Érase una vez un retraso

Lidiar con el retraso es algo extremadamente delicado en el mundo del videojuego. Momento temido por la práctica totalidad de los estudios y odiado por la inmensa mayoría de los culpables, el retraso es una pesadilla, la peor noticia posible, el gamusino que se oculta tras la consola recién adquirida. Sin embargo, ¿hay motivo para tanta histeria?, ¿qué se esconde tras tanta preocupación?

Uno de los casos más flagrantes en la dilatada historia del retraso consolero es el de Watch Dogs. Como muchos por aquí seguramente recordaréis, el juego protagonizado por Aiden Pearce se mostró por vez primera durante el E3 2012, dejando a todos con la baba colgando. Los medios especializados se quedaron igualmente embelesados con los vídeos que Ubisoft iba lanzando, y Watch Dogs comenzó a venderse como el primer juego auténticamente next gen, revolucionario en forma y fondo.

El resto de la historia es bien conocida por todos: a medida que se acercaba su fecha de lanzamiento el material que se iba publicando evidenciaba un más que preocupante downgrade, sin que mediara explicación alguna por parte de nadie. Tras cientos de rumores al respecto, finalmente la compañía presidida por Yves Guillemot decidió retrasar más de medio año la llegada del juego sobre la fecha prevista, con resultados bastante dispares. Lo que popularmente se conoce como FAIL.

Watch Dogs es el perfecto ejemplo de cómo la ambición desmedida y la precipitación no pueden ser nunca buenas amigas durante el desarrollo de un videojuego, como tampoco lo es el mero hecho de generar hype como único activo de interés entre el consumidor toda vez que no haya un trabajo sólido detrás, como se demostró finalmente en este caso.

Inevitable resulta hacerse algunas preguntas: ¿por qué no enseñaron el juego cuando realmente estaba en su fase final?, ¿es que el talento de los diversos departamentos de Ubisoft quedó bloqueado por un ataque hacker del estilo de los que hace gala Pearce durante sus correrías?

assassin's creed unity bug

La última moda en París

Sin embargo, no aprendemos. Aunque Ubisoft pudiera gozar de más tiempo para terminar de pulir su obra, el resultado final no estuvo exento de críticas, críticas que por otro lado debió de sobrellevar bastante bien visto que el juego batió record de ventas. Dividido entre el ruido mediático generado y la impaciencia, el consumidor terminó, paradójicamente, contribuyendo en el éxito final de Watch Dogs. ¿Resultado? Assasin’s Creed Unity. En otras palabras, misma estrategia, mismos errores.

No obstante, no todo es tan malo en el enigmático mundo del aplazamiento súbito. Tenemos por ejemplo, el “retraso benigno” ése en el que la comunidad alberga ciertas esperanzas previas a cualquier atisbo publicitario, principalmente motivadas por la confianza depositada en el talento del equipo a cargo del proyecto en cuestión.

The Last Guardian es probablemente, el que mejor se adscribe a esta categoría. Desarrollado por el Team ICO, responsable de joyas tan recordadas como Shadow of Colossus o el propio ICO, el juego fue anunciado en 2007, y desde entonces ha protagonizado una serie continua de retrasos inexplicables, saltos generacionales incluidos.

last guardian

Será esta año… será este año…

En este caso la campaña de marketing ha sido tan imperceptible (al contrario de lo que sucedió con Watch Dogs) que el juego se ha dado por cancelado en muchas ocasiones, aunque dicha campaña no es necesaria en absoluto pues existe la creencia generalizada de que el producto final será más que satisfactorio; no hacen falta grandilocuentes anuncios para convencer y ganar en ventas, los beneficios terminan llegando siempre que el trabajo es lo suficientemente bueno (qué diablos, ¿es que acaso Team ICO está realmente interesado en forrarse?). Habrá que romper también una lanza por aquellos que dicen esforzarse en entregar el mejor resultado posible.

Ahí es donde entra en juego la tolerancia. La espera del aficionado al videojuego ha pasado de período obligado a prácticamente inexistente. El “aquí y ahora” responde a un cambio en las tendencias en el consumo de los contenidos (léase Netflix), pero seamos realistas: esta industria posee sus propios ritmos, vive de incentivar y estimular mediáticamente (como casi todas, en verdad) al consumidor.

¿De verdad no somos capaces de controlar nuestra ansiedad y no morder el anzuelo? Dejemos a los profesionales trabajar en paz, copón. Yo no quiero un The Witcher III lleno de bugs, ni un Batman Arkham Knight saturado por aliasing o un Metal Gear Solid V con paredes invisibles; prefiero esperar unos meses más y que no me remuerda la conciencia por haber invertido mal mi ya de por sí exiguo dinero. ¿Te imaginas comprar el último libro de Canción de Hielo y fuego y que algunas líneas de texto no estuvieran? Pues eso.

The Witcher 3 2

Mejor llamo y les digo que me he perdido, que me esperen un poco más tarde, si eso…

Es verdad que la edición en el mundo de los videojuegos se ha desvirtuado y que eso no ayuda en absoluto. Ahora que los estudios son conscientes de las posibilidades que brinda Internet prefieren lanzar una obra inacabada, y perfeccionarla mediante actualizaciones y parches.

Al igual que sucede con los móviles o las tablets, el jugador de videoconsolas compra un producto que va perfeccionándose con el paso del tiempo. Sin embargo la diferencia entre unas y otras es más que apreciable: mientras que una app rara vez cuesta más de 10€, los juegos actuales se van a los 80€, a los que hay que sumar la cuota de suscripción a Internet mensual correspondiente siempre y cuando uno quiera acceder a todo. Algo verdaderamente insultante.

Por otro lado, el argumento que muchos consoleros esgrimíamos frente a los pceros del “encender y jugar” va perdiendo fuerza. Ahora que las distancias entre una y otra plataforma parecían más cercanas, los poseedores de ordenador tienen más motivos para estar satisfechos viéndonos ahogarnos en nuestro pozo de quejas y peleas por el rudimentario rendimiento que muestra el hardware que tanto defendemos.

Kingdom Hearts

Llevo tanto sin luchar que ya no sé ni cómo se peleaba con esta Llave de las narices…

Parece que después de todo, la convergencia de dispositivos no trae nada bueno para las videoconsolas, aunque es de esperar que la situación se vaya equilibrando a medida que se afiance la actual generación.

¿Porque esperar es bueno, verdad?