Dragon Ball Super

Mucho hemos esperado los fans desde que se anunciase la nueva serie de Dragon Ball Super. Muy lejano parece aquel día que Toriyama nos confirmó que tras el arco de Boo no llegaba GT, sino otra cosa. Y ayer fue el día D… o el DB… o si queréis, hasta el DBS. Y, cómo no, aquí estamos para comentaros las primeras impresiones de este capítulo que tanta controversia está trayendo a las redes.

Este primer episodio de la serie nos llega con un opening y un ending bastante distintos a lo que estábamos acostumbrados, pero no por ello menos interesantes. No por la música o lo espectacular que pueda ser, sino por lo que nos avanza y lo que nos promete, que es algo muy diferente a lo que nos ofreció GT en su momento. Por un lado, la aparición de todos los personajes que disfrutamos en Dragon Ball Z, no solamente de Goku, su forma de Super Saiyan Dios y poco más, sino también de Vegeta, Goten, Trunks, Gohan (con su última forma), Picolo, Boo, y, cómo no, el propio Bills que parece ser el centro de toda la trama.

https://youtu.be/yD7pqPrdo0E

Mucho se le ha criticado a un opening que, os aseguro, va a enganchar a la gente por lo pegadiza de la canción, y que irá evolucionando, pero que sobre todo, va acorde con los tiempos. No hay más que ver cualquier opening de cualquier anime de hoy, véase One Piece, Naruto, Shokugeki no Soma, Fairy Tail… y así podemos seguir.

Pero es cuando pasamos el opening, que os podrá gustar más o menos, cuando llegamos a lo que, personalmente, a mi, más me ilusiona, y es una serie que recuerda tantísimo a las aventuras de nuestros guerreros favoritos. Lo primero es ponernos en situación, cómo no. Hemos visto OVA, juegos, historias alternativas, inventadas, fan service… pero ¿dónde tenemos que situarnos para entender esta historia? Pues para eso está este primer episodio.

Dragon Ball Super ocurre poco después de la derrota de Majin Boo, pero antes de la película de Battle of Gods. Es decir, Bills aún no se ha encontrado ni con Goku ni con Vegeta, y mucho menos les ha entrenado. El dios de la destrucción llega a la Tierra cuatro años después de la última gran batalla, sin embargo, esta película es mucho antes de eso. Por lo tanto, lo que vamos a ver en Dragon Ball Super es algo así como el preludio de la película y el cómo se llega a ella… curiosa forma de empezar una serie… sabiendo ya cómo va a acabar.

Después de ubicarnos un poquito, y a sabiendas de que tanto Dragon Ball Z: Battle of Gods, Dragon Ball Xenoverse y Dragon Ball z: La Resurrección de Freezer estarán conectadas, el comienzo de la serie no puede ser más estándar. Y ojo, que esto no es sinónimo de mediocre, ni mucho menos. Con tanto lío de por medio, siempre está bien recordar un poco dónde están las cosas. Y las cosas ahora mismo están bastante tranquilas.

Goku cultivando y entrenando a su bola, y con dos hijos bastante entretenidos también. Por un lado, Gohan se acaba de casar con Videl (por lo tanto, ni está embarazada de Pan) y se han ido a vivir juntos, y Gotens, que parece que tiene cada vez menos años, el jodío, en la escuela. Entre estos dos individuos se repartirán un poco el protagonismo del primer capíulo en el que no tienen desperdicio ni los tres segundos que veremos a Picolo en escena (bastante celoso de Videl), ni los del maestro Tortuga Duende que, si bien no vienen a cuento… son cachondos.

Y es que precisamente esto es la esencia de Dragon Ball, la de Toriyama. No todo son leches y hostias en la serie. Hay que darle una consistencia, una trama, una situación, para que todo cuaje. Y aunque parezca que no pasa nada, en realidad sí pasa. Hace mucho que no vemos a nuestros personajes “de forma oficial”, y nunca está de más saber cómo les va. Una vez tengamos hecho esto, podremos ponernos con la nueva trama que, poco a poco, va apareciendo. Y como hemos dicho, tiene, y mucho, que ver con Bills.

No esperéis acción en este episodio (aunque un poco sí que hay). No esperéis transformaciones, ni fusiones ni nada por el estilo. Esperad algo más normal, algo que tiene que ver con un regreso. Más bien es un “hola qué tal”. Y esto se agradece, ya que Dragon Ball GT, pese a tener una historia interesante, no supo tratarla por ir con demasiadas prisas y contarlo todo de prisa y corriendo. No critiquemos una serie y la tachemos de mierda soberana sin haber si quiera visto de qué va.

Para este redactor, este primer episodio donde no se cuenta nada, pero se cuenta mucho, es un punto de esperanza para volver a ver algo más que interesante en el universo de Dragon Ball. Y sobre todo, para conectar por fin todos los acontecimientos de los tres últimos grandes arcos oficiales de la saga. Battle of Gods, La Resurrección de Freezer, y aunque parezca inverosímil, Xenoverse, ya que uno de los personajes anda por ahí, al igual que en la última película.