Dig Dug – BitBack | GuiltyBit

Hoy nos toca meternos bajo tierra para encontrarnos con nuestra dosis retro semanal de la mano de Dig Dug, un juego que me da la sensación que hoy en día no tiene el reconocimiento que merece y del que pudimos disfrutar en NES y otros sistemas gracias a Namco.

Como suele ocurrir en los juegos de la época, el planteamiento del mismo se podría resumir perfectamente como la conjunción perfecta de simplicidad y efectividad. Simple porque la jugabilidad del mismo es más simple que el mecanismo de un chupete, pero totalmente efectiva porque esa simplicidad no tiene que implicar que el juego sea fácil en absoluto.

Nuestra misión en esta aventura consiste en avanzar de una pantalla a otra, lo cual lo conseguiremos una vez que hayamos acabado con todos los enemigos de cada una. Para poder derrotarlos deberemos valernos tanto de las habilidades propias de nuestro personaje como de ciertos detalles de cada pantalla que podemos usar a nuestro favor.

Al empezar cada nueva pantalla empezaremos en el fondo de un túnel que ya está excavado en la tierra y del que partiremos al inicio. Nuestra principal labor es la de excavar más y más para huir de los enemigos o hacerles caer en nuestras trampas. De manera directa podemos atacar a los enemigos a través de la segunda de las acciones que puede llevar a cabo nuestro protagonista (además del excavado), que consiste en usar una bomba de aire que hincha a los enemigos hasta que explotan. O también podemos hincharlos un poco sin llegar a explotarlos con la finalidad de “atontarlos” y ganar un poco de tiempo. Este movimiento tiene cierto radio de acción, así que no será necesario que tengamos al enemigo en nuestros morros para poder atacarle.

La otra forma con la que podemos acabar con los enemigos consiste en excavar debajo de las rocas que hay dispersas en cada pantalla, las cuales empezarán a temblar para caer hasta que encuentren suelo firme, acabando con todo enemigo que se crucen en su camino.

Respecto de los enemigos hay que reconocer que van algo escasos en cuanto a variedad ya que sólo los hay de dos tipos. Por un lado tenemos los que parecen un muñeco que va a cuerda con gafas de buzo y por otro, una especie de dragones. En términos generales las rutinas de ambos tipos de enemigos son idénticas, ambos pueden morir aplastados por una roca o en un explosión tras hincharlos al máximo, o ambos se pueden poner a perseguirnos. Pero la habilidad que tienen en común más importante es la de poder moverse por la tierra. Es decir, mientras que nosotros debemos excavar nuevos túneles o movernos por los que ya hayamos hecho, los enemigos pueden moverse libremente por donde y como les de la gana. Que no hay túnel y están en un hueco aislado y sin salida, pues se transforman en una especie de pseudo-fantasma y ya pueden moverse por donde quieran.

A pesar de todas estas similitudes también tienen diferencias, o mejor dicho, una diferencia. Mientras que los que parecen ser muñecos a cuerda “simplemente” se mueven, los que parecen dragones tienen la habilidad exclusiva de escupir fuego, con el que perderemos una vida tan ricamente si nos alcanza.

Con esta explicación sobre la jugabilidad podéis ver que es cierto que como he dicho antes está planteado de un modo simplificado, lo cual lo convierte en un juego apto para todos los públicos, ya seas un crack en los juegos tipo puzzle o seas un gañán que se dedica a pretar los botones aleatoriamente.

Aunque como suele pasar según vayamos avanzando la dificultad irá aumentado y nos será más difícil superar cada nueva pantalla, lo que en los juegos de género puzzle se traduce en una mayor velocidad, en los enemigos en este caso, a los cuales parecerá que les ha dado un mal y empezarán a moverse y perseguirnos como si no hubiese mañana.

Y llegados a este punto, ¿vosotros eráis de los que los que os desenvolvíais con soltura a mayor velocidad o terminabais gastando todo el suelto que teníais a base de continues?