasta mañana”.

Y así podría comenzar el pequeño y minimalista juego de Tiny Build si Janitor, nuestra protagonista, pudiera hablar y expresarse. Tan poco como unas pocas imágenes y una descripción han encendido la chispa del “amor a primera vista”.

Estamos (mal)acostumbrados a que los juegos nos hagan vivir increíbles experiencias, sueños y fantasías. Matar dragones, visitar galaxias infinitas, ser el más poderoso y benévolo, destrozar demonios a tiros… Vivir una aventura, al fin y al cabo. Diaries of a Spaceport Janitor quiere conseguir justo lo contrario. En su propia página de Steam aparece definido como un juego de “antiaventura”.

Efectivamente, el juego trata sobre recoger la basura de un puerto espacial mientras investigas cómo deshacerte de la maldición. No hay más. Tampoco lo necesita.

El juego explica, en sus nimias instrucciones, que tienes que coger basura, quemarla, comer, dormir para recargar tu incinerador, y vuelta a empezar. No hay manera de perder o de morir en el juego. Janitor se levanta cada día y sigue una rutina particular: va por las mismas calles, se dirige a los mismos sectores y limpia la basura que puede para que, a la mañana siguiente, le den su paga y pueda comer algo para no morir de hambre. Muchas veces trabaja muy duro y apenas recibe dinero.

Otras veces, mientras hace su trabajo, uno de los guardias de la ciudad se acerca y le quita la mitad del dinero que lleva consigo. Y si ese mismo día se ha quedado sin dinero tiene dos opciones: o no comer nada hasta el siguiente día, o comer algo de la basura que está limpiando. En cualquiera de los dos casos acaba mal: o con mareos por culpa del hambre o vomitando por haber comido algo en muy mal estado. La cámara se distorsiona y el juego se glitchea si Janitor acaba en cualquiera de estos dos estados, mientras se oye el incesante sonido del estómago de Janitor y sus arcadas y vómitos que, después de haberlo echado y aún con la cámara distorsionada, tendrás que limpiar si no quieres que otro guardia se te acerque.

Y finalmente tocará dormir para ver si mañana hay más suerte. Y otra vez, y otra. Esperando tener un día la suficiente como para poder salir del puerto espacial y dejar tu trabajo como limpiadora.

Otros juegos hablan sobre el maltrato, sobre el inmovilismo social, sobre la pobreza, sobre la rutina, o sobre la necesidad de supervivencia propia que nos lleva a sobreponernos a cada situación con entereza si eres fuerte o sobre el deseo de algo mejor y de una buena aventura. Pero eso también lo hacen Slumdog Millionaire, Los Goonies o, qué demonios, Ratatouille. La diferencia entre todos estos mentados es que Diaries of a Spaceport Janitor no te habla de eso: te lo enseña y te hace vivirlo. Juega, expone y reflexiona sobre los límites y las posibilidades que ofrece el medio del videojuego como vía de transmisión emocional.

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Y de qué manera. Su mundo te absorbe, te invita a que formes parte de él. Es un pequeño puerto espacial que rezuma vida por todos sus recovecos y en sus colores pastel, en su música experimental que surge de la combinación de distintos sonidos que sabe dios cuáles serán. El puerto es un lugar donde todas las razas y seres del espacio se dan cita para visitar algún comercio haciendo que las calles se abarroten y los sonidos lleguen desde todos los lugares.

En los 9 días de la semana (en el juego) ocurre algo distinto: en Havalana las multitudes se forman alrededor de un escenario donde tiene lugar un concierto precioso, mientras la luz del sol se pone y acentúa los distintos colores, los contrastes entre verdes y rojos y hace destacar las hojas anaranjadas que caen de los árboles, como vibrando con la misma música, pidiendo a gritos un último baile antes de que llegue el momento de dormir.

Al día siguiente llueve, las calles están desérticas, apenas se escucha más sonido que el de las gotas de agua rompiéndose contra la tierra y el metal y un soldado aparta a Janitor con frialdad mientras le arrebata la mitad del poco dinero que tiene. Vuelves a la plaza que anoche desprendía vida y ahora se ve con otros ojos: el azul y el marrón oscuro reinan en la pantalla y distintos colores señalando toda la basura del suelo te indican que hay trabajo que hacer. Mientras, la calavera no para de gritarte, de atraer la mala suerte y recordarte, al contrario que hacía Navy, que nunca llegarás a nada y que eso es todo lo que te depara en la vida. Una triste limpiadora que recoge lo que otros han destrozado en la fiesta de la noche anterior.

