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Las expansiones de pago y la mala eticidad de la industria

La industria del videojuego encontró en los DLC la forma de expandir contenido. Hoy os hablamos de las expansiones de pago y la mala eticidad.

A los videojuegos nunca dejamos de pedirles contenido. Queremos que duren eternas horas, que sean variados, interesantes, complejos y, además, que se justifique el gasto. Todo esto supone un gran riesgo de inversión para las desarrolladoras, que encontraron en los DLC la solución perfecta. Hoy queremos hablaros de las expansiones de pago y la mala eticidad de la industria.

Recientemente, hemos visto como la saga principal de Pokémon va a recibir su primer contenido DLC de la historia. Nintendo, que siempre ha ido a su bola, ha decidido subirse a este carro y le han caído críticas. No obstante, esto no siempre es así, pues en algunos casos los jugadores claman por expansiones de pago que alarguen la vida de su juego favorito. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

Para abordar este tema, más viejo que el sol pero recurrente a día de hoy, hay que tener claro dos cosas: el contenido del juego base y el contenido (y precio) de la expansión. Como ejemplo, además, vamos a usar dos juegos recientes: Borderlands 3 y Pokémon Espada y Escudo. El primero, por ser la última entrega de una saga que siempre se anuncia con pases de temporada que los fans desean conocer, y la segunda por ser la polémica más actual.

Cuando hay contenido

Borderlands 3 fue un juego muy esperado por los fans. Después de una maravillosa segunda entrega y una regulera tercera, llamada Pre-sequel, la tercera parte numerada causó una gran expectación ante los fans. Hace no mucho, Borderlands 3 recibió la primera expansión de sus cuatro, todas incluidas en un pase de temporada. Tres meses después de la salida del juego, los fans estaban esperando como agua de mayo esta expansión, pero… ¿por qué?

El primer punto importante aquí es el juego base. Borderlands 3 supuso el regreso triunfal de una saga que traía importantes novedades pero siempre manteniendo la esencia. El juego, como no podía ser de otra forma, encantó a los fans: muchísimo contenido, rejugabilidad y feedback constante con su comunidad. Además de ir añadiendo eventos constantemente de manera gratuita (y, a veces, permanente) que expandían el ya más que logrado juego base.

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Las expansiones en esta saga son, pues, una manera de añadir contenido extra que en ningún momento se hace sentir como contenido recortado. Centrándonos en Borderlands 3, el juego supone, sin lugar a dudas, el más redondo de la saga, ya que no deja absolutamente nada prescindible por el camino. Es como si fuera un batido hecho con todos los ingredientes exitosos de todos los juegos anteriores elevados a la enésima potencia.

Su expansión, El golpe de Moxxi a Jackpot El Guapo, supone un contenido extra que expande el lore de la saga, reformula algunas de las características principales del juego y da un nuevo sentido a lo ya existente, pero todo ello sin la sensación de ser contenido recortado.

Cuando está falto de contenido

El caso de Pokémon Espada y Escudo es diametralmente diferente. Es muy probable que el debut de la saga en Nintendo Switch haya sido el más decepcionante para la mayoría de los seguidores de la franquicia. Sin ser un juego malo, es un juego peor que sus antecesores (probablemente no el peor de todos, ojo). Y además llegó con polémica.

Pokémon Espada y Escudo tuvo lo que se ha conocido como “Dexit”. Este término referencial del Brexit, explica que ha habido un recorte de más del 50% de los distintos pokémon que han ido apareciendo en la saga, algo que nunca había sucedido y produjo el cabreo de miles de aficionados de la franquicia.

A su vez, las excusas aportadas para este recorte, se basaron en la imposibilidad de animar a todos los tipos de pokémon. Luego se descubrió que las animaciones habían sido importadas de juegos anteriores. Esta mentira, como es lógico, no sentó nada bien, pero tampoco fue el mayor problema del juego.

Al “Dextit”, hay que sumarle el hecho de que técnicamente el juego no cumpla con las expectativas de muchos jugadores, pero opinamos que este es un problema menor. Lo que no es tan pasable por alto es la falta de contenido que se le reclama al videojuego. Menor y peor endgame, así como un mundo más pasillero, son cosas que no han gustado a los aficionados.

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Y ahora, dos meses después de sacar un juego que muchos tildarían de decepcionante o parco de contenido, anuncian un pase de temporada con expansiones que, entre otras cosas, añadirán pokémon. El anuncio ha sentado regular porque, entre otras cosas, el contenido dado hasta ahora de manera gratuita tampoco está satisfaciendo a los jugadores.

Es cierto que en la saga Pokémon estamos acostumbrados a revisiones de los juegos base con alguna o muchas mejoras, vendidas a precio de juego nuevo, y es algo que tampoco gustaba del todo. Esto, entonces, podría suponer una buena noticia, ¿no?

Las comparaciones son odiosas

Y es aquí donde confluyen las comparaciones. En el caso de Borderlands 3, es una buena noticia que se anuncien, incluso antes del lanzamiento, las expansiones, pues esperamos que estas añadan contenido al ya vasto juego base. Es algo a lo que estamos acostumbrados. Pero con Pokémon es diferente, pues es la primera vez que se anuncian expansiones de pago, solo dos meses después del lanzamiento de un juego que muchos coinciden en que está falto de contenido o que no cumple con lo esperado.

¿Cómo de ético es esto? Habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero desde luego no es muy halagüeño que suene a contenido que debió traer el juego base. Un pase de temporada que, además, parece excesivamente caro y que trae nuevo contenido, siempre es bien recibido si ese contenido extra es prescindible pero resultón y se ajusta al elevado precio en este caso. Y vamos a explicar esto con otros ejemplos.

Otros ejemplos

Castlevania: Lords of Shadows, fue uno de los mejores hack n’ slash que nos dejó la pasada generación. Un juego muy completo, en absoluto carente de contenido, que tuvo la pésima idea de incluir su verdadero final en varios DLC. Al juego se le añadió contenido en clave de historia más que de jugabilidad, algo imperdonable pero lógico, ya que no requería de grandes añadidos.

La saga Fallout es otro ejemplo de saga que acostumbra a tener expansiones que añaden contenido, funcionalidades extras e historias nuevas, pero todo ello de manera prescindible. Lo mismo que con The Witcher 3.

Luego tenemos casos como el de Final Fantasy XV que es el espejo en el que no se debe mirar Pokémon Espada y Escudo. El juego llegó sin terminar, y eso es una obviedad. Historias recortadas, contenido cancelado, mecánicas añadidas posteriormente que debieron estar de inicio y un largo etcétera, hicieron de un juego que hubiera sido un sobresaliente, algo olvidable. Ahora, con todas las expansiones de pago y añadidos gratuitos que han ido metiendo, probablemente sea el juegazo que en su día aspiraba a ser. Pero tarde y mal.

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Y con Kingdom Hearts 3 parece que se está siguiendo el mismo camino. Nos llegó un juego muy recortado si comparamos con su antecesor directo de PS2: Kingdom Hearts 2. Además de un combate e historia insulsos, la sensación general era de, precisamente, decepción. Parece que van a tratar de arreglar eso con el DLC que está en camino… pero veremos.

Pokémon es una saga muy grande que, con esta entrega, ha caído desde las alturas en las que gobernaba. Hay cierto temor a que se trate de arreglar todos los fallos que arrastra el juego mediante DLC de pago, incurriendo así en el motivo principal de este artículo: la mala praxis de los DLC.