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ESCRIBE LO QUE HAS HECHO HOY

“Querido diario,

hoy he tenido que limpiar toda la basura que se quedó ayer. No he podido comer nada y he estado vomitando todo el día. Llovía mucho. Pero también he limpiado mucho y me he quedado sin combustible antes de tiempo. Así que antes de venir a dormir he ido al monolito, al que está en la mitad del puerto, para poder ver todas las luces de todos los sectores encendidas a lo lejos bajo la lluvia. Ha sido muy bonito. Hoy no ha sido un buen día, diario. Pero ha sido un día precioso.

Me voy, que mañana tengo que trabajar”.

Este juego no va a hacer nada “épico y memorable” es épico y memorable por el hecho de ser como es y de enseñarte de una forma tan visceral lo que quiere enseñarte: la grandeza de lo pequeño, lo humilde, la importancia del día a día…

Vuelvo a la mención de antes para hacer más visible lo que hace este juego: Anton Ego, el crítico pedante y ególatra de Ratatouille, finaliza la película con un discurso tan sincero como demoledor. Pero especialmente una frase es lo que define este juego: “No es que cualquiera pueda ser un gran artista, sino que los grandes artistas pueden proceder de cualquier lugar”.

Sí, los grandes juegos pueden provenir de cualquier lugar. Y no me imagino uno más humilde que el origen de Janitor: una pobre limpiadora de un puerto espacial a la que humillan, desprecian, vapulean, sin suerte, incapaz de cumplir sus sueños… y que al final del día podría escribir en su diario qué bonito es el amanecer regado por los destellos del puerto espacial y qué preciosa es la música que ha escuchado de las bandas callejeras para mañana volver a levantarse para trabajar.

(Gracias al canal de YouTube de Mason Smith podemos disfrutar de la música aquella fiesta)

Diaries of a Spaceport Janitor, efectivamente, es una antiaventura. Pero es, efectivamente, la experiencia que todos deberíamos de estar dispuestos a vivir: la aventura por excelencia. Que le den a la inmersión numérica y a los gráficos algebraicos, a los 4K, a los Triple A. Que le den a las historias de grandes héroes y aventuras, a las misiones espaciales, a los demonios del infierno y a los dragones de la montaña que fuerzan un momento emocional y sensitivo potente.

El puerto espacial pixelado es un lugar precioso que irradia vida sin necesidad de nada esto, Janitor es la heroína más real y pura que encontrarás y Diaries of a Spaceport Janitor hace de su vida una auténtica aventura que no tiene tanto impacto directo, pero sí constante. Janitor no va a salvar al mundo, pero se rehace de cada golpe y cada día cumple su trabajo para poder comer sin que nadie le arrebate su sueño. Sueño que no sabe si llegará a cumplir algún día. Pero en su casa siempre le esperará un pequeño diario al que poder contar a qué ha visto hoy, qué colores han iluminado los carteles, a qué banda callejera ha escuchado, qué sensaciones ha vivido… y siempre lo hará como mejor pueda, sacando lo más bonito del día.

“Querido diario,

hoy he terminado otro análisis. Pero no ha sido como los otros. No le va a gustar a todo el mundo, pero tengo la sensación de que es lo que todos tenemos que jugar para entender lo que es capaz de dar el medio.

No quiero ponerme pesado escribiendo para un diario inerte. Solo quiero volver a dormir para poder despertar de nuevo en ese maravilloso puerto espacial y que Janitor me siga enseñando sin decir una sola palabra. Las imágenes y una descripción encendieron la chispa del “amor a primera vista”, pero tras jugar es todo fuego: estoy enamorado”.

Diaries of a Spaceport Janitor - Análisis PC
PUNTOS CLAVEAntiaventura por excelencia: el arte de hacer grandioso lo más humildePrecioso hasta en su basuraPobreza, inmovilismo social, suerte, rutina... te hace vivirlo todo
ALTERNATIVAS¿Obra minimalista y muy sensitiva? Undertale¿Que hable sobre los mismos temas? Slumdog Millionaire¿Grandes antiaventuras? Ir a limpiar la ciudad en medio de la lluvia
8.5Recoger basura nunca fue tan bonito
Gráficos8
Sonido8
Historia9
Jugabilidad7.5
Diversión8.5
Puntuación de los lectores 1 Voto
7.